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SITUACIÓN LABORAL

Dudas y retos del teletrabajo en las empresas

Ni la crisis económica ni la preocupación por la movilidad sostenible consiguen dar el impulso definitivo a un modelo laboral lleno de ventajas.

Los 'workcenter' ofrecen oficinas equipadas
Dudas y retos del teletrabajo en las empresas
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«El teletrabajo nace en Estados Unidos en los años 80, cuando un terremoto impidió a miles de ciudadanos acudir a su lugar de trabajo», explica Manuela Pérez, profesora del departamento de Dirección y Organización de Empresas de la Universidad de Zaragoza, y una de las mayores expertas en teletrabajo de la comunidad. «Pero en España, el retraso en la implantación de las nuevas tecnologías limitó su puesta en marcha», señala.

En la actualidad, el 19% de las empresas españolas cuenta en su plantilla con algún teletrabajador, según datos del Instituto Nacional de Estadística, lo que nos sitúa muy lejos de otros países, como los del norte de Europa, donde ya es una forma de trabajo consolidada

En Aragón, este sistema «está muy poco desarrollado», según apunta Pérez. Solo hay que hacer una consulta en las principales organizaciones empresariales aragonesas, o en el propio Gobierno regional para comprobar que poco o nada se está avanzando en este sentido.

Porque parece que ni la crisis económica –hay que tener en cuenta el considerable ahorro económico que supone trabajar desde casa, tanto para las empresas como para el propio empleado-, ni las corrientes ecologistas o los esfuerzos por conciliar la vida laboral y familiar han conseguido dar el impulso definitivo a este modelo de trabajo.

«Todavía hay problemas que no se resuelven, o no se quieren resolver», comenta Manuela Pérez. Se refiere a circunstancias como el posible aislamiento del trabajador, la capacidad de organización, los retos tecnológicos o incluso, la sensación del empleado de que puede perder opciones de ascender en el escalafón de la empresa si no se encuentra físicamente en su sede.

En cuanto al perfil de los trabajadores, se suelen encontrar las personas que usan las nuevas tecnologías, entre los 20 y los 50 años –aunque cada vez llega a más mayores-, y con capacidad de organización. Y aunque casi cualquier trabajo es susceptible de adaptarse al hogar, se da más en las ramas de ingeniería que en las sociales, por lo que predominan los hombres sobre las mujeres, según las estadísticas universitarias.

Los ‘workcenter’ como término medio

De nuevo el origen está en Estados Unidos, donde los conocidos como Kinko’s comenzaron a proliferan por las capitales más pobladas. Se trata de establecimientos donde cualquier persona puede disponer de una oficina totalmente equipada para realizar su trabajo: ordenador, teléfono, impresora, servicio de envio…

Este tipo de negocios van dirigidos a aquellas personas cuyo desplazamiento hasta su centro de trabajo no les es adecuado por el intenso tráfico o por la inversión diaria de tiempo, pero que prefieren no trabajar en sus propios domicilios para evitar la sensación de claustrofobia o aislamiento.

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