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Aragón

MENORES Y NUEVAS TECNOLOGÍAS EN ARAGÓN

El 25% de los aragoneses de entre 10 y 15 años usa el móvil en la mesa

Las nuevas tecnologías han abierto un amplio abanico de posibilidades, pero también han desencadenado un profundo cambio en la conducta de los usuarios. En Aragón, más de la mitad de los chavales de entre 10 y15 años aseguran que no serían capaces de estar 'off-line' durante una semana.

Dos niños trastean con sendos teléfonos en una imagen de archivo
El 25% de los niños aragoneses de entre 10 y 15 años usa el móvil en la mesa
JUAN CARLOS ARCOS

Cuchillo, tenedor, cuchara... y teléfono. Como si se tratara de un cubierto más, uno de cada cuatro niños aragoneses de entre 10 y 15 años reconoce no poder olvidarse del móvil ni para sentarse a la mesa. Así se desprende de un estudio privado sobre adolescentes y nuevas tecnologías elaborado por la asociación Adicciones Digitales. Pero los desayunos, comidas y cenas no son los únicos momentos en que este considerable porcentaje de chavales prescinde de los buenos modales. Una charla con amigos u otras situaciones sociales son también susceptibles de ser interrumpidas por un paseo fugaz por las redes sociales, una llamada perdida o un 'Whatsapp'.

No se trata, sin embargo, de una falta manifiesta de educación, sino de "desconocimiento de lo que se espera de ellos", afirma el presidente y fundador de Adicciones Digitales, Juanma Romero, quien explica que estas situaciones no se circunscriben únicamente a niños y adolescentes: "También hay adultos que interrumpen una comida o una conversación por consultar el móvil".

Al hablar de mayores de edad, estas situaciones sí se podrían tildar de falta de educación. "Ese tipo de actitudes denotan una falta de saber qué hacer en cada momento y cómo comportarse", subraya Romero. "Un vídeo de Youtube no puede interrumpir una conversación, de la misma manera que no tiene sentido cruzar una calle mientras se chatea o 'tuitear' una película desde el cine", finaliza.

La franja de edad del citado estudio (10-15 años), en la que se encuentran un total de 67.300 niños de la Comunidad, pertenece a una generación prácticamente nativa en lo que al uso de dispositivos digitales se refiere. No obstante, el 98,2% ha utilizado un ordenador durante los últimos tres meses -lo normal es que lo hagan casi a diario-, se ha conectado a internet el 94,5% y tiene teléfono móvil el 69,5% (cuando la media nacional se establece en 65,8%).

La dependencia de internet y las nuevas tecnologías es una realidad para más de la mitad de los jóvenes consultados. De hecho, un porcentaje superior al 50% reconoce que no podría estar desconectado durante una semana entera. Pero, además, el 55% de los encuestados respondió que no ha sido capaz de estar desconectado más de cinco días durante el año que nos acaba de dejar.

"Se pasa con el tiempo"

"El abuso en la utilización del móvil suele asociarse a personalidades inseguras e inmaduras. Sin embargo, lo normal es que se pase con el tiempo", asegura el psicólogo experto en el tratamiento de adicciones comportamentales Alberto Beltrán. "Si al ser mayor, el chaval no ha aprendido las consecuencias de un uso abusivo, necesitará una motivación externa por parte de los padres, como limitar el uso del aparato", explica.

El problema se agrava cuando el exceso va ligado a otros cuadros patológicos, como la ludopatía o las compras compulsivas, e incluso a problemas personales o familiares. "He tenido una paciente que gastaba alrededor de 800€ mensuales en la factura de cuatro móviles. Se había descargado unas 2.500 canciones y además era adicta a las compras", relata Beltrán. "A la hora de encarar un problema de este tipo con un menor, hay que preocuparse no por el uso que le da al móvil, sino por lo que deja de hacer. La solución más interesante sería pactar unos horarios con el joven", asegura el psicólogo.

Para Beltrán, los límites en el uso del teléfono móvil dependen de cada persona: "Hay tres factores que deben determinar el dinero y el tiempo que se invierte en las nuevas tecnologías; la economía personal de cada uno, el respeto de las horas de sueño y las obligaciones de la vida cotidiana".

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