Despliega el menú
Aragón

COMUNICACIONES

De nuevo tirados en el andén

El carpetazo a la autovía a Cuenca destapa la falta de voluntad política para cumplir siquiera las promesas electorales con Teruel.

Poca gente es igual a pocos votos. Suele equivaler también a falta de políticos comprometidos con su tierra. Uno de estos principios lógicos debe ser el que da como resultado que Teruel esté surcada por carreteras tercermundistas, tenga un único tren (Valencia-Zaragoza) y un hospital que data de mediados del siglo pasado y que "revienta por sus costuras", en palabras de algunos médicos.

Es la provincia pobre, pequeña y olvidada. Aquella a la que casi nunca acuden los políticos y en la que poco se invierte, mucho menos en época de vacas flacas. Por ello se le negó hace cinco años un tren AVE que muchos pueblos tienen ya y que los turolenses pidieron al Gobierno para contar con las mismas posibilidades de desarrollo que el resto de las provincias. Si el ministro del PP Álvarez-Cascos lo descartó sin argumento alguno, lo primero que hizo Zapatero al llegar a la Moncloa en 2004 es faltar a su promesa de estudiar, al menos, su viabilidad.

Ahora le han quitado a la provincia una autovía, la A-40 entre Teruel y Cuenca, que el PP y el PSOE han prometido sucesivamente desde hace ocho años. Al menos esta vez han puesto una excusa: el impacto paisajístico. El motivo es tan extraordinario en España que los medios de comunicación nacionales no han podido sino mirar hacia Teruel e indagar sobre las causas del olvido que sufre la provincia. Repasando las razones del Gobierno para su negativa (entre otras, la cercanía del trazado a una ermita de Villel y la presencia de pinos de repoblación), todo parece indicar que el único futuro que aguarda a Teruel es convertirse en reserva ambiental y social del resto del país.

Tras diez años de lucha alentada por la plataforma Teruel Existe, el balance es bien pobre. Teruel no está comunicada prácticamente con ningún territorio. Hacia Madrid no hay tren ni autovía; hacia la vecina Castellón, tampoco; qué decir hacia Cuenca o Cataluña. Solo se salvan Zaragoza y Valencia, a las que ha podido unirse por la A-23 -la autovía Mudéjar- al estar en medio del recorrido.

Así, el Plan de Actuación Específico de Teruel (2005-2008) que diseñó el equipo de Zapatero como respuesta a esas quejas se ha convertido en el decálogo de incumplimientos del Gobierno. La A-68 desde Fuentes de Ebro a Alcañiz, y de allí al Mediterráneo, no está hecha; el ferrocarril Cantábrico-Mediterráno ni siquiera existe como proyecto constructivo; la línea de tren de alta velocidad Teruel-Zaragoza no lo será jamás, mientras no se dupliquen los carriles, se cambien trenes y se electrifique la vía. Y de la estación intermodal de Teruel, nada se sabe.

Etiquetas