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Aragón

PRESUPUESTOS

Fomento retrasa o bloquea todos los grandes ejes viarios y de ferrocarril

Elimina incluso la partida para el desdoblamiento de la N-232 Mallén-Figueruelas y deja el Canfranc, la Travesía Central y la velocidad alta a Navarra sin un euro. La A-23 se demora a 2015.

Un varapalo histórico. La ralentización y paralización de todos los grandes ejes viarios y ferroviarios de Aragón que recoge el borrador presupuestario de 2011 no tiene parangón. No solo es una cuestión numérica, como lo demuestra el hecho de reducir los fondos un 49,4% (de 532 a 269 millones de euros) y hasta un 61,1% para nuevas infraestructuras, sino especialmente cualitativa. Y es que el Ministerio de Fomento ha llegado hasta el punto de eliminar las partidas ya presupuestadas para licitar las obras del reclamado desdoblamiento de la carretera de Logroño (N-232) entre Mallén y Figueruelas y las variantes de Tarazona y de Villaba Baja (Teruel).

Tampoco vale de nada la foto que se hizo hace un año el ministro José Blanco con los presidentes de las autonomías que supuestamente se iban a beneficiar del corredor ferroviario Cantábrico-Mediterráneo: ni siquiera ha incluido un euro para el tramo Zaragoza-Castejón y la electrificación de la vía hasta Teruel, que ya debería estar en obras según lo comprometido, se pretende rescatar mediante la fórmula de la colaboración público-privada. Para ver su extensión hasta Valencia habrá que esperar, porque sigue en la fase de estudio.

El capítulo ferroviario, que vende como prioritario el equipo de Fomento, tiene un negro futuro en Aragón pese a ser básico para su conexión con Europa. Tanto la modernización de la línea internacional de Canfranc como la Travesía Central carecen incluso de partida presupuestaria, aunque se preveía alargar los estudios previos del nuevo paso pirenaico hasta 2014.

La gravedad del problema reside en que los esfuerzos del PSOE aragonés se concentran en 'salvar los muebles', las actuaciones en marcha. La autovía entre Navarra, Huesca y Lérida, que se paralizó este verano, no se completará hasta 2015. La más damnificada es la A-23, entre Nueno y Sabiñánigo, porque sus tramos se demorarán entre uno y cuatro años y habrá que esperar hasta el citado año para verla terminada.

La A-21 entre Jaca y Navarra aún tardará más porque se pretende desbloquear mediante la fórmula de la concesión y a estas alturas no tiene calendario más allá de la licitación prevista para 2012. Y en el caso de la A-22 se terminará con el retraso ya anunciado por el secretario de Estado Víctor Morlán, a lo largo de 2012, salvo en el caso del tramo Huesca-Siétamo, que se alargará hasta 2014, un año más de lo planificado ahora.

La única excepción

La única actuación que se salva del recorte es el tramo de la N-260 entre Sabiñánigo-Fiscal, que recibirá finalmente el último empujón, cifrado en 38 millones, entre 2011 y 2012. Pero los usuarios de esta carretera tendrán que armarse de paciencia porque para la mejora de los tramos entre el túnel de Balopur y Fiscal y el congosto del Ventamillo y Campo no hay fechas y solo se han presupuestado sendas partidas de 134.100 euros.

Una suerte similar corren los grandes ejes viarios comprometidos para compensar a Aragón tras la paralización de la autovía Cuenca-Teruel. Tanto la Daroca-Calatayud como la Alcolea-Monreal seguirán con partidas testimoniales, al igual que la pléyade variante que se incluye los últimos años a modo de relleno.

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