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TRASPLANTE MÚLTIPLE

La pequeña Rania podría hacer vida normal en un año

El trasplante multivisceral, coordinado por López Santamaría, duró doce horas y en él participaron 50 profesionales.

Los autores del prodigio.
La pequeña Rania podría hacer vida normal en un año
HOSPITAL LA PAZ

"Como en todas las profesiones nos hemos preparado para esto y nos gusta que las cosas vayan bien, sobre todo porque nosotros trabajamos con personas". Esta es la única respuesta que da Manuel López Santamaría, jefe de servicio de cirugía pediátrica del Hospital Universitario La Paz de Madrid, cuando se le pregunta por el 'milagro' médico de la pequeña Rania, la niña de once meses que se ha convertido en la trasplantada multivisceral más joven de España.

López Santamaría es el coordinador de programa de trasplante digestivo de este centro, donde se llevan a cabo el 76% de los trasplantes de intestino realizados en España, incluyendo los de adulto.

Aunque la intervención de Rania tuvo lugar durante los días 26 y 27 de septiembre de 2010, este facultativo recuerda con todo lujo de detalles el caso de la pequeña que el próximo 4 de febrero podrá celebrar su cumpleaños en su casa, en el barrio de Torrero, rodeada de los suyos.

"La calidad de vida de estos niños trasplantados es muy buena, casi podríamos afirmar que es idéntica a la de cualquier otro pequeño de la misma edad. Si todo transcurre según lo previsto, Rania podrá llevar una vida normal en un año. Se escolarizará, irá al parque, montará en bici y se hará mayor. Lo único que les diferencia a estos niños del resto es que tienen que frecuentar el hospital más a menudo que otros niños y tomarse una medicación inmunosupresora que los protege de posibles rechazos", apunta el galeno.

Rania fue referida desde Zaragoza al centro de La Paz porque tenía un intestino ultracorto, como consecuencia de un vólvulo intestinal que provocaba que se girara sobre sí mismo y se necrosara porque no le llegaba la sangre. "Es un caso relativamente frecuente, pero al haber perdido todo el intestino no tenía posibilidad de rehabilitación intestinal", afirma López Santamaría.

Debido a esta situación, Rania no podía alimentarse por vía digestiva y tenía que hacerlo por vía intravenosa o parenteral. Esto le había provocado un daño hepático asociado y la única solución posible era recurrir a un trasplante multivisceral, que tenía que realizarse en el hospital de La Paz.

En la mayoría de los casos, los pacientes permanecen en la lista de trasplantes durante meses hasta que se localiza a un donante pediátrico que tenga unas características fisiológicas muy similares a las de la persona que va a ser trasplantada, el mismo peso, grupo sanguíneo...

En el caso de La Paz, el equipo médico que aborda este tipo de trasplantes infantiles en España ha evaluado a más de 160 niños posibles candidatos a trasplante. El 90% han tenido problemas ya desde el periodo neonatal y el más joven atendido ha sido Rania.

"La niña fue una afortunada porque apenas permaneció un mes en la lista de espera. Fue una cuestión de suerte, no es lo normal. Ya nos gustaría a nosotros que las demoras no fueran tan largas", indica López Santamaría.

Con los órganos del donante en camino, más de cincuenta profesionales, entre cirujanos, enfermeras, auxiliares, gastroenterólogos, personal de laboratorio y anestesistas se dieron cita en el quirófano para enfrentarse a una operación que duró más de doce horas. "El donante de Rania era de un peso bastante superior al suyo por eso tuvimos que trasplantarle solo un trozo de hígado y en el caso del intestino tuvimos que cortar un metro para que cupiese dentro de la cabida abdominal del receptor. No tenía espacio", recuerda.

Único trasplante

Al contrario de lo que pudiera pensarse, los órganos de la pequeña no se colocaron en fases, sino que los cinco que se le implantaron, hígado, estómago, duodeno, intestino delgado y páncreas, se trasplantaron en un bloque entero "porque este procedimiento es más eficaz y seguro", afirma el especialista.

Concluida la operación Rania fue trasladada a la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos donde permaneció durante un periodo prolongado. "Una vez que quedan libres de nutrición parental, comienzan a alimentarse de forma normal. Entonces se les da el alta y se puede afirmar que todo ha salido bien", matiza López Santamaría.

En el caso de Rania tuvo que permanecer más tiempo de lo previsto, según recordaba ayer su madre, porque tuvo dos problemas muy frecuentes en este tipo de intervenciones, una infección y una enfermedad de injerto contra huésped. "Es el fenómeno contrario al rechazo, es decir, son los linfocitos de los cinco órganos trasplantados los que intentan rechazar al cuerpo del paciente", explica López Santamaría.

Cuatro meses después, la pequeña ya come papillas en su propio domicilio y aunque todavía no se le ha retirado la sonda nasogástrica por la que se le suministra la leche por la noche su estado es muy bueno. "Ahora come una dieta normal, pero poco a poco irá comiendo sus papillas de frutas, verduras y carne", concluye el doctor.

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