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ENTREVISTA AL NUNCIO

"El asunto de los bienes ya está arreglado. Ahora toca que los obispos se pongan de acuerdo"

Manuel Monteiro de Castro es el máximo interlocutor del Vaticano ante el Gobierno español desde marzo de 2000. Desde su puesto como nuncio apostólico en España ha tenido que afrontar, entre otros temas, el contencioso por los bienes aragoneses en Lérida.

Manuel Monteiro es el máximo interlocutor del Vaticano ante el Gobierno español desde marzo de 2000. Nacido en Portugal, desde su puesto como nuncio apostólico en España ha tenido que afrontar, entre otros temas, el contencioso por los bienes de las parroquias de Barbastro-Monzón que siguen en Lérida.

PREGUNTA.- ¿Cómo ve la situación de la Iglesia en Aragón?

RESPUESTA.- La Iglesia somos todos en todos los lugares. Ahora se podrá decir que hay pocos sacerdotes, pero si se compara cuántos nacíamos hace 50 años y cuántos se consagraron a la vida religiosa entonces y ahora, habría una sorpresa. El problema es que hoy nace menos gente, pero no es local, es de Europa. España es uno de los tres países con menos nacimientos.

PREGUNTA.- Pero en esta comunidad la Iglesia tiene un conflicto por un tema concreto.

RESPUESTA.- ¿Un conflicto?

PREGUNTA.- Los bienes religiosos de la diócesis de Barbastro...

RESPUESTA.- Ese asunto ya está arreglado, ¿no?

PREGUNTA.- En Aragón se entiende que no estará solucionado hasta que no se devuelvan las piezas.

RESPUESTA.- Ahora toca que los obispos se pongan de acuerdo. Seguro que ellos no van a necesitar al nuncio para eso.

PREGUNTA.- ¿En qué situación estamos?

RESPUESTA.- Hemos llegado ya a un punto, una vez que la Rota no ha admitido el recurso, en el que los obispos trabajan para ponerse de acuerdo. Antes estaba en mis manos, ahora ya no. Es una cuestión entre los tribunales de le Santa Sede y los señores obispos.

PREGUNTA.- ¿Y también entre los políticos?

RESPUESTA.- El asunto se complicó un poco porque se invocó la parte política. Pero las cosas de la Iglesia debemos arreglarlas en familia. La política ya es otra cosa.

PREGUNTA.- Algunos políticos y administraciones actúan como si fuese un asunto de su competencia.

RESPUESTAS.- A Fernando López Aguilar, cuando era ministro de Justicia, le preguntaron y él contestó que son bienes de la Iglesia. Lo que los tribunales de la Iglesia decidan, se cumple. Y, según dijo, si la Iglesia solicita al Gobierno que se ejecute el acuerdo, lo harán. Todos lo han repetido. No hay dificultad. Se complicó un poco, pero por el Gobierno no hay problema.

PREGUNTA.- ¿Entonces van a pedir la intervención del Gobierno para que se ejecute la decisión?

RESPUESTA.- La Iglesia no va a pedirlo. Queremos hacerlo todo en familia. No es cuestión ahora de ir con policía para arriba o para abajo. Pero lo más importante para una Iglesia o un obispo es transmitir la palabra del Señor. Museos podemos tener, pero no es la misión principal. Es llevar el mensaje del Señor a todos y cada uno y procurar que lo acojan y se sientan felices.

PREGUNTA.- ¿Conflicto como el de los bienes que no se devuelven a los lugares de origen interfieren en el mensaje que quiere trasladar la Iglesia a la parroquia aragonesa?

RESPUESTA.- El mensaje va a la inteligencia y ahí ésta lo analiza. Si se contenta solo con analizarlo, es poco. Tiene que pasarlo al deseo y voluntad de realizarlo. Y si se quiere, al corazón para que sea un deseo fuerte, que es lo que importa. Llueva o no llueva, si se tiene ese deseo, se va a misa. Muchas veces somos nosotros, que llevamos las ideas a la inteligencia y nos quedamos contentos. Pero después no las llevamos a la voluntad y al corazón.

PREGUNTA.- El obispo de Huesca ha hecho algunas cartas que acaban siendo noticia. ¿Ha llegado esta situación a la nunciatura?

RESPUESTA.- Aquí no ha llegado, pero es una persona joven, lleno de entusiasmo y preparada. Es bueno que ponga su entusiasmo fuera para que la gente escuche un poco.

PREGUNTA.- ¿Y el de Zaragoza?

RESPUESTA.- Cada uno es cada uno. Es interesante porque somos millones de personas y no hay dos personas iguales. En cualquier caso, puedo decir que en su Comunidad, ustedes tienen ahí obispos muy buenos.

PREGUNTA.- La vicepresidenta del Gobierno ha anunciado que quiere cambiar la ley de libertad religiosa.

RESPUESTA.- En temas internos, no debo pronunciarme sobre cuestiones políticas. Estimamos a la señora vicepresidenta. La libertad es sumamente importante, porque no es un valor absoluto, y ese es el gran problema del mundo de hoy. Mucha gente piensa que la libertad consiste en que usted pueda hacer lo que quiera. Y eso no es lo importante. La libertad de uno llega hasta la libertad del otro. Es un valor fundamental, pero no es absoluto. Y los Estados deben hacer lo posible para que toda la gente tenga la misma libertad dentro de los límites propios.

PREGUNTA.- Respecto a su primera reflexión, ¿Los otros países con menos natalidad son, con España, Portugal e Italia? Son justo los que tienen más tradición católica.

RESPUESTA.- Sí, la gente tiene buenos sentimientos católicos, pero necesitamos vivir esos valores. Cuando se hace un poco de sacrificio, eso nos da alegría y felicidad. Cuanto más nos encerramos, más viene el egoísmo, menos compartimos y menos alegría tenemos. Es importante que el hombre se dé conciencia de que ciertas cosas no le ayudan. El Señor nos creó para ser felices. Sin embargo, a veces se lleva al hombre a situaciones que no quiere.

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