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Aragón

CIENCIA

Felipe Pétriz: "Aragón tiene parámetros y buen potencial para salir de la crisis"

El secretario de Estado de Investigación y ex rector de la Universidad de Zaragoza explica las actuaciones del Ministerio de Ciencia e Innovación en Aragón, habla de la futura ley de Ciencia y valora la situación actual.

El oscense Felipe Pétriz, en la azotea del Ministerio de Ciencia e Innovación, en Madrid. Al fondo, cuatro nuevos rascacielos.
Felipe Pétriz: "Aragón tiene parámetros y buen potencial para salir de la crisis"
ENRIQUE CIDONCHA

De rector de la Universidad de Zaragoza a secretario de Estado de Investigación. ¿Cómo ve a Aragón desde su nueva área?

Creo que podemos estar muy orgullosos y satisfechos del comportamiento de Aragón en el ámbito de la ciencia. La suma de los centros propios de la DGA, los consorciados con el Gobierno central y los que están en colaboración con la Universidad de Zaragoza así lo indican. Dentro del contexto de crisis global, Aragón está muy bien situada.

¿Cómo analiza el futuro de la Comunidad?

Aragón tiene unos parámetros y circunstancias especialmente buenas. Lo primero su situación, que es privilegiada y que la Comunidad está sabiendo optimizarla, entre otras cuestiones, a través de la logística. Tiene buen potencial y muy buenos recursos humanos. Cuenta con factores para superar el actual contexto de crisis.

Ahora se está hablando de la necesidad de un cambio de modelo. ¿Llegamos tarde para que la investigación sea la palanca con la que superar esta situación?

Las lamentaciones y el análisis del pasado solo los contemplo para marcar las líneas de actuación a partir de hoy. Nos tenemos que emplear en lo que hay que hacer ahora.

¿Y qué es lo que habría que hacer a partir de hoy?

La salida está en la investigación, en mi opinión. Las empresas que apostaron en los últimos años por la innovación están soportando mejor la crisis. España ha alcanzado la novena posición en la producción científica. Si alcanzamos una posición similar en la transferencia de ese conocimiento y de esa capacidad innovadora, estaremos trabajando en la dirección que mejor resistirá una nueva crisis.

En Aragón hay en estudio un proyecto mixto para favorecer la transferencia de la investigación en las empresas, ¿cómo va?

En el Ministerio hemos puesto en marcha la estrategia estatal de innovación, y efectivamente dentro de ella hemos firmado ya un convenio con Aragón. Ayudará a su impulso. Aporta dinero para varias actuaciones y el aspecto de la transferencia del conocimiento es uno de los principales.

¿Cree que la futura ley de la Ciencia acabará con el concepto de becario precario?

Me trajeron a este despacho con el mandato fundamental de llevar ese proyecto de ley al Consejo de Ministros. Ya está en trámite parlamentario. Ahora mismo hay una ley vigente de 1986, pero han cambiado muchas cosas desde entonces. La ley da respuestas a ese nuevo escenario. Plantea una carrera profesional. Se ha decidido apostar por el contrato. La gente comenzará ya con un contrato, no partiendo de una beca.

Desde la distancia, ¿cómo ve ahora la Universidad de Zaragoza?

La veo muy bien posicionada, con un potencial importantísimo en sus misiones de formación, investigación y transferencia de conocimiento. También quiero destacar su compromiso social.

La Universidad tuvo un traspiés en la anterior elección de los Campus de Excelencia al quedar excluida. ¿Lo han solventado al entrar este año en este importante club?

No lo llamaría traspiés. Las convocatorias competitivas tiene un objetivo, que es competir con los mejores. Pero además, ha sido un gran acierto en la convocatoria de este año recuperar la visión del valle del Ebro, sumando las fortalezas de sus universidades públicas.

¿La entrada este año abre nuevas vías de financiación?

Sí. En concreto, además de lo que aporta el programa en sí, ha supuesto que haya conseguido otra ayuda de este Ministerio de Ciencia e Innovación, a través del programa Innocampus, que solo es accesible para las Universidades elegidas. La de Zaragoza recibirá 3,3 millones de euros más.

¿Esta financiación por la excelencia puede ser una vía para compensar la escasa financiación que da la DGA?

No diría que estas ayudas compensen la financiación de la DGA sino que son una vía adicional. Lo que hacemos desde el Ministerio es un refuerzo para determinadas actuaciones que no tienen que ver con la financiación global de la Universidad. Y quiero puntualizar además que en el caso concreto de la de Zaragoza, me consta que se está trabajando en un nuevo modelo de financiación.

También depende de su Ministerio el Instituto de Cambio Climático que se instalará en la Expo. Se han dado ya diferentes fechas, pero sigue sin ponerse en marcha.

En este momento, el convenio para su creación está acordado ya y está circulando para preparar la firma de los cinco participantes. Por el Gobierno central estaremos esta secretaría de Estado, la de Cambio Climático y el CSIC. Además estarán la Consejería de Ciencia de la DGA y la Universidad de Zaragoza. A mí me interesa que el Instituto empiece ya a funcionar y he propuesto que se concrete la fecha para la primera reunión del consejo rector. Tiene partida presupuestaria para 2011 así que podemos hablar ya de una realidad. Es ya inminente.

