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CRISIS POLÍTICA

Ex militantes y críticos del PAR lanzan un pulso a Biel al arropar a Miguel Ferrer

Más de cien personas participan hoy, un día antes del comité nacional, en una cena en Zaragoza con el ex alcalde de Teruel, impulsada por Mur y organizada por Valcarreres.

Junto a Ferrer, de izquierda a derecha, Joaquín Moreno, Ezequiel Martín y Amador Villamón.
Ex militantes y críticos del PAR lanzan un pulso a Biel al arropar a Miguel Ferrer
JAVIER ESCRICHE

Bajo el paraguas de una cena coloquio y con mucho ruido y pocos nueces, un grupo destacado y conocido de ex militantes del PAR y de dirigentes críticos a los dos máximos responsables del partido (José Ángel Biel, presidente, y Alfredo Boné, secretario general), han lanzado un pulso, con matices, contra la dirección y el rumbo político de la formación. Son más de los que van a aparecer hoy en un conocido hotel zaragozano y muchos menos de lo que supondría una apuesta cerrada y consolidada, con capacidad para reclamar que se celebre el congreso del partido que está bloqueado desde enero de 2010 y presentar una alternativa con opciones para cambiar el actual estatus de la cúpula directiva.

Pero es todo un símbolo de los problemas internos y externos del PAR. A la reunión de esta noche por diversas circunstancias no irán la mayoría de los fundadores de este partido clave, para bien o para mal, de la gobernabilidad y del desarrollo de la comunidad autónoma. Pero sí estarán representados, porque ninguno lo niega en público, por el senador, ex presidente de las Cortes y fundador, José María Mur. Uno de los que ha promovido el acto organizado por Carlos Valcarreres, ex director del hospital provincial que se dio de baja en el partido por su discrepancias con la política sanitaria del partido.

Nadie se quiere significar más de la cuenta, pero no es una casualidad que esta cena coloquio, por llamarla así, tenga lugar en estas fechas en las que hay marejada interna, el futuro del PAR está cuestionado y en vísperas de un comité nacional en el que podría haber un debate interno que fuera más allá de las listas, de la pantomima de presentar una candidatura por Lérida en las elecciones catalanas, del enfrentamiento por los números uno en Zaragoza, Huesca y Teruel o por las preocupantes expectativas de futuro del PAR en la política aragonesa. No es de extrañar, que ayer, en plenas aguas revueltas, todos echaran balones fuera y calificaran el acto de "darle una oportunidad a Miguel Ferrer" para que explique el roto y el ridículo en Teruel, después de que él votara a favor de la socialista Lucía Gómez para alcaldesa y los otros tres ediles del PAR, incluida la sobrina de Ferrer, se abstuvieran. Es una mala excusa. Hay cosas que es mejor no removerlas. Y resulta difícil de creer que se pretende "la reconciliación del partido", una vez que las cuerdas se han tensado más de lo debido.

Ya veremos si hoy acuden o envían misivas todos los que han sido conjurados, pero es previsible que este acto se quede en otro golpe a destiempo en la línea de credibilidad y de futuro del PAR. Y entonces alguien deberá tomar medidas drásticas y no esperar a que el tiempo arregle los desaguisados. Si se atreve, claro.

Hay más cuestiones pendientes. ¿Habrá alguien que mañana tenga el valor de exigir cuentas a Biel, de reclamar el congreso y de plantear una alternativa al presidente y al secretario general?

Se admiten apuestas. Ni los que van a ir a la cena ni los que no acuden para cubrirse las espaldas van a coger el toro por los cuernos. Como siempre. Y más en un partido que depende de las decisiones de su líder y del entramado institucional y laboral.

En definitiva, las expectativas que podrían apuntar a una oposición cualificada dentro del PAR y de cambios para el futuro quedan diluidos, porque ninguno de los cargos públicos y orgánicos del PAR en activo se van a mojar. Eso sí, Ferrer tendrá el apoyo de los que ya se fueron con él en Teruel, por asuntos propios más que políticos.

La revuelta del 29 de octubre. El entonces alcalde de Teruel y miembro de la dirección regional del PAR, Miguel Ferrer, lideró a finales del pasado mes, dimitiendo de sus cargos y abandonando el partido, pero sin dejar las actas de concejal y de diputado, una revuelta que ha dejado al PAR-Teruel contra las cuerdas. Junto a él, de izquierda a derecha, Joaquín Moreno, Ezequiel Martín y Amador Villamón.

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