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Huesca

HUESCA

¿Dónde comer en domingo?

La mayoría de los establecimientos de Huesca situados en el centro cierran los domingos; a los turistas y paseantes nos les queda más remedio que deambular por buena parte de la ciudad hasta dar con una puerta abierta.

Huesca no es una ciudad fácil de visitar un domingo si uno tiene hambre. En las calles del centro y el casco viejo, desiertas de por sí hasta la llegada de las vacaciones, están bajadas las persianas de la mayoría de los restaurantes. Según la Asociación de Hostelería, ese día cierra el 40%, muchos en el centro, pero quedan 2.000 plazas disponibles para comer. También hay que tener en cuenta en algunos de los establecimientos que sí dan servicio no todas las mesas están llenas.

"De momento no tenemos mucho movimiento estos días; cuando venga el buen tiempo y pongamos la terraza, ya será otra cosa", comenta con optimismo Lidia Dieste, propietaria del Asador Plaza de San Pedro. El suyo es uno de los tres únicos establecimientos que abren el domingo en los alrededores de la catedral. Los otros dos son El Bodegón e Il Mercato, éste en plena plaza de López Allué. "A nosotros hay que buscarnos de propio, porque no estamos en ninguna de las calles principales", comenta Ángel Casasín, encargado del primero. "Nunca hemos cerrado los domingos al mediodía, porque para nosotros resulta rentable; por la noche sí, porque apenas hay gente", explica el hostelero.

A la espera de la llegada masiva de turistas, van llenando las mesas clientela principalmente de Huesca, muchos de ellos habituales. "Pienso que es un error cerrar ahora que llega verano, porque habrá gente que vendrá a hacer noche y que se encontrará todo cerrado", predice el dueño de El Bodegón. El llamado "efecto Expo" podría multiplicar además las reservas. "Cualquier acto que se celebre en Zaragoza lo notamos aquí", asegura el hostelero.

Teresa Garcés, gerente de Il Mercato, piensa que aún en estas circunstancias se podrá hacer frente al aluvión de visitantes que se avecina. "Somos completamente capaces de absorber todo el flujo de visitantes que vaya llegando. En Huesca hay calidad, fama y competitividad. Las tres únicas estrellas Michelín que existen en Aragón están aquí", comenta satisfecha. Su establecimiento, donde se sirve comida italiana y recetas mediterráneas, recibe comensales durante todo el año. "En invierno por la temporada de esquí y en verano porque la gente sube a veranear a la montaña; vienen sobre todo de Zaragoza y el País Vasco. También recibimos mucha clientela fija de Huesca. Resulta fácil porque somos pocos los que permanecemos abiertos", asegura Garcés.

Llenazo entre semana

Su compañero, Rafael Usón, encuentra curiosa la manera de proceder de sus compañeros de profesión a la hora de echar el cierre. "Entre semana, por lo general, están todos los restaurantes llenos, por eso yo creo que a muchos, mientras trabajen todos los días, les da lo mismo cerrar el domingo que cualquier otro día. Y eso que Huesca no es como Madrid o Zaragoza, donde muchos trabajadores se ven obligados a comer fuera de casa", opina.

Después de recorrer el casco viejo, al visitante le queda como esperanza el Coso, la arteria principal de la ciudad. Una vez allí, más le valdría tener una buena guía o mejor, amigos dispuestos a acompañarle por las calles traseras, donde se pueden encontrar pequeños oasis en la plaza del Justicia o la media docena de bares de tapeo en el entorno de la basílica de San Lorenzo.

"¿Cerrar el domingo? Lo cierto es que nos lo hemos planteado. Pero eso es algo que se hace cuando no tienes clientes, ni beneficios", comenta Joaquín Pardina, gerente de La Bodeguita del Centro. "El que cierra es porque quiere descansar después de toda una semana en activo ¿no?", dice Mónica Dómper, camarera de La Taberna El Pintxo. "Estamos prácticamente en el centro de Huesca", añade la joven, "¿Qué vas a visitar si vienes aquí?".

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