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Aragón

SALUD

El Clínico reduce las técnicas invasivas a menos de la mitad en los últimos 4 años

Solo un 10% de las embarazadas que se atienden se someten a estas pruebas. Si antes era una de cada tres mujeres la que tenía que hacérsela, ahora es una de cada diez.

Solo un 10% de las embarazadas que se atienden en el hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza se someten a alguna técnica invasiva (amniocentesis o biopsia corial). La nueva estrategia de cribado implantada hace cuatro años en este centro sanitario ha conseguido reducir drásticamente este porcentaje (antes, era superior al 25%). Pero el servicio de Obstetricia y Ginecología quiere ir más allá. En los próximos meses, pretende bajar esta proporción hasta el 6-8%, ofreciendo estas técnicas invasivas de forma directa solo a las madres que tengan 40 años (ahora, está en los 38).

El Clínico fue el primer hospital de la capital aragonesa que hace cuatro años implantó el cribado combinado del primer trimestre, lo que revolucionó las indicaciones reales para las técnicas invasivas. Si antes, una de cada tres o cuatro mujeres tenía que someterse a estas prácticas, ahora solo es una de cada diez y será en el futuro una de cada quince (manteniendo la misma tasa de detección).

Además otro punto clave para que el servicio haya obtenido tan buenos resultados es la información y la personalización del riesgo. Se intenta que toda embarazada, independientemente de su edad, conozca el riesgo específico para cromosomopatías (síndrome de Down). «Gracias a ello, muchas mujeres de más de 38 o 40 años han preferido, cuando el riesgo es muy bajo, no realizarla», señala el el jefe de sección de Ecografía, Diagnóstico y Tratamiento Fetal del hospital Clínico de Zaragoza, Rafael González de Agüero.

Hay que recordar que, además del cribado combinado del primer trimestre, el diagnóstico prenatal de los defectos congénitos se completa con la consulta preconcepcional (se accede por medio del obstetra o bien del médico de familia) y la primera consulta del embarazo (para enfermedades de la madre previas al embarazo y enfermedades hereditarias) y la ecografía morfológica de la semana 20 (para el diagnóstico de malformaciones estructurales).

Por cada 100 nacidos, 3 fetos tienen algún defecto congénito, y en las mejores condiciones y se diagnostican la mitad de ellos. Las cromosomopatías solo suponen entre el 10% o 15% de todos los defectos congénitos y son las que mejores tasas de detección presentan, alcanzando cifras de más del 80%.

«El futuro se encamina a redoblar los esfuerzos en la primera mitad del embarazo intentado seleccionar los casos con mayor riesgo de enfermedades cromosómicas, malformaciones y mal resultado perinatal, para poder intensificar en este pequeño grupo de gestantes las suficientes pruebas diagnósticas que permitan la actuación adecuada en cada caso», puntualiza González de Agüero, que anunció que se están desarrollando varias líneas de investigación en ese sentido que serán incorporadas en los próximos meses.

González de Agüero recuerda, no obstante, que el diagnóstico prenatal de los defectos congénitos es labor de todos. El punto final es el obstetra y el experto en ecografía y diagnóstico prenatal, pero «desde las autoridades sanitarias que habilitan recursos, hasta los médicos de familia y las matronas de los centros de salud y las propias parejas, que deben comprender estos conceptos e integrarse y motivarse para los objetivos puedan cumplirse», apunta.

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