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Aragón

SOLIDARIDAD

Devolver la vista al Chad

Una nueva comitiva de médicos de la Fundación Ilumináfrica parten hacia este continente para seguir librando de la ceguera a cientos de ciudadanos de una de las regiones más pobres de la Tierra.

Bonjour!". Esas fueron las primeras palabras de un anciano africano cuando dejó de ser ciego. Seguramente, como muchos, había caminado días enteros para llegar al precario hospital donde, según le habían contado, unos médicos llegados de muy muy lejos hacían milagros y devolvían la vista. Sobre su ojo, segundos antes, un parche. Y a su alrededor, médicos, enfermeros y lugareños esperando para comprobar que esos ojos volvían a ver.

Él fue el primero, y después le han seguido cientos. Ahora, algunos de esos doctores, que pertenecen a la fundación aragonesa Ilumináfrica se preparan para volver durante 15 días al Chad y, en concreto a una región que se encuentra al sur y que se llama Dono-Manga.

En esta ocasión, el próximo 16 de noviembre partirán hacia este destino los oftalmólogos Pilar Molia y Jesús Castillo. También un anestesista, Ignacio Ayala, y otros dos facultativos, Francisco José Serrano (que desempeña su labor en Segovia) y Sergio Ojeda, técnico de electromedicina en Cataluña.

Los aragoneses trabajan en Zaragoza en centros del Salud y gastarán parte de sus propias vacaciones en el proyecto. A pesar de los sacrificios, aseguran que se marchan ilusionados y tranquilos. Y confiesan no pensar mucho en que en la última misión varios colegas estuvieron a punto de verse afectados por los conflictos del país.

Y no lo hacen porque explican que ese no es el problema que afecta a los niños y ancianos a los que ellos libran de sus cataratas o tracomas (un tipo de infección que provoca ceguera irreversible). "Allí no hay medios, no hay aparatos, faltan utensilios para lo más básico... nadie puede hacerse una idea. Y alguien ciego es alguien que queda incapacitado para todo", insisten.

Ignacio Ayala está formando a enfermeras del hospital al que acuden, el Saint Michel, para que aprendan al menos lo básico. Él carga con lo que puede desde aquí e intenta dejar allí los conocimientos que puedan ayudar a luchar por la supervivencia.

Este equipo tiene previsto operar durante 10 días, desde las 6 de la mañana hasta donde aguante el día, porque no hay luz eléctrica constante, solo algunos generadores. Se superará así la cifra actual, que fija en 207 las intervenciones quirúrgicas que han hecho (entre cataratas, tracomas y glaucomas) y en 743 las consultas atendidas.

No obstante, todos los sueños tienen un precio. Ilumináfrica destaca la colaboración de Acción Social Católica a través del Gobierno de Aragón, la del Ejército que les ayuda a trasladar su equipo en el país africano y el de diversas entidades bancarias. Quienes lo deseen pueden participar en este proyecto, para los que tanto la CAI como Ibercaja tienen cuentas específicas.

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