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Aragón

ZARAGOZA

El 62,7% de las voluntades anticipadas en Aragón las han formalizado mujeres

3.864 aragoneses han dejado por escrito desde 2003 cómo quieren acabar su vida y qué cuidados desean recibir.

María S. tiene 38 años y hace unos meses decidió firmar ante notario el documento de voluntades anticipadas, también conocido como testamento vital, donde expresaba su voluntad sobre las atenciones médicas que quería recibir en el caso de padecer en un futuro una enfermedad que no le permita expresarse por sí misma para tomar una decisión. Este paso fue recibido con sorpresa por su familia, que no entendía el porqué de estas prisas «con lo joven que era». Pero, para María, el recuerdo de su abuelo conectado durante meses a una máquina, cuando su sueño era «morir tranquilo y en casa», pesó mucho en su decisión final.

Como ella, más de 3.864 personas en Aragón han rubricado este documento desde la puesta en marcha del registro oficial de testamentos vitales, en el año 2003. El 62,7% son mujeres. Un escrito que, desde el día 24 de marzo, fecha en la que se aprobó en las Cortes la ley de muerte digna, a propuesta de IU, podrá ser firmado por menores emancipados y jóvenes que ya hayan cumplido los catorce años y que cuenten con la debida asistencia. También se regula que su existencia quedará reflejada en la historia clínica de cada paciente.

La ley salió adelante con el respaldo de PSOE, PAR, IU y CHA, y solo la rechazó el PP. Ante el temor de este último grupo de que la norma fuera una «trampa» hacia la eutanasia, el portavoz de IU en las Cortes, Adolfo Barrena señala: «Aragón es la segunda comunidad en articular este tema tan necesario. Pero es importante destacar que en ningún caso es una ley sobre la eutanasia sino un documento que permitirá garantizar la dignidad de la persona en un proceso muy delicado de su vida».

En el caso de María S., ella tenía muy clara su intención de reflejar sus voluntades y eligió el modelo oficial creado por el Gobierno de Aragón. Otras personas han optado por elaborar un texto personalizado, que tiene la misma validez que cualquier impreso oficial.

«Lo más recomendado es que la persona valide este documento en el registro oficial, porque estamos coordinados con el nacional. De esta manera, los profesionales médicos podrán acceder y consultar este informe de voluntades en el momento que sea necesario, independientemente de dónde se encuentre la persona que padezca la enfermedad o sufra un accidente», apunta Teresa Antoñanzas, directora general de Atención al Usuario.

Dos testigos

Este documento puede firmarse ante notario o en presencia de dos testigos mayores de edad. Hasta la fecha, en Aragón el 84,2% de los firmantes lo han hecho con testigos y el 15,79% con acta notarial.

Uno de los testigos no puede ser familiar en segundo grado ni estar vinculado por una relación patrimonial con la persona que lo firma. Además, se aconseja que la persona cuente con un representante. «Esta figura no aparece como obligatoria pero es clave en el momento en el que el firmante no pueda expresarse por sí mismo, porque se encargará de informar a los sanitarios sobre su existencia. En caso de conflicto de interpretación hará que prevalezca su voluntad», aclara Mar Herrero, abogada de la Asociación Derecho a Morir Dignamente.

La difusión de este documento es una de las medidas que está llevando a cabo el Departamento de Servicios Sociales, sobre todo en las zonas rurales, donde su incidencia es menor, ya que solo el 14% de los documentos lo han rubricado personas que viven en pueblos.

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