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Huesca

HUESCA

El mural de Teresa Ramón empieza a cobrar forma en el nuevo Palacio de Congresos

La obra titulada "La ciudad dorada" es una alegoría, de 300 metros cuadrados y 10 toneladas, a la capital oscense, a su gente y a sus deseos de progreso y prosperidad.

La energía de Huesca y el entusiasmo de esta ciudad por progresar y alcanzar metas más altas han cobrado formas y colores y están ocupando su lugar en el nuevo Palacio de Congresos. Es el mural que la pintora oscense Teresa Ramón ha creado para este espacio y que está en pleno proceso de instalación. Un minucioso trabajo que requiere de gran precisión para encajar las 59 piezas que componen la obra sobre la irregular superficie de hormigón (en cuestión de milímetros) a 10 metros de altura.

"La ciudad dorada". Es el título que la artista ha dado a su obra como homenaje a la ciudad que ama y en la que cree: Huesca. Y en esta ensoñación ha representado a hombres y mujeres llenos de energía y de empuje por alcanzar nuevos horizontes y que están celebrando la construcción del palacio, la prosperidad. También ha plasmado símbolos palaciegos como unos pavos reales en representación de la necesidad de volar y llegar más alto, de los sueños que han impulsado siempre el progreso de la humanidad.

Teresa Ramón ha incluido en el mural signos muy característicos en su obra que se refieren a la tradición cultural mediterránea. Así aparece la esquemática figura de Tanit, la diosa más importante de la mitología cartaginesa y que tomó el nombre de Astarté en la cultura fenicia, la Istar de Babilonia... la gran madre que da la vida a esta ciudad dorada y diosa de la fertilidad asimilada por distintas civilizaciones y culturas, tantas como pasarán por este Palacio de Congresos. Y, como no, el agua, preocupación constante en esta tierra. Y Ramón la ha plasmado en su mural como un río que es fuente de vida y también camino que conduce a otros mundos.

Teresa Ramón mostró ayer por primera vez la obra en la que lleva trabajando más de dos años y con la que se siente feliz y explicó que la concibió mirando y 'hablado' íntimamente con el nuevo edificio. "Veo el exterior del palacio, la fachada, como una noche estrellada, llena de luciérnagas, y pensé que dentro debía albergar la claridad del día, la ciudad dorada, la alegría por sentirse abrazada por ese exterior misterioso".

El mural que ayer se presentó dista bastante del reflejado en los primeros bocetos realizados por la artista. "Ha ido cambiando del mismo modo que el proyecto del edificio ha experimentado modificaciones". Así, cuando se introdujo el elemento de ornamentación y comunicación conocido como "ojo de Hodking" Teresa Ramón sintió la necesidad de ampliar su obra para que, a través de esa abertura, no se viera solo el muro de hormigón. "Añadí una parte en la que he pintado un ojo que mira al vacío de la ventana, la atraviesa y va más allá y, al mismo tiempo, invita a que la gente se aproxime. Es una llamada y también una celebración a la oportunidad de expansión que se crea con este edificio", dijo.

Teresa Ramón destacó la gran labor de los profesionales que intervienen en el montaje del mural y agradeció la libertad de creación que ha tenido. "He meditado mucho a quien iba dirigido el mural y he querido hacer una obra para la ciudad y para lo que este palacio representa".

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