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Huesca

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Interior inicia el derribo de la cárcel sin tener comprador para el solar

Hoy comienzan los trabajos para tirar la prisión provincial y el Ministerio todavía no ha podido vender la parcela de 11.000 metros para construir las 200 viviendas previstas.

El momento ha llegado. La empresa Construcciones y Desmontes Ribera Navarra desembarca hoy en la antigua cárcel de Huesca para comenzar la demolición del edificio, levantado hace 52 años en el paseo de Ramón y Cajal, en una zona alejada entonces del centro urbano pero que quedó envuelta por bloques de viviendas en pocos lustros.

La prisión quedó casi sin uso ya en 2001, con el traslado de la mayoría de presos a la macrocárcel de Zuera, aunque no quedó completamente vacía hasta febrero de 2005, cuando los pocos internos que permanecían en régimen abierto se trasladaron al Centro de Inserción Social (CIS) construido en la carretera de Apiés. Un año después, fue desafectada.

En el solar que quede libre está prevista la construcción de unas 200 viviendas y de locales para distintos usos sociales, como la instalación del nuevo centro de salud del barrio. Pero la parcela, de más de 11.000 metros cuadrados, no tiene todavía comprador.

Ante la falta de interés por parte de los promotores por adquirir un suelo que por dos veces salió a concurso, la propietaria, la Sociedad Estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios (SIEP), optó por hacerse cargo del derribo, que licitó por 595.671 euros, y esperar mejores tiempos para vender el terreno.

Tres meses de trabajo

Durante los próximos tres meses, una media de diez personas trabajarán en las tareas de demolición, que se acometerá de forma inversa a la construcción, es decir desde el interior a las fachadas, según informaron fuentes de la empresa adjudicataria de la obra. Los trabajos se harán de forma mecánica mediante una retroexcavadora con pinzas.

Los 200 metros cuadrados de uralitas colocadas en algunos de los cobertizos de los patios se retirarán a mano, según está prescrito para los trabajaos que conlleven riesgo de contaminación por amianto, material que se utilizaba en la construcción de las plazas onduladas de fibrocemento, conocidas como uralitas. Estas placas se llevarán después a un vertedero autorizado por parte del gestor de residuos contratado por la empresa, al igual que el hierro y otros materiales de deshecho que se sacarán antes de empezar a derribar las paredes.

Entre los elementos que se salvarán de la piqueta están los escudos de hierro existentes en la fachada de la prisión. La empresa estudia también la recuperación de la teja y el ladrillo de la cubierta. Según indicaron desde la constructora, no se prevén, en principio, problemas en el proceso de demolición al tratarse de un edificio aislado y con amplios espacios para moverse.

Así las cosas, los vecinos del Perpetuo Socorro podrán empezar a ver cómo se cumple una de sus principales reivindicaciones. Sin embargo, la alegría no será completa ya que a la incertidumbre que existe sobre los plazos para la construcción de los 200 pisos previstos en el solar, se une especialmente la necesidad de contar con un nuevo centro sanitario ya que la masiva llegada de inmigrantes de los últimos años (el 20% de la población ya es extranjera), ha agravado la falta de espacio, como ha reconocido el propio departamento de Salud.

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