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POR UNA AP-2 SIN PEAJE, ¡YA!

"¿Carretera?, esto es la vergüenza nacional II"

El cuarto y último tramo de los noventa kilómetros sin desdoblar es, por desgracia, más de lo mismo: coincidencia absoluta de usuarios, profesionales y autoridades locales en que "no se puede seguir así". Un peligro mortífero ronda en cada kilómetro del trayecto.

Jesús Ballabriga lleva 18 años trabajando en la gasolinera de Candasnos, así que le ha tocado ver muchas más desgracias de las que hubiera querido. "¿Que quieren hablar de la carretera?, ponga que es una mierda y lo resume todo", comenta con una tranquilidad absoluta mientras reposta el depósito de un coche, con la bendita calma que se plantean las verdades como puños, las que golpean a diario, y de qué manera, en la ruta mortal de la N-II, los malditos noventa kilómetros entre Alfajarín y Fraga con las cunetas ajadas de muerte y dolor.

Una de las zonas más peligrosas de ese tramo es el kilómetro 413, una larga recta que finaliza en una curva descendente que muere justo a los pies de la gasolinera de Jesús. Hace unos pocos días, un camión hizo un recto en el descenso y fue a parar al campo de al lado del surtidor. No hubo víctimas, así que el suceso pasó casi desapercibido, uno más de los que se producen cada jornada y que, como no hay sangre de por medio, se quedan sin espacio en los medios. Como los dos camiones que volcaron, también hace muy poco, a la altura de Peñalba solo porque cayó un tormentón en veinte minutos, lo que convierte la senda de alquitrán en una auténtica ruleta rusa. Nadie se explica cómo no pasó nada más grave.

Porque lo más grave, desgraciadamente, se ha convertido en algo corriente. Se sabe que más temprano que tarde llegará el sieguiente siniestro mortal. Jesús recuerda demasiados y no solo por choques o salidas de carretera, también los trágicos atropellos en la antigua travesía de Candasnos. "La variante ha mejorado eso, pero como el trazado no está bien hecho, también ha habido dos o tres accidentes muy malos", señala.

"Esto no es una carretera, sino la vergüenza nacional II, no hay más solución que hacer la autovía, pero llevamos años oyendo que enseguida va a estar y mientras tanto...", resalta el gasolinero. "En una ocasión, pusieron el contador de automóviles aquí mismo y salía una media diaria de 19.000 vehículos pesados, una barbaridad; incluso he perdido oído por la ruidera que genera el tráfico", comenta.

El alcalde de la localidad, Antonio Guisado (PSOE), define la situación como "inhumana". "Fomento, la DGA y Abertis deben sentarse a hablar e intentar llegar a algo, que por poco que sea será mejor que lo de ahora; no es tolerable la cantidad de accidentes que se sufre en esta zona", añade.

De la misma opinión es su homólogo de Peñalba, Carlos Lerín (PP), que rubrica la opinión de todos y cada uno de los alcaldes de este trayecto de pesadilla. No en vano, son quienes lidian cada día con esas verdades como puños. Lerín recuerda que "en el pueblo ha habido vecinos que han fallecido al intentar cruzar la variante, que es insuficiente", y se pregunta "por qué extraña razón este es el único tramo sin desdoblar entre Sevilla y Barcelona".

José Luis Moret (PP), alcalde de Fraga, sabe la diferencia entre tener una carretera y una autovía. En la antigua travesía de su localidad, al lado del hotel donde se empotró hace años un camión, dice que por ese punto llegaron a pasar "más de 30.000 vehículos al día, una locura que hoy circula por la A-2". Moret destaca, sin embargo, que el sector hortofrutícola de la ciudad padece "la insoportable situación de la N-II" en los muchos kilómetros todavía sin desdoblar. "Debería haber estado hecho para la Expo y seguimos con esta vergüenza, jugándonos la vida a cada momento", se lamenta.

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