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"Aspiramos a conseguir dos concejales en Cariñena"

Los representantes del Pirum en la localidad zaragozana confían en obtener unos buenos resultados e influir en la elección _del alcalde. Quieren cambiar la imagen que se tiene del colectivo rumano, fomentar la integración de sus compatriotas y trabajar ?para todos?

El cabeza de lista del Pirum, Daniel Ardelean (dcha.) y Traian Pop, su número dos, ayer en la antigua casa consistorial de Cariñena.
"Aspiramos a conseguir dos concejales en Cariñena"
ESTHER CASAS

En las tertulias en las calles y los bares de Cariñena no se habla de otra cosa: en las papeletas electorales figurará un partido formado por vecinos rumanos. La iniciativa del Partido Ibