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Aragón

EUROCONEXIÓN

Cataluña lleva firmando textos de apoyo a la Travesía Central desde hace diez años

Los acuerdos de la Comunidad de Trabajo de los Pirineos ni siquiera nombran el actual proyecto del Corredor Mediterráneo.

El Gobierno catalán, que con tanto énfasis defiende ahora la creación de un Corredor Mediterráneo de mercancías, lleva una década rubricando documentos en los que se muestra un claro apoyo a la Travesía Central Pirenaica -que atravesaría Aragón- y que ni siquiera citan el trazado costero que quiere impulsar Cataluña.

Las últimas declaraciones de presidentes de la Comunidad de Trabajo de los Pirineos, firmadas sucesivamente por Jordi Pujol, Pasqual Maragall y José Montilla, han mostrado con mayor o menor claridad la necesidad de impulsar el túnel de baja cota por la parte central de los Pirineos, mientras que solo se han referido al corredor mediterráneo como un eje ferroviario de alta velocidad para tráfico de pasajeros, y no de mercancías.

La Travesía Central Pirenaica aparece como prioridad ya en enero de 2001, en la Comisión de Infraestructuras y Comunicaciones de la Comunidad de Trabajo de los Pirineos. Dentro de las "prioridades a medio y largo plazo" se destaca este paso ferroviario como solución "a la necesidad de nuevos corredores" y de favorecer la permeabilidad de los Pirineos". Habla específicamente de "un túnel ferroviario de baja cota", que se uniría a los dos corredores existentes, el atlántico (por Irún) y el mediterráneo (por La Junquera).

En este mismo documento también se refleja la necesidad de reabrir el Canfranc y se califica de "inaceptable" que los pasos por Irún y por La Junquera sean los únicos eficaces para comunicar España y Francia. Este texto aparece firmado por Xavier Roselló y por Jaume Sabater, en representación de la Generalitat, y fue refrendado en sucesivas reuniones de la Comunidad de Trabajo de los Pirineos (institución formada por País Vasco, Navarra, Aragón, Cataluña, Andorra y las regiones francesas de Aquitania, Languedoc-Roussillon y Midi-Pyrénées).

En 2003, reunidos en Zaragoza, en la declaración de presidentes se reitera explícitamente "el apoyo a una travesía central a través de un túnel de baja cota, en coherencia con su preocupación ante el posible estrangulamiento del tráfico a través de los Pirineos".

En 2004, en la Seu d'Urgell, los presidentes de las regiones pirenaicas se felicitan de que el Parlamento Europeo y el Consejo de Ministros adoptaran como proyecto prioritario "el nuevo eje ferroviario de gran capacidad a través de los Pirineos centrales". En esa ocasión, fue Pasqual Maragall quien rubricó el texto.

Un año después, en el consejo plenario de Barcelona, la Comunidad de Trabajo de los Pirineos estimó "prioritario" el establecimiento de "conexiones terrestres de alta capacidad entre la península Ibérica y el resto de Europa mediante los correspondientes corredores ferroviarios atlántico, Travesía Central Pirenaica y mediterráneo". La cita a los pasos atlántico y mediterráneo hacía referencia al impulso de la alta velocidad para transporte de pasajeros. De hecho, el Corredor Mediterráneo concebido para mercancías se presentó en Bruselas ese mismo año.

Pese a ello, en las reuniones posteriores no aparece la opción catalana en las exigencias de la Comunidad de Trabajo de los Pirineos. En 2006 y 2007 las declaraciones hacen referencias vagas a las comunicaciones transfronterizas, pero en 2008 no ofrece dudas: "Los presidentes reclaman a los estados español y francés la ejecución de las conexiones ferroviarias de alta velocidad por ambos extremos de los Pirineos, así como de la conexión ferroviaria de alta capacidad por el Pirineo central". En esta ocasión, es el actual presidente de la Generalitat, José Montilla, el que firma el documento.

El año pasado, en cambio, la referencia es más general y se limita a señalar que "el refuerzo de la permeabilidad de las zonas fronterizas contribuye a ofrecer nuevas posibilidades de desarrollo".

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