¿El Gobierno centrará en él toda la investigación estatal enfocada al cambio climático o habrá más entes en la misma tarea?

También existen otras iniciativas en marcha. Hay la voluntad de que este centro encabece un trabajo en red, y sobre todo en conexión con el ámbito internacional.

¿Ve preocupante que las administraciones hayan reducido sus presupuestos en ciencia e investigación?

Estamos en un momento complicado. El Gobierno central ha hecho una sola excepción dentro del plan de austeridad aplicado a los Ministerios, y justo se ha hecho con Ciencia e Innovación. En cuanto a las Comunidades, no todas han seguido este esquema.

En Aragón, la consejería de Ciencia, Tecnología y Universidad es la de más reciente creación y, a la vez, la que más cambios de consejero acumula. ¿Echa de menos una apuesta más seria?

Soy de los que piensan que lo importante son las políticas y no las personas. Que cambien los consejeros no tiene por qué suponer que se debiliten las apuestas. No es tan importante quién lidera un compromiso como que este se mantenga. Una de las apuestas tiene que ser reforzar los mecanismos de conexión entre el tejido productivo y las instituciones formadoras.

La Cámara de Comercio ya intentó conectar las empresas y la universidad, ¿por qué no cuaja esa conexión?

No digo que no cuaje, digo que tiene que cuajar más de lo que sucede hasta ahora. La Cámara en concreto, junto a la Universidad de Zaragoza, creó la Fundación Empresa-Universidad. La Universidad tiene cátedras impulsadas por empresas que son mecanismos de conexión, etc. Hay que seguir avanzando, pero creo que los mecanismos están bien encauzados. Responder a las demandas sociales es una de las responsabilidades de la Universidad.

Sobre esas demandas sociales, ahora que será un habitual del AVE, verá cómo muchos licenciados aragoneses se tienen que ir a trabajar fuera ante la falta de puestos cualificados.

Sí cojo el tren. Y observo en el andén estudiantes que tuve en mis aulas, que son ingenieros, y que sé que les haría más ilusión desarrollar ese trabajo en Aragón. El desarrollo de esta Comunidad está en manos de la gente que se ha formado ya y de los que ahora están en las aulas. Me parecerán acertadas todas las políticas que se impulsen para que esta gente pueda desarrollar su actividad en Aragón. Pero quiero decir que aunque veo esa escena, por definición no tiene por qué ser mala. Es deseable que un formado en la Universidad pueda desarrollar sus capacidades aquí, pero la Universidad no entiende de fronteras, lo que hace es formar profesionales.

¿Cómo valora el Observatorio de Canfranc?

Ha habido dificultades para el arranque de las instalaciones, pero felizmente se han resuelto. Es una instalación científica singular muy destacable, y no solo en Aragón. Lo es a nivel internacional. Es puntero en su trabajo. En investigación ha llegado el momento de la búsqueda de la excelencia, y ese observatorio es un ejemplo.

¿Y el de Javalambre?

Estamos en conversaciones con el Gobierno de Aragón, con el nuevo consejero. Sabemos del interés de la DGA por la planificación de sus actividades. Lo que ahora está planteando es en qué medida participa la Administración General del Estado en este proyecto. Ya tiene partida presupuestaria, pero falta concretar.

¿Y el Gobierno quiere entrar?

Sí hay voluntad de participar; tenemos el CSIC como enlace y las conversaciones están ahora en el nivel de ver cuál es el mejor mecanismo de colaboración.

¿Qué le parece el llamado Titán?

El Laboratorio de Microscopía Avanzada tiene unos microscopios excelentes. Es otra estrella, muy apoyada no solo por el Gobierno central sino también por el Ejecutivo aragonés. No me gusta ese nombre, que es una marca... También me parecen importantísimo el Zaragoza Logistic Center o por ejemplo el Instituto Pirenaico de Ecología en Jaca, que depende del CSIC y que tiene un gran equipo y un papel histórico en investigación.

¿Se puede decir que la investigación está bien repartida en el territorio aragonés?

Estando yo en la Universidad se abrió el debate de si descentralizarla o crear nuevas universidades en Aragón. La Comunidad optó por un modelo que apuesta por la Universidad de Zaragoza, pero descentralizada con centros en otras localidades, en particular en las capitales de provincia. Esta Universidad era y es una marca reconocida, con un prestigio consolidado. Haber cambiado de marca...

¿Considera entonces acertada la decisión que se tomó?

Sí, ahora se puede decir que fue un acierto. Ahora miramos la foto y hay centros reconocidos en Zaragoza, pero también en Huesca, en Teruel, en Jaca, etc. Están todos los que ya he ido citando, pero también Walqa, el Parque Tecnológico de Aula Dei, Motorland, etc. Las apuestas públicas deben contribuir a un equilibrio territorial y en Aragón se ha conseguido con la investigación. Se ha formado un sistema bastante completo.

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