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Medio ambiente

El Gobierno de Aragón trabaja para salvar la margaritona

Se trata de una gran almeja fluival en peligro de extinción, cuya población más importante se encuentra en el Ebro.

Técnicos del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno aragonés desarrollan estos días trabajos diversos de investigación dirigidos a la conservación de la "margaritona", una especie de gran almeja fluvial en riesgo de extinción cuya población más importante se encuentra en Aragón.

Según informa el Ejecutivo autónomo, los trabajos se llevan a cabo en el interior del Canal Imperial de Aragón en Zaragoza, aprovechando el corte de caudales acordado por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) par la limpieza y conservación de esta infraestructura hidráulica.

En la actualidad, se conocen poblaciones de esta especie en algunos ríos franceses y en la cuenca del Ebro, aunque la población aragonesa es para los expertos la más "importante", tanto por el número de ejemplares como por el hecho de ser la única donde se han detectado individuos juveniles.

Los cortes periódicos llevados a cabo en el Canal Imperial y en el Canal de Tauste ofrecen la posibilidad a los investigadores de estudiar, una o dos veces al año, la población de una especie que habita en un medio "difícilmente accesible".

Los trabajos desarrollados por los técnicos (biólogos y agentes de protección del medio) han consistido en prevenir la muerte directa de ejemplares a causa de las obras acometidas estos días pasados.

Según las fuentes citadas, se ha tenido un "especial cuidado" en garantizar un volumen de agua suficiente y con cierta profundida que evitase que las bajas temperaturas registradas durante la ola de frío pudieran afectar "drásticamente" a estos moluscos.

El censado de nuevos individuos y su marcaje, el seguimiento poblacional, la mortalidad natural, la afección de especies exóticas invasoras o el estudio del hábitat son algunos de los aspectos estudiados por los técnicos.

La margaritona, que se consideraba extinguida en casi todos los grandes cauces fluviales de Europa, reapareció de nuevo en Aragón en el año 1966 y está incluida en el Catálogo de Especies Amenazadas de la Comunidad.

En la finca de la Alfranca, los técnicos experimentan la posibilidad de llevar a cabo la cría de esta almeja en cautividad.

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