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AGUA

Gobierno y Generalitat advierten de que "ninguna razón" parará el trasvase

A pesar del aumento de reservas, justifican que "una vez iniciado el proceso" no tiene sentido "detenerlo"

Ni el deshielo, ni las lluvias, ni nada. El Gobierno central no tiene intención de paralizar o retrasar las obras necesarias para el trasvase del Ebro ya que "una vez iniciado el proceso, no creemos que haya ninguna razón para pararlo". Esta decisión se ha hecho pública una vez que empieza a haber indicios claros de que la urgencia que el Gobierno central está imprimiendo a todas sus decisiones relativas al trasvase del Ebro no corresponde con la realidad actual de la cuenca receptora.

A la gravedad de la propia declaración de principios realizada ayer hay que sumar que el secretario de Estado de Agua y Medio Rural, Josep Puxeu, delegó el anuncio de esta postura pública en el consejero de Medio Ambiente catalán, el teóricamente ecologista de ICV Francesc Baltasar. En cuanto a la ministra, Elena Espinosa, aunque sí dio la cara ante los fotógrafos, ya que era ella quien legalmente debía firmar el convenio necesario para trasvasar agua del Ebro a Barcelona, evitó pronunciarse públicamente delegando en el secretario de Estado las explicaciones.

El convenio firmado ayer es, de acuerdo con el decreto, el paso previo necesario para iniciar la construcción de la tubería del trasvase. Según informó ayer Puxeu, de acuerdo con las condiciones pactadas bilateralmente entre el Gobierno central y Cataluña, "la infraestructura quedará en manos de la Generalitat". Lo que al menos sí decidirá el Estado es la adjudicación de la obra, aunque lo hará de acuerdo con la Administración catalana, con la que ayer ya mantuvo una reunión dentro de una recién creada comisión mixta de seguimiento.

La Generalitat dirige y expropia

 

Por si no hubiese suficientes aspectos poco regulares en este proceso, ayer confirmaron otro más: las expropiaciones necesarias para la tubería del trasvase las decidirá y tramitará también la Generalitat. Esta administración asumirá además la dirección de la obra y la gestión de la tubería una vez de que haya finalizado el primer trasvase.

En cuanto a las expropiaciones, inicialmente el Gobierno central argumentó que no había ningún tramo por el que tuviese que ir la tubería que no fuese ya de dominio público, de ahí que justificasen que no era necesario la declaración de impacto ambiental. Ahora parece que ya no es así y sí será necesario expropiar algunos terrenos a propietarios privados.

Otro de los aspectos que ayer se indicaron es que se ha acordado que se fije posteriormente alguna "medida física" que garantice que no se llevará más agua del Ebro a Barcelona hasta que no haya un nuevo acuerdo del Consejo de Ministros. Esta medida física parece que no será en ningún caso desmontar la tubería, sino que se busca alguna fórmula sin coste para un posterior trasvase pero que sí garantice que, mientras no se vuelva a aprobar, no pasa más agua. El cómo lo decidirá una subcomisión.

Según explicaron ayer, los pasos legalmente dados hasta ahora facultan para instalar la tubería que garantizará permanentemente a Barcelona el acceso al agua del Ebro. Sin embargo, aunque la infraestructura se quedará ya para posibles futuros usos, el decreto actualmente en vigor sólo servirá para este primer trasvase. Si Cataluña vuelve a pedir agua del Ebro, el Gobierno central tendrá que volver a aprobar otro decreto para dársela.

Se ha buscado así el mismo sistema que ya tiene Levante con el trasvase del Júcar al Segura. Igual que en el caso del Ebro a las cuencas internas de Cataluña, el Gobierno central primero hizo la conexión del Tajo con el Segura y cada vez que quiere trasvasar agua "puntualmente" aprueba un decreto.

Elemento "de seguridad"

Por otra parte, el convenio de ayer fija también la bidireccionalidad de la tubería, aspecto con el que buscan calmar las críticas en Tarragona. Según indicó Puxeu, esta función reversible de la tubería "resolverá los elementos de seguridad de todas las cuencas internas de Cataluña con el Camp de Tarragona". Por último, el consejero catalán señaló que se sigue manteniendo la previsión de que entre octubre y noviembre Barcelona pueda recibir agua del Ebro.

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