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ALMACEN SUBTERRÁNEO

El Gobierno ha detectado unas 25 posibles ubicaciones en los Pirineos y el Valle del Ebro

La mitad de esas formaciones geológicas a priori favorables están en territorio aragonés.

El Gobierno central también está trabajando en la localización de áreas que, por sus características geológicas, permitan la instalación de un almacén subterráneo de carbono. Según ha podido saber HERALDO de fuentes conocedoras de ese proceso, el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) ha detectado en el Pirineo y en el Valle del Ebro unas 25 posibles ubicaciones que, a falta de estudios más detallados sobre su idoneidad, podrían ser aptas para albergar una instalación de ese tipo.

 

Según las mismas fuentes, la mitad de esas formaciones geológicas a priori favorables están en territorio aragonés. No obstante, hay que tener en cuenta que buena parte de la provincia de Teruel queda fuera del Valle del Ebro, por lo que el número de zonas de la Comunidad en las que podría ser viable la creación de un sumidero de CO2 puede superar ampliamente la decena.

 

El IGME es un organismo público adscrito al Ministerio de Ciencia e Innovación que se encarga de informar y asesorar al Gobierno y a las Comunidades sobre todo lo relacionado con las Ciencias de la Tierra. Por eso ha sido la entidad encargada de estudiar todo el subsuelo de la Península en busca de las formaciones geológicas más idóneas para albergar un almacén de carbono.

 

Según las fuentes consultadas, lo que se ha hecho ha sido utilizar la información ya existente para preseleccionar aquellas áreas que parecen más adecuadas. "Ha sido una primera labor de criba -explican-. Ahora en cada una de esas formaciones habrá que hacer estudios mucho más detallados que digan si ahí se puede instalar un sumidero de CO2".

Algunas ya ha sido estudiadas

Esos estudios podrán realizarlos tanto las distintas administraciones como el sector privado. De hecho, algunas de las zonas preseleccionadas -como el entorno de Caspe- ya han sido prospectadas por empresas como Endesa.

 

A las posibles ubicaciones detectadas en los Pirineos y el Valle del Ebro habrá que sumarles las que se hayan encontrado en el resto del país. No obstante, no serán tantas, ya que el cuadrante noreste de la Península presenta unas condiciones geológicas más favorables para el almacenamiento subterráneo de CO2.

 

Está previsto que el IGME haga público en breve el listado detallado de las formaciones geológicas evaluadas como más idóneas. No obstante, las fuentes consultadas insisten en que se tardará en torno a 10 años en desarrollar los primeros sumideros de carbono. "Aún falta mucho por hacer, y en cualquier caso las zonas preseleccionadas tendrán que volver a cribarse hasta que al final solo queden dos o tres posibles ubicaciones -comentan-. Entonces las empresas verán dónde les conviene hacer una inversión millonaria".

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