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Aparcar en el hospital, una misión imposible

El parquin del Hospital San Jorge se ha quedado pequeño y los conductores dejan sus vehículos en zonas prohibidas o reservadas para ambulancias, aunque a escasa distancia hay plazas libres.

Estacionar un vehículo por las mañanas en el aparcamiento del hospital San Jorge es una misión casi imposible. Los madrugadores, tanto usuarios como personal de la plantilla, son casi los únicos que lo consiguen. Poco después de las 8.00 hay que dar más vueltas para hallar un hueco y a partir de las 9.00, cuando las consultas externas están a pleno rendimiento, encontrar un sitio libre es casi un milagro. Las aproximadamente 380 plazas de aparcamiento, incluidas las situadas delante de la fachada principal del centro y las habilitadas para motos y bicis, parecen insuficientes.

Puestos a dejar el coche cerca, los hay que no tienen miramiento de ningún tipo en hacerlo en el área de Urgencias donde está prohibido, también en lugares reservados para ambulancias o junto a la zona industrial y de servicios hospitalarios donde un cartel advierte que se llamará a la grúa municipal, y, por supuesto en cualquier espacio aunque haya pintada una línea amarilla señalizando la imposibilidad de estacionar.

Con el parquin prácticamente saturado, los conductores buscan las alternativas más próximas. Así, el camino del cerro de San Jorge, que discurre en paralelo al edificio administrativo del hospital, está de manera constante lleno de coches que si bien no entorpecen el paso, si suponen una agresión ambiental para este espacio verde. También, la calle Cerro de San Jorge, y sus adyacentes de la urbanización de chalés y hay quienes aprovechan incluso algunos espacios disponibles en la gasolinera próxima.

Permisividad

"No hay manera de aparcar. Yo vengo a Consultas Externas, he llegado con más de veinte minutos de tiempo y he estado casi quince dando vueltas por el aparcamiento para, al final, dejarlo en un sitio prohibido porque no llegaba a la hora", dice Celia García.

Y es que hay mucha permisividad. El propio hospital no suele requerir los servicios de la grúa ni de la Policía Local y ésta tampoco actúa de oficio en esta zona habitualmente. "Yo, a veces también he aparcado en prohibido y nunca he tenido problemas, ni me han multado, ni se me ha llevado el coche la grúa", comenta Teresa, una paciente que acude a las Consultas Externas.

María Mateo, otra usuaria, apunta que quizá una solución podría ser poner el aparcamiento de pago para conseguir mayor movilidad, "claro que no sería una medida muy popular. Pero alguna solución hay que buscar".

Fernando Cristóbal, trabajador del hospital, está de acuerdo en que el aparcamiento "se ha quedado absolutamente escaso" aunque él reconoce no tener problemas por ser motorista y apunta que "todo indica que se utiliza por personas ajenas al centro, es decir conductores que no son ni trabajadores ni usuarios". Francisco Lacasa, también de la plantilla del San Jorge, añade en este sentido que muchos fines de semana cuando no hay consultas "la ocupación sigue siendo muy alta".

Aunque no existe certeza, es mas que probable que algunos particulares opten, en ocasiones, por dejar su coche en este aparcamiento que está resguardado, protegido, abierto las 24 horas durante los 365 días del año y, además, es gratuito. Manuel, un usuario que no quiso revelar su apellido, reconoció que la pasada Semana Santa, que tuvo invitados en su casa, optó por dejar un vehículo en el hospital, como lugar resguardado y seguro.

Plazas a escasos metros

Aunque las quejas por los problemas de aparcamiento son muchas, son más quienes reconocen que no están del todo justificadas. A no mucha distancia -escasamente a tres minutos caminando- los estacionamientos del entorno del Palacio de los Deportes están casi vacíos y lo mismo ocurre en la avenida Martínez de Velasco, sobre todo en el lado opuesto al del hospital.

"Quizá somos un poco comodones y queremos aparcar en la puerta del hospital porque al otro lado de la avenida no es difícil hallar un hueco", dice Carmen. "Queremos que nos pare el taxi, el autobús… todo en la puerta de casa y no nos va mal ir andando. Yo vengo caminando desde mi casa", señala Dori, aunque comprende que no todo el mundo puede hacerlo. Por su parte Alfredo asegura no tener casi nunca dificultades para dejar su coche "pero, claro nunca vengo hasta la puerta, si encuentro un sitio 500 metros antes de llegar al hospital, ahí lo dejo".

El problema es, sobre todo, para el que viene con una persona mayor o con problemas de movilidad y tiene que ir lejos a aparcar", expone Ana Coll, otra empleada del centro sanitario. Pero aún así, también hay solución como parar un momento en la puerta del hospital o de las consultas y dejar a esa persona en cuestión al cuidado del personal del centro mientras se va a estacionar el vehículo.

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