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HAY LARVAS EN TODOS LOS CANALES

El mejillón cebra invade el Parque de Agua y miles de ejemplares ya colonizan una balsa

Expoagua detecta larvas, en una concentración similar a la del Ebro, en toda la red de canales del meandro. Los filtros y el tratamiento han fallado, por lo que ahora se hiperclorará

La plaga del mejillón cebra es imparable en la cuenca del Ebro y ha logrado expandirse hasta en el corazón de Zaragoza. Este molusco ha invadido el Parque Metropolitano del Agua y miles de ejemplares ya han colonizado una de las balsas del sistema de canalizaciones del meandro. La sociedad pública Expoagua ha detectado larvas en todas las muestras tomadas a lo largo y ancho de la red de canales en un concentración que iguala a la del mismo cauce del Ebro.

Su presencia deja en evidencia el funcionamiento de los sistemas de filtración instalados en el edificio de captación, que teóricamente debían bloquear de raíz la entrada de larvas que se propagan por el agua del Ebro. Y también demuestra la ineficacia de los propios tratamientos preventivos realizados en el agua ya captada. Ahora, como medida de choque, se pretende hiperclorar el agua para intentar erradicar la presencia de este molusco exótico, que fagocita otras especies y obtura conducciones generando pérdidas millonarias.

La invasión del mejillón cebra fue detectada hace solo unos días y el director general de Construcción, Eduardo Ruiz de Temiño, dio cuenta al Gobierno de Aragón, competente en el control de especies invasivas. Técnicos del servicio provincial de Medio Ambiente han acudido al Parque del Agua, mientras que la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha colaborado en los análisis dada su experiencia en la materia.

Fuentes técnicas implicadas señalaron ayer que la presencia de este bivalvo exótico se ha detectado en cinco puntos de muestreo, seleccionados a lo largo de la kilométrica red de canales del parque. La densidad es similar a la registrada en el Ebro y es muy superior a la concentración mínima exigida para catalogar un positivo (0,05 larvas por litro).

Los análisis se realizaron tras detectarse miles de mejillones, muchos del tamaño de una pipa, en una de las tres balsas finales, en el extremo oeste de Ranillas. Los moluscos han tomado este depósito de agua situado junto a la playa fluvial y los canales, aunque está separada por un pequeño camino. Su crecimiento es rápido y en condiciones óptimas puede ser fértil con menos de cinco milímetros de longitud. Vive de dos a tres años.

Ni una piedra sin moluscos

Los ejemplares, como pudo comprobar este diario, han colonizado las cuatro escolleras de esta balsa de riego. No hay ni una piedra en la que no haya decenas de estos pequeños bivalvos, con sus características rayas. Algunos de los cantos rodados empiezan a estar parcialmente cubiertos.

El riesgo de proliferación es muy elevado, dado que el agua apenas alcanza velocidad en las acequias y, además, está remansada en parte del recorrido. Ambas características son las necesarias para que las larvas se fijen y acaben colonizando el lecho de forma casi imparable.

La invasión del mejillón cebra ha cogido por sorpresa a los responsables de Expoagua, que confiaban en tener 'blindado' el Parque del Agua. En las visitas de obra, explicaron con todo lujo de detalles que el edificio de captación de agua del Ebro estaba preparado para bloquear cualquier propagación. Para ello, cuenta con unos filtros de impulsión de arena por los que pasa el agua antes de llegar al edificio de cabecera del meandro de Ranillas.

Para colmo, la empresa que gestiona y mantiene el parque, Aguas de Barcelona, tampoco ha tenido éxito en los tratamientos preventivos del agua con la inyección de dióxido de cloro. Este desinfectante y biocida mata microorganismos por la interrupción del transporte de nutrientes a través de la membrana celular. Se utiliza habitualmente como desinfectante primario para aguas superficiales con problemas de olor y sabor, pero en Ranillas no se ha mostrado operativo.

Advertencia en el Ebro

Uno de los puntos de análisis de la Confederación Hidrográfica para detectar la presencia del mejillón cebra en la cuenca del Ebro se encuentra a la altura del viaducto de la Ronda Norte, a unas decenas de metros del punto donde se capta el agua para el parque. Y este punto de muestreo ya arrojó resultados positivos hace unos meses, lo que suponía una advertencia clara y directa de la amenaza potencial de invasión en las conducciones de Ranillas.

Las citadas fuentes técnicas señalaron que el único análisis realizado por Expoagua que dio resultados negativos fue en la segunda toma de suministro del meandro de Ranillas, la procedente de la acequia del Rabal. Esta canalización transporta agua derivada desde el río Gállego y la velocidad con la que llega ha podido también influir en que esté limpia de larvas.

El objetivo de la sociedad pública Expoagua es intentar frenar la expansión del mejillón cebra, para lo que está decidida a clorar las canalizaciones. Aún así, el éxito no está asegurado del todo. La propia CHE señala que la "gran explosión demográfica" que tiene esta especie provoca elevadas densidades de población una vez introducida, lo que hace casi imposible su erradicación.

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