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TRIBUNALES

El autor del atropello de la Manhattan queda en libertad un día después de ser juzgado

El acusado llevaba tres años y medio en prisión preventiva y ahora esperará fuera de la cárcel la sentencia por los hechos que cometió.

JOSÉ MIGUEL MARCO
El autor del atropello de la Manhattan queda en libertad un día después de ser juzgado
CON CAPUCHA Y MIRADA AL SUELO.

Un día después de dejar visto para sentencia el juicio contra Víctor Manuel Gómez Rivero, autor del atropello de la discoteca Manhattan, que causó la muerte a dos personas y lesiones graves a otras ocho, la Audiencia Provincial de Huesca decidió ayer decretar su libertad. En su auto, el tribunal de la Sección Primera argumenta que dado el tiempo que el acusado lleva en prisión provisional -prácticamente tres años y medio- y una vez que esa medida preventiva "ya ha cumplido con su finalidad de garantizar la presencia del acusado en el juicio", y que en estos momentos no existe un "racional riesgo de fuga" acuerda ponerlo en libertad. Todo esto, sin perjuicio de que el procesado cumpla, en su momento, la pena que le sea impuesta.

El tribunal no obliga a Víctor Manuel Gómez a cumplir medida cautelar alguna, salvo que proporcione la dirección de un domicilio fijo y que se presente ante el juez siempre que sea llamado. El auto, emitido por la mañana, tuvo efectos inmediatos y antes de las 15.00 el inculpado, con la cabeza rapada, abandonó la prisión de Zuera, en la que permanecía desde el 30 de julio de 2007, dos días después de causar el accidente que conmocionó a la sociedad aragonesa.

El acusado circulaba a 106 kilómetros por hora cuando impactó contra la gente que salía de la discoteca. La velocidad y la influencia del alcohol ( 0,70) y las drogas, hizo que perdiera el control del vehículo. No frenó y chocó contra un primer grupo de personas que estaban sobre la acera, mató a una e hirió a dos. Los cuerpos de estos salieron proyectados e impactaron contra un segundo grupo de víctimas y causó cinco heridos. El coche, por su parte, colisionó contra una furgoneta aparcada frente de la discoteca que salió despedida a 34 kilómetros por hora y que se llevó por delante unos contenedores. Estos embistieron al tercer y último grupo de afectados, con el saldo de un fallecido y un herido.

Tesis muy distintas

Los magistrados, a lo largo de esta semana, han escuchado al acusado, a los testigos y peritos y a los abogados de una y otra parte, los cuales han mantenido posiciones muy distintas. Mientras el fiscal y las acusaciones solicitaron penas de 34 años y medio de prisión por dos delitos de homicidio y seis de lesiones por dolo eventual, la defensa sostuvo que todos ellos eran por imprudencia.

Durante su informe, eminentemente jurídico, el letrado defensor, Javier Notivoli, mantuvo que su cliente cometió unos hechos muy graves pero de forma imprudente. Es decir, que los realizó con "temeridad manifiesta, sin ser consciente nada más que de su temeridad", y que en su mente "no se representó, ni siquiera de forma hipotética, que pudiera causar un daño". También que lo que castiga la ley es al autor y su intención y no el resultado.

Por su parte, las acusaciones, incluida la fiscalía, sostuvieron que Víctor Manuel Gómez actuó con lo que penalmente se conoce como 'dolo eventual'. Todos coincidieron en que el acusado fue "consciente" no solo de su temeridad sino también de la "alta probabilidad de que iba a causar un resultado lesivo" al hacer lo que hizo. Es decir, conducir bajo los efectos del alcohol, a gran velocidad y sabiendo que había gente en las puertas de la discoteca. Según su tesis, el acusado no buscó directamente el resultado que causó "pero en su mente lo aceptó como probable y, a pesar de ello, decidió ejecutar el acto".

Ayer, a la vista de lo escuchado en la sala, el tribunal dictó el auto de puesta en libertad. Esto no presupone que la sentencia vaya a ser benévola o severa, puesto que el fallo todavía no ha sido ni elaborado por el ponente, ni deliberado ni votado por los magistrados de la sala. Sin embargo, sí parece apuntar que pudiera inclinarse más por las tesis de Javier Notivoli, quien ayer mostró su satisfacción al conocer la decisión del tribunal pero eludió hacer cualquier tipo de valoración sobre el fallo que se pueda dictar en los próximos días.

Fuentes judiciales señalaron que el auto de libertad para el acusado no significa nada más que una modificación de la situación personal en la que se encontraba desde que ocurrieron los hechos.

En este sentido, aunque la Audiencia impusiera un fallo acorde con las tesis de la defensa -que los hechos fueron cometidos por imprudencia- las penas podrían ir de los 5 años y 9 meses que solicita el defensor, a más de 7 si las impone en grado medio o hasta cerca de 15 si opta por el máximo. Pero también puede condenar de acuerdo con las acusaciones.

Lo que sí es probable que ocurra es que como la sentencia, cualquiera que sea, será recurrida ante el Tribunal Supremo, Víctor Manuel Gómez no empiece a cumplirla hasta que sea firme. Aún así, la situación personal de todo acusado puede ser variada en cualquier momento por los tribunales. De hecho, el auto de la Sección Primera de Huesca puede ser recurrido. No obstante, sería un tanto ilógico que se revocara.

En el caso del autor del atropello, el juez prorrogó la prisión provisional de dos años por otros dos más dada la alarma social así como la gravedad de los hechos y la posibilidad de que pudiera eludir la acción de la justicia. Ahora bien, una vez condenado, un acusado no puede estar en prisión preventiva más de la mitad de la pena que le hayan impuesto en la sentencia hasta que esta no sea firme. En este caso ya lleva tres y medio de los casi siete que pide su abogado.

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