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Aragón

CRÓNICA

El pique entre Iglesias y Blanco

El ministro de Fomento evitó mostrar un apoyo expreso a la TCP y el presidnete aragonés respondió obviándolo en los agradecimientos. Blanco no se calló.

Que las relaciones entre el ministro de Fomento y vicesecretario general del PSOE, José Blanco, y el presidente de Aragón y secretario general de los socialistas aragoneses, Marcelino Iglesias, no pasan por su mejor momento ya no es un secreto. Ayer, quedó demostrado. La cumbre europea de transporte y la Travesía Central fueron la excusa para poner en evidencia la tensión que existe entre ambos dirigentes desde que Iglesias no sucumbiese a la presión de Blanco para que reconsiderase su decisión de no presentarse a la Presidencia de Aragón en las próximas elecciones.

Ayer, Iglesias esperaba un compromiso expreso del ministro de Fomento con la Travesía Central, para frenar la insistencia de los catalanes por priorizar el corredor mediterráneo. No en vano, la cumbre se celebraba en Zaragoza. Pero el ministro se limitó a nombrar en sus intervenciones el Eje 16 (la TCP) y considerarlo como uno más, mientras daba pábulo a las aspiraciones catalanas. "Es un eslabón estratégico" y "es necesario que el corredor mediterráneo forme parte integral de las redes transeuropeas", decía en el transcurso de una mesa redonda en la que participaba también el secretario de Estado de Transportes de Francia, Dominique Bussereau, y el ministro de Transporte de Portugal, Antonio Mendonça.

Precisamente, fue la contundencia con la que se expresaron los dos responsables internacionales sobre la TCP la que evidenció más aún la tibieza del ministro español. Francia, hasta ahora reticente, dejó claro que tiene "mucho interés" en el corredor aragonés y que se está trabajando "en firme" con la creación de la Agrupación de Interés Económico. Y Portugal destacó que va a mejorar el transporte de mercancías y la integración de la Península y el resto de Europa.

Entonces, llegó el turno de intervenciones del público. Primero subió al escenario el secretario general de Ferrmed (el 'lobby' que impulsa el eje catalán), Joan Amorós, para defender la mejora de los pasos ferroviarios por los extremos, que -a su juicio- están infrautilizados y requerir un guiño del ministro. Este le contestó cortante: "Ya le he respondido personalmente y lo que sostiene en privado el ministro también lo hace en público". Después, subió raudo el presidente Iglesias para marcar territorio y defender la necesidad de la TCP ahora que los flujos comerciales se modificarán con la apertura del Canal de Panamá y llegarán productos de Asia y América a través de Portugal y África.

"Quien paga es el ministro"

Pero no se quedó ahí y se despidió agradeciendo únicamente a los representantes francés y portugués sus palabras de apoyo. Con cierto resquemor, obvió a su compañero socialista. Y Blanco se enfadó. Sin ton ni son y ante el estupor de los presentes, exclamó: "Pero quien paga es el ministro español".

Después de su sutil provocación y solo ya ante la prensa, Iglesias recuperó el tono conciliador que le caracteriza habitualmente. Aunque no sin dejar entrever un gesto contrariado. "He oído a los tres ministros (incluido Blanco) apoyar el eje 16", aseguró y dejó claro que este corredor "no va contra nadie". "Proponemos que haya un eje nuevo", dijo Iglesias. "Y cuantos más apoyos mejor", zanjó.

 

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