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Aragón
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CLIMATOLOGÍA ADVERSA

... Pero alejan a los turistas de Aragón

Zaragoza capital ha mantenido el pulso a las adversidades climatológicas de julio pero en zonas de montaña la afluencia de turistas ha caido.

Las bajas temperaturas de julio han alejado a los turistas de Aragón
El mes de julio arranca en el Pirineo con una escasa ocupación hotelera que no llega al 50%
MAMEN PARDINA

El mes de julio de este año ha sido de todo menos julio. Cierzo, bajas temperaturas y lluvia han llenado los días del séptimo mes del año cuando lo normal sería haber sufrido altísimas temperaturas. Las ganas de playa y de piscina no han sido las únicas que se han resentido de esta circunstancia: han sufrido mucho más los libros de registro de los establecimientos de hostería de la región. El frío y la lluvia no gustan nada a los turistas.

Jesús Marco, presidente de la Federación Aragonesa de las Asociaciones de Turismo Rural (Faratur), ha explicado que la bajada de la afluencia de turistas durante el mes de julio «ha sido grande pero no catastrófica». Según los datos de Faratur, durante el pasado mes de julio la ocupación de las casas rurales en Aragón se ha situado en torno al 50%, cuando otros años se ha llegado al 70% de ocupación.

Marco ha referido que actualmente influyen muchos más factores que la meteorología a la hora de salir de viaje, aunque no tiene duda que en el pinchazo de los datos de julio las temperaturas adversas han tenido mucho que ver. «Mucha gente se ha mostrado descontenta», explica Marco, «algunas personas venían para siete días y al segundo o tercero, viendo el mal tiempo, han anulado la reserva y se han marchado».

El presidente de Faratur no se ha mostrado ni mucho menos indignado con los datos desfavorables: él y su familia han vivido en primera persona el frío que ha hecho el mes pasado en algunas zonas de Aragón. «Nosotros nos hemos levantado alguna mañana a 9 grados», dice al respecto, para añadir que algún turista poco acostumbrado al frío de los Pirineos les ha pedido que pongan la calefacción. En las zonas de montaña, sobre todo en el Pirineo oscense, las lluvias se han sumado a las bajas temperaturas agravando el problema para los establecimientos rurales.

Marco informado de que el frío incluso ha cambiado los hábitos tradicionales del turista rural que visita la región. «Algunos padres solían dejar a los niños en las piscinas mientras ellos hacían turismo y este año ha sido imposible porque el agua de las piscinas estaba helada, no se podían bañar». Los paseos en bicicleta, cuando el tiempo los ha posibilitado, han sido la gran alternativa a las piscinas para disfrutar con los niños.

La otra cara de la moneda del extraño julio que hemos vivido la representan el Maestrazgo y la Sierra de Javalambre. Estos han sido dos de los pocos rincones de Aragón que se han librado de esta tónica general de flojos datos de afluencia, según ha informado Jesús Marco. Y todo porque las temperaturas y la climatología en estas comarcas han estado en línea con las de otros años.

La capital resiste el envite

En Zaragoza, donde la temperatura haya oscilado entre los 19 y los 24 grados centígrados los últimos días de julio no ha influido demasiado en el ánimo de los turistas. «El turista que viene a Zaragoza no es como el cliente de 'sol y playa', busca turismo de ocio y cultural, no le influye tanto el tiempo, incluso que no haga excesivo calor le beneficie», ha explicado Beatriz Miguel, directora del hotel Confortel Romareda que forma parte del comité ejecutivo de la Federación de Empresarios de Hostelería de Zaragoza (Horeca).

«El mes de julio ha sido ligeramente mejor al del año pasado», ha apuntado Beatriz Miguel, quien informa de que para agosto «se mantienen previsiones muy similares a las de 2010», aunque apunta que agosto tradicionalmente registra el menor número de visitantes de todo el año en Zaragoza.

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