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El obispo instruye a las parroquias sobre la comunión de los celíacos

Jesús Sanz mostró su satisfacción por haber encontrado una fórmula que satisface a los enfermos y a la Iglesia y su pesar por el sufrimiento de la familia Campo Martín.

La solución adoptada para que el niño celíaco pueda hacer su primera comunión con una hostia con un mínimo de gluten, fabricada en Alemania, va a ser extensiva a todas las personas que sufren esta enfermedad en la diócesis de Huesca. El Obispado publicó ayer un documento con orientaciones en este sentido a las comunidades cristianas.

Se trata de un texto elaborado tomando como base dos documentos similares, el de la Conferencia Episcopal Italiana y el de la archidiócesis de Pamplona, que la Asociación de Celíacos de Aragón planteó como posible solución, primero a la Nunciatura y luego al Obispado de Huesca. El prelado de Huesca, Jesús Sanz, presentó ayer este texto en la jornada sacerdotal que presidió con motivo de la celebración litúrgica del Martes Santo.

Las normas

En este documento se explica que los celíacos pueden comulgar de dos formas. La primera, utilizando hostias especiales que contienen una pequeña cantidad de gluten de trigo, con lo que la materia empleada es válida para la consagración eucarística, sin que perjudique la salud de estos enfermos. El documento especifica que "no son válidas las hostias confeccionadas con maíz" e informa de que los monasterios de Santa Teresa y de La Encarnación de Huesca tendrán a disposición de las parroquias estas formas.

La segunda posibilidad que tiene un enfermo celíaco para comulgar es bajo la especie del vino. En este caso, el sacerdote deberá evitar que caigan fragmentos de hostias comunes en el cáliz que vaya a ser utilizado exclusivamente por esa persona, según apunta el texto.

El obispo mostró ayer su "total satisfacción" por haber encontrado una fórmula que satisface tanto a la Iglesia como a los enfermos celíacos y se congratuló de forma especial por el hijo de María José Martín y Javier Campo que finalmente podrá hacer su primera comunión sin distinguirse mucho de sus compañeros.

"Siento realmente lo que se ha podido hacer sufrir por una cosa así que no hemos deseado ninguno ni los padres, menos aún el crío, ni tampoco la Iglesia", dijo Jesús Sanz refiriéndose al niño celíaco. El obispo comentó que "desde el primer momento ofrecimos lo que había, pero parecía que esa mínima cantidad de gluten que hay en las obleas no era admitida para este tipo de enfermos. Ha habido que contrastar tanto médica como eclesiásticamente si eran viables y cuando se ha visto que era así, afortunadamente, todos contentos y podremos tener la fiesta en paz".

El obispado oscense, en el mismo documento hecho público ayer, anima a los sacerdotes a conocer a sus propios fieles celíacos y a que les "ayuden para que sean aliviadas las dificultades y las incomodidades que encuentran para su vida cotidiana y para la participación en la Eucaristía" y señala también que es necesario extremar las precauciones con el fin de que estas formas especiales para celíacos no entren en contacto con las demás.

El vicario, José Antonio Satué, explicó que "se trata de facilitar a los celíacos el que puedan participar en la celebración eucarística de la manera más simple y por otra parte que también se pudieran cumplir las normas que la Iglesia Universal ha establecido para que una materia sea válida para la consagración eucarística".

Mientras tanto, la familia Campo Martín prepara la primera comunión de su hijo con la tranquilidad que da haber logrado una solución que es satisfactoria para ambas partes.

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