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AGUA

El embalse de Almudévar produciría energía para abastecer a 80.000 personas

La producción hidroeléctrica puede abaratar los costes de la construcción del embalse y la canalización desde el azud de Anzánigo

El ahorro energético, un asunto clave para la rentabilidad de las obras hidráulicas y los regadíos, es uno de los ejes en que se basa el estudio elaborado por SERS y BS Ingeniería para la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) con el objetivo de mejorar la regulación interna de Riegos del Alto Aragón. Ese es uno de los motivos por los que en su informe proponen estudiar el aumento del futuro embalse de Almudévar hasta más de 300 hectómetros cúbicos: no solo se mejoraría la eficiencia de riego en Monegros y se garantizaría el regadío de la Hoya de Huesca; además, se produciría una media de 125 gigavatios/hora, energía suficiente para abastecer a una ciudad de más de 80.000 habitantes.

La comparación de costes y resultados es abrumadoramente favorable para esta alternativa (todavía un planteamiento que debe ser analizado con detalle), tanto si se mide con el proyecto refrendado en la Comisión del Agua para el embalse de Biscarrués de 35 hectómetros cúbicos como si se hace con la idea original del Pacto del Agua del pantano de 192 hectómetros cúbicos.

En el caso del modelo aprobado en la Comisión del Agua, el embalse a construir en Almudévar sería, como máximo, de 160 hectómetros cúbicos y su llenado debería hacerse desde el canal de Monegros. El agua regulada en la presa de Biscarrués se derivaría al embalse de La Sotonera y de allí llegaría a Almudévar con un bombeo desde el canal. El estudio previo de la CHE destaca que ese bombeo debe superar 41 metros de desnivel para llenar el futuro pantano en la Hoya de Huesca. "Esto supone un gran coste durante la explotación del embalse que puede suponer en la práctica la deficiente explotación de la infraestructura", se expone.

Además, destacan que "un embalse que se llena en invierno mediante bombeo" presenta el "inconveniente" de que "el volumen bombeado supera el volumen embalsado, ya que hay que considerar las pérdidas por evaporación y las filtraciones". Se adelanta que la evaporación supondría una merma de 15 hectómetros cúbicos, mientras que las filtraciones aunque son "de difícil valoración" por la información disponible, "serían muy elevadas dada la longitud de la presa, que superaría los 6.200 metros".

El documento no lo cita, pero en la comunidad hay ejemplos de que los bombeos de agua para llenar embalses, como es el caso de La Tranquera, en el Jalón, no funcionan con eficacia. El agua sale demasiado cara para los regantes si además de pagar su parte en las obras hidráulicas y la transformación, tienen que abonar un consumo gravado por el coste energético del bombeo. Así que, por mucho que parezca una obviedad, el documento de la CHE recuerda que "un objetivo claro del desarrollo de los embalses de regulación interna debe ser que en su totalidad o en su mayor parte se llenen por gravedad".

La conducción de las aguas del Gállego hasta el embalse de Almudévar a través de Sierra Caballera en vez desde un pantano en Biscarrués tiene esa enorme ventaja: los caudales llegarían por gravedad en vez de necesitar un costoso bombeo.

A esa ventaja se unen, al menos, otras tres. Por un lado, se puede ejecutar, por fin, el regadío del Canal de la Hoya de Huesca, con agua suficiente para el doble de las 8.000 hectáreas previstas en el Plan Nacional de Regadíos. En segundo término, no hace falta construir ninguna obra sobre el cauce del Gállego, ya que se aprovecha el azud de Anzánigo como punto de toma. Y, en tercer lugar, se puede aprovechar la conducción por gravedad para generar electricidad, lo que abarataría los costes de construcción y explotación de la canalización y el embalse de Almudévar.

La conducción entre Anzánigo y ese futuro pantano, de unos 41 kilómetros de longitud, constaría de tres partes. La primera sería un túnel de cinco metros de diámetro y en torno a 17 kilómetros de recorrido, con la boca norte en el mismo azud y la sur cerca de Bolea. El segundo tramo, de 1,3 kilómetros, se haría con un canal a cielo abierto que desembocaría en una balsa reguladora de 800.000 metros cúbicos y con un aliviadero al río Sotón. La última parte de la conducción está concebida como una tubería forzada de 23 kilómetros y tres metros de diámetro que iría enterrada en todo el recorrido. Ese sistema permitiría transportar 55 hectómetros cúbicos al mes hasta el embalse de Almudévar.

Dos saltos hidroeléctricos

El estudio de SERS y BS Ingeniería calcula que con esas infraestructuras se podrían instalar dos aprovechamientos hidroeléctricos "de gran importancia" para turbinar los caudales transportados. El primero se ubicaría al final de la tubería forzada, mientras que el segundo sería un salto de pie de presa para utilizar la salida de agua hasta el canal de Monegros.

La producción hidroeléctrica media que se calcula es de 125 gigavatios/hora. Como efecto contrario, al restar caudales al río, se reduciría la producción de las tres centrales localizadas en el eje del Gállego (Anzánigo, La Hidro y Carcavilla). Sin embargo, el informe señala que "la pérdida no sería la correspondiente a todo el volumen derivable", ya que al tratarse de "centrales fluyentes sin regulación", cuando el caudal circulante supera al de diseño se puede detraer agua hacia Almudévar sin disminuir la turbinación máxima prevista en esas centrales.

El saldo energético, por lo tanto, debe analizarse mediante estudios más detallados, pero los autores adelantan que la producción neta "será del orden de 100 gigavatios/hora anuales", lo que supone el consumo de una ciudad "de más de 80.000 habitantes".

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