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SUCESOS

Encuentran el cadáver amordazado de una mujer que vivía sola en Sabiñáñigo

El hermano halló el cuerpo bajo la cama y con una blusa alrededor del cuello. La Guardia Civil investiga lo sucedido.

El portal de la calle de Serrablo, en Sabiñánigo, donde residía la mujer.
Encuentran el cadáver amordazado de una mujer que vivía sola en Sabiñáñigo
JAVIER BLASCO

La Guardia Civil investiga las circunstancias en las que se produjo la muerte de una mujer ocurrida a principios de esta semana en Sabiñánigo. La víctima, de 74 años, estaba soltera y vivía sola. El martes por la noche, un hermano suyo, preocupado porque hacía dos días que no tenían contacto con ella, se acercó hasta la vivienda donde ella residía. La encontró muerta debajo de su cama. Estaba en bata y amordazada con una toalla.

La mujer, Teresa L. A., fue vista por última vez el domingo cuando salía de misa en compañía de unas amigas, según indicaron fuentes cercanas a la investigación. A partir de ese momento no volvió a saberse de ella. La mujer vivía en un piso del número 82 de la calle de Serrablo, en el centro de la población. La vivienda ha quedado precintada hasta que finalicen las pesquisas.

La autopsia

Las mismas fuentes indicaron que se está a la espera de recibir el resultado que arroje la autopsia realizada al cadáver para determinar, entre otras incógnitas, el momento en que se produjo el fallecimiento de Teresa L. A., que pudo ser entre el domingo y el martes, así como la causa de su muerte, que al parecer, podría obedecer a una asfixia. Además de la toalla que tenía atada sobre la boca, la víctima fue encontrada con una de sus blusas alrededor del cuello.

El cuerpo no presentaba otros signos aparentes de violencia y se ha descartado, en principio, que se hubiera cometido un delito sexual. No ha trascendido si el autor o autores de los hechos entraron por la fuerza en la vivienda y si falta algo entre las pertenencias de la mujer. Fuentes del entorno familiar sí han comentado que, en una primera inspección de la casa, no se ha echado en falta nada. Sí se sabe que, contrariamente a la costumbre de la mujer, la puerta no estaba cerrada con llave por dentro cuando la familia acudió el martes por la noche.

El entierro tuvo lugar el viernes. El suceso ha provocado una honda consternación en Sabiñánigo y en Jaca, donde en los últimos días se ha comentado lo ocurrido con diferentes versiones acerca de los detalles en que se halló el cuerpo. No obstante, la Guardia Civil mantiene un absoluto hermetismo acerca de los hechos para que la investigación no se vea entorpecida.

La búsqueda de pistas no abarca solo el círculo más cercano a la fallecida sino que se extiende a cualquiera que pudiese haber llamado a la puerta desde que la mujer llegó a su casa el domingo después de salir de la iglesia. Al parecer, el caso presenta alguna similitud con el allanamiento ocurrido hace dos años en Sabiñánigo, en la casa de una mujer también mayor y que vivía sola. En aquella ocasión la víctima fue intimidada por su agresor para robarle.

El caso de la empresaria

Hace dos años, Sabiñánigo también quedó conmocionado por otro hecho luctuoso. El secuestro y asesinato de la empresaria María Pilar Blasco, ocurridos el 10 de junio de 2008. Su cuerpo sin vida fue hallado en el fondo del canal de Jabarrella, maniatado y con 2 sacos de 50 kilos de arena atados a sus piernas cuatro días después de desaparecer cuando iba a su trabajo.

El juez imputó a tres personas por este crimen, pero solo de ellos, el constructor Francisco Javier Puyó permanece en la cárcel tras decretar la autoridad judicial prisión provisional sin fianza, medida que se prorrogó por otros dos años el pasado junio. El procesado está en la cárcel de Zuera desde el 20 de junio de 2008 por delitos de secuestro y/o robo y asesinato.

La empresaria fue asesinada el mismo día en que fue secuestrada. El forense fijó que la causa de su muerte fue por ahogamiento. María Pilar Blasco fue abordada cuando salió de su domicilio, en la calle de Abad Banzo, y fue introducida en el garaje del acusado, situado en la misma calle. Allí fue retenida durante un tiempo y luego trasladada en un coche hasta el canal de la central hidroeléctrica de Jarrabella, donde fue arrojada con vida.

Las inspecciones comenzaron solo un día después de que se conociera el crimen en una plaza de aparcamiento del empresario situado en el mismo bloque de viviendas en que residía la familia de la fallecida. Al día siguiente, el lunes por la mañana, la Guardia Civil arrestó al hombre, de 48 años de edad, en plena calle.

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