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PIRINEO

Francia instala trampas inofensivas para capturar a Balou, herido por un cazador

El plantígrado de origen esloveno, asentado en los Pirineos Orientales, recibió un disparo en la pata derecha delantera hace diecinueve días. Los técnicos quieren ahora curarlo.

El oso esloveno Balou, herido en Francia por el disparo de un cazador en su pata delantera derecha hace ya diecinueve días, va a dejar de campar a sus anchas por los montes cercanos al pequeño pueblo de Prades. Los técnicos del país galo, que en un primer momento decidieron que el ejemplar se recuperara por sí solo de las lesiones, quieren ahora capturar al animal para evaluar su estado real y atenderle si es necesario.

Hay que actuar con todas las precauciones. De la operación para apresarle únicamente ha trascendido que se han instalado algunas trampas inofensivas. Por las lógicas razones de seguridad no se ha especificado ni el número de dispositivos ni los lugares donde se han instalado.

Los artilugios que se utilizan son de lo más sencillo, para evitar que el oso sufra algún tipo de daño. Consisten en un cebo y un cable de acero unido a una alarma y atado a un árbol, que cuando el animal se acerca aprisiona su pata y le retiene pero sin causarle ninguna herida. Sí que se ha especificado que las trampas se han dispuesto en sitios no escarpados, para evitar que, en caso de caer en alguna de ellas, Balou pueda sufrir un accidente y llegar incluso a despeñarse.

Los movimientos de Balou, un macho de seis años que fue soltado en 2006 en los Pirineos en el marco de un plan de reintroducción de cinco ejemplares eslovenos, están siendo seguidos a través del emisor de radio que lleva en el abdomen. Gracias a este aparato se sabe que se desplaza cada noche siempre en áreas muy abruptas entre Prades, municipio en el que recibió el tiro, y los municipios limítrofes.

A pesar de la herida que arrastra, "tiene un comportamiento normal, simplemente sus desplazamientos nocturnos en busca de alimento son ahora menos largos", explicó Frédéric Decaluwé, uno de los miembros del equipo de seguimiento, en declaraciones recogidas por La Dépêche du Midi.

Los guardas han defendido desde el primer momento que es "arriesgado" aproximarse a Balou en estas condiciones, para dormirlo anestesiándolo con otro disparo. Viene a pesar, aproximadamente entre 100 y 150 kilos, y se corre el riesgo de que por el impacto termine desplomándose.

"Se trata de un mamífero que teme la presencia del hombre y que durante el día descansa en lugares muy escondidos y alejados de los humanos, por lo que no supone ningún riesgo para la gente", señaló el técnico Frédéric Decaluwé. Cuando tuvo lugar el incidente, el 7 de septiembre, las pistas y los caminos de acceso de los alrededores se cerraron, con presencia de gendarmes. Sin embargo, ahora que ya se ha reducido la presencia de senderistas, y de turismo en general, solo permanecen en la zona los técnicos del grupo de seguimiento.

A través del emisor de radio se sabe de los desplazamientos de Balou, pero, durante este tiempo, no se ha podido ver con claridad el estado de su herida. A última hora de ayer continuaba libre.

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