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Aragón

INMIGRACIÓN

Cerca de 2.200 inmigrantes en paro en Aragón pueden optar al retorno voluntario

Las oficinas del Servicio Público de Empleo han atendido ya a los primeros extranjeros que quieren regresar a sus países de origen.

Desde esta semana los inmigrantes en paro que están pensando en regresar a sus países de origen pueden ya solicitar el cobro acumulado y anticipado de la prestación contributiva. En la comunidad aragonesa, cerca de 2.200 extranjeros desempleados cumplen los requisitos para acogerse a este programa. A cambio una condición: no volver a España en el plazo de tres años.

La crisis se ha cebado con el colectivo inmigrante. Este retorno voluntario puede convertirse en una opción para los que están agobiados por los cobros a los que tienen que hacer frente, incluidas las hipotecas. En el otro lado de la balanza, valoran el arraigo de los suyos en España, la situación de sus países y los beneficios que pueden encontrar aquí, como la educación y la sanidad. A la hora de la verdad, no resulta tan sencillo tomar una decisión.

A finales de agosto 2.189 extranjeros desempleados que residen en la comunidad aragonesa estaban en condiciones de beneficiarse de esta medida, según datos facilitados por la Delegación del Gobierno en Aragón. Una cifra que a estas alturas, después del verano y el cierre de la Expo, puede ser algo superior.

Este número supone el 16,5% de los 13.222 extranjeros que forman parte de la fila del paro en el territorio aragonés. El colectivo más numeroso de posibles beneficiarios lo forman los marroquíes, con 1.013 desempleados que en agosto cumplían todos los requisitos que se exigen. Por detrás se encuentran los ecuatorianos y colombianos con 536 y 228 personas, respectivamente.

En la comunidad residen 164.827 personas procedentes de otros países, como refleja el último informe elaborado por el Observatorio Permanente de la Inmigración con datos a 30 de septiembre de 2008 sobre extranjeros con certificado de registro o tarjeta de residencia en vigor.

"Todavía estamos en un proceso de información y conocimiento por parte de la gente, desde que se empezó a plantear el tema ha sido un goteo de personas preguntando, pero habrá que esperar un tiempo para ver la aceptación que tiene el plan", señala el director de la oficina del Servicio Público de Empleo (SPE) -antiguo Inem- de Pablo Gargallo, José María Pereda. De hecho, en estos días en estas instalaciones se ha atendido a un ciudadano de Ecuador que se llevó consigo la solicitud a rellenar. Ayer mismo, un hombre argelino, al que, antes de nada, hubo que aclararle que, en estos momentos, no puede ampararse en él ya que Argelia no cuenta con convenio con España en materia de Seguridad Social.

Hay veinte países incluidos: Andorra, Ecuador, Perú, Argentina, Estados Unidos, República Dominicana, Australia, Federación Rusa, Túnez, Brasil, Filipinas, Ucrania, Canadá, Marruecos, Uruguay, Chile, Méjico, Venezuela, Colombia y Paraguay.

Entre las personas que más han preguntado por esta alternativa a lo largo de los últimos meses se encuentran ciudadanos de Rumania y Bulgaria, que no tienen cabida por pertenecer a la Unión Europea. "Hay que tener en cuenta que por la proximidad de su países los gastos de viajes y traslados son mucho menores", comenta José María Pereda.

"Llevo siete meses en aquí y he trabajado de soldador hasta hace un mes, veo difícil encontrar un trabajo pero no me voy a rendir, algo me saldrá", explica a las puertas de las oficinas del SPE de la calle Santander Julio Chicaiza, un ecuatoriano de 26 años. Se acaba de inscribir en un curso de soldador con la esperanzada de poder volver al sector. "Mi idea no es regresar a Quito, he venido a mejorar, si acaso cuando me renueven la tarjeta y tenga dinero me daré una vuelta por ahí para ver cómo están las cosas", confiesa.

Más pesimista se muestra Óscar Trimiño, que llegó de Cuba a la capital aragonesa hace doce años. Justo ayer acudió a tramitar el desempleo después de cinco meses en un supermercado. "Soy carretillero y almacenero y hasta ahora iba encadenando los trabajos. Siempre había algo, pero ahora no sé dónde vamos a parar", se lamenta. Este cubano entiende así la crisis: "Si EE. UU. tiene fiebre, el resto del mundo padece tuberculosis".

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