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VIVIENDA

El Ejecutivo da de baja del registro a cerca de 15.000 aspirantes a una vivienda protegida

El 35% de los inscritos no renueva su solicitud a los tres años de apuntarse, al tener ya un piso o carecer de ingresos

El Ejecutivo autonómico ha comenzado a dar de baja a los inscritos en el registro de aspirantes a una vivienda protegida que no han renovado su solicitud al cabo de tres años de estar apuntados. Hasta ahora, la DGA estimaba que podían estar anotadas en las oficinas del Toc-Toc unas 50.000 personas en toda la Comunidad, una cifra que los responsables de Vivienda confían en reducir notablemente tras el proceso de criba que comenzó a principios de este año al cumplirse el primer trienio de vida del registro y que ha empezado a materializarse.

El Toc-Toc ha remitido en todo este tiempo cerca de 18.000 cartas a los apuntados para que actualizaran sus datos y renovaran su solicitud. De ellas, 3.453 fueron directamente devueltas, ya que los inscritos habían cambiado de domicilio y ni tan siquiera lo habían notificado. Además, el Ejecutivo calcula que el 35% de quienes estaban apuntados en 2005 en la central de aspirantes -42.607- no habrían renovado. Esto es, se habría dado de baja a 14.900 personas.

Ayer mismo, el Boletín Oficial de Aragón publicaba una lista con el nombre de otras 398 personas a las que la DGA no ha logrado localizar por carta en los domicilios que declararon en su día a la hora de inscribirse. A todos ellos se les comunicaba por medio del boletín que tendrán en los próximos diez días en las dependencias del Toc-Toc (C/ Carlos Marx, 2-4, de Zaragoza) la notificación en la que se les da de baja definitiva en el registro.

Al cabo de ese tiempo, advertía la DGA, esta será aplicable a todos los efectos. Como esta tanda, el Ejecutivo se ha visto obligado a publicar muchas más, debido a los problemas con los que se ha encontrado para localizar a muchos de los inscritos inicialmente en el registro.

Aunque las razones para no renovar la inscripción son variadas, la principal –según explican fuentes de la DGA- radica en que muchos de los que no lo han hecho son ya propietarios de una vivienda. Los responsables autonómicos venían comprobando desde hace meses en los procesos de adjudicación que muchos de los beneficiarios de una VPO acababan renunciando al piso que les había sido adjudicado porque, cansados de esperar a la suerte, habían optado por comprarse un piso en el mercado libre.

Y aunque desde la DGA y el propio Toc-Toc se recomendaba a quienes hubieran adquirido otra vivienda que se dieran de baja la experiencia real es que muy pocos lo hacían. Por eso, la adjudicación de algunas promociones acababa demorándose hasta en más de un año. Los promotores o cooperativas se veían obligados a ir tirando de la listas de reserva, conforme los beneficiarios –que ya no tenían necesidad de vivienda- iban renunciando.

Por esta razón, los responsables autonómicos decidieron ponerse manos a la obra. El proceso arrancó en enero, cuando se cumplía para el grueso de los apuntados el plazo de tres años de inscripción (inicialmente era de dos, pero se amplió a tres). Entonces, el Toc-Toc comenzó a enviar cartas a los solicitantes que llevaban más de tres años inscritos.

 

Igualdad de criterios

En ellas, como se hace con el carné de conducir, se anunciaba que la inscripción iba caducar y se advertía de que había que renovarla. Desde la recepción del documento, se daba un plazo de 15 días para manifestar si querían continuar en la lista. Si no renovaban su inscripción, se les daba de baja automáticamente.

Otro motivo que demoraba en exceso las promociones era que muchos de los adjudicatarios a la hora de presentar los papeles no cumplían con los requisitos de ingresos exigidos. Eran en su mayoría jóvenes, de entre 18 ó 20 años, que se apuntaban sin tener los recursos suficientes. Por eso, recientemente, con el decreto aprobado para modificar el registro, se equipararon las condiciones para inscribirse y para ser adjudicatario de una VPO.


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