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Aragón

CUATRO MILLONES DE EUROS DE PÉRDIDAS

Dos tercios de los buses regionales son deficitarios y la ayuda no cubre el agujero

El presidente de los empresarios de transportes de Aragón señala que la pérdida acumulada de viajeros desde 2007 llega al 40%. Las compañías plantean recortes de servicio en la mayoría de las 60 concesiones, ya que el desfase ronda los cuatro millones de euros

Un autobús de La Oscense sale de la estación intermodal de Delicias, el pasado viernes.
Dos tercios de los buses regionales son deficitarios y la ayuda no cubre el agujero
ESTHER CASAS

Las líneas regionales de autobús son un negocio ruinoso en Aragón. Hasta 42 de las 60 concesiones son deficitarias, y las subvenciones del Gobierno de Aragón solo dan para cubrir poco más de tres de los siete millones de pérdidas que acumulan al año las distintas compañías de transporte. Así lo indican los números de la Asociación Empresarial de Transportes Interurbanos de Viajeros en Autobuses de Aragón (Aetiva), cuyos integrantes han solicitado a la DGA un importante recorte de servicio el próximo año en la mayoría de las líneas para hacer frente al bajón de ingresos y a los crecientes costes fijos.

 

El presidente de Aetiva, Juan Calvo, comparece hoy en las Cortes de Aragón para exponer la preocupante situación del sector, que sobrevive gracias a los servicios discrecionales que cubren, principalmente, para los centros escolares y empresas. De hecho, la asociación calcula que la pérdida acumulada de viajeros llega al 40% desde el año 2007 como consecuencia del traslado a la estación intermodal de Delicias y a los efectos de la crisis económica.

 

En algunas líneas, como la que une Castejón de Valdejasa con Zaragoza, se ha optado finalmente por poner un microbús. La empresa de Juan Calvo, Automóviles Zaragoza, ha planteado a la DGA una reducción drástica de servicios para ajustarse a la demanda real y optimizar así los costes de explotación. "En el plan de renovación de concesiones hemos solicitado, en el caso de la línea de Biel, ir solo los lunes, miércoles y viernes, ya que la media por expedición es de 0,6 viajeros. El año pasado transportamos a 614 personas y para este año la proyección es de 549", recalcó.

 

El presidente de Aetiva, que representa al 70% del sector, incidió en que el autobús es el medio de transporte que vertebra Aragón y presta un servicio básico que se debería reconocer como tal. "Dada la situación de despoblación, el transporte por carretera se ha convertido en garante de la movilidad. Y si la gente tiene derecho, al igual que a la educación o la sanidad, se debería reconocer en los presupuestos cubriendo el déficit", señaló.

Calvo reconoció el esfuerzo que está realizando la actual Consejería de Obras Públicas, que ha aumentado este año un 50% las subvenciones a las empresas, pero añadió que sigue siendo insuficiente. El secretario de Aetiva, Pablo Martín Retortillo, puso como ejemplo una línea que cubre su empresa, La Oscense, entre Monzón y Cabañera: la media de ingresos es casi 0 euros por kilómetro, ya que en los más de 6.000 kilómetros recorridos este año solo llevan contabilizados 21 viajeros.

 

La DGA recordó ayer en una nota de prensa que las ayudas para líneas deficitarias en 2008 se incrementaron hasta casi los 2,1 millones de euros "a fin de poder abonar el importe total del déficit", una cuantificación que difiere con la de los empresarios. De esta subvención, 750.000 euros fueron a parar a apoyar el transporte rural en Teruel y otros 500.000, al de Huesca.

 

Martín Retortillo puso el énfasis en la competencia del ferrocarril, que recibe cada año más subvenciones de la DGA y del Ministerio de Fomento. "Es un problema serio, porque si pones un tren con precio subvencionado lo normal es que quitaras el bus", dijo.

 

La competencia del ferrocarril

Los empresarios subrayaron que los márgenes son muy reducidos, por lo que esta competencia puede restar el pequeño porcentaje de viajeros que hace que una línea sea rentable. "Se debería ver todo como un conjunto, porque si quitas buena parte de los usuarios entre Huesca y Monzón, por poner un caso, ya no se sostiene el servicio a los municipios intermedios. Hay que pensar que un transporte sostenible económicamente es muy delicado", añadió.

 

Pablo Martín Retortillo aseguró que mover una lanzadera del AVE cuesta diez euros por kilómetro, por lo que cada viaje de ida y vuelta a Calatayud asciende a 1.600 euros. "Y no se ocupan ni un 7% de las plazas disponibles", destacó.

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