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La antigua prisión de Huesca, convertida en toneladas de escombro en tiempo récord

El plazo de ejecución era de tres meses, pero la empresa que lleva a cabo el derribo espera dejar el solar limpio en solo uno.

El edificio de la antigua prisión provincial de Huesca, inaugurada en noviembre de 1955, ya es historia. En poco más de diez días, las excavadoras han convertido las antiguas galerías en toneladas de escombros y apenas quedan en pie los muros exteriores y las torres de vigilancia.

Los trabajos de demolición están avanzando a velocidad de crucero. Prueba de ello es que el contrato adjudicado por la Sociedad Estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios (SIEP) establecía un plazo de ejecución de tres meses pero al ritmo que se está desarrollando el derribo, Construcciones y Desmontes Ribera Navarra calcula que podrán dejar el solar completamente limpio el próximo 9 mayo, es decir, dos meses antes de lo previsto, según informaron ayer fuentes de la citada empresa.

Las labores previas a la demolición comenzaron el pasado 14 de abril con la limpieza del mobiliario que aún quedaba en el interior de la prisión (colchones, camas, mantas, mesas, etc.) y el desmontaje a mano de 200 metros cuadrados de placas de fibrocemento, tal y como exige el protocolo debido al riesgo de contaminación por amianto que conllevan.

A los pocos días ya entraron en el solar dos retroexcavadoras, que han sido las encargadas de derribar las tres galerías radiales que existían con un centenar de celdas y el resto de dependencias de la prisión (oficinas, economato, comedor, locutorio de comunicaciones, etc.). De hecho, ayer mismo comenzaron ya a retirar en camiones las toneladas de escombros. En total, seis operarios trabajan en estas labores.

En este solar de 11.000 metros cuadrados está proyectada la construcción de unas 200 viviendas libres, además de una reserva de unos 3.000 metros cuadrados para locales que se destinará a distintos usos sociales, como la instalación del nuevo centro de salud del barrio del Perpetuo Socorro, que se ha quedado pequeño. Sin embargo, cabe recordar que los terrenos aún no tienen comprador. Y es que las dos subastas que convocó la SIEP para vender el solar (primero por 11 millones de euros y más tarde por 8,8) quedaron desiertas. Esto obligó a la Sociedad Estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios a asumir los gastos de derribo, alrededor de medio millón de euros, para abaratar el coste final de los terrenos.

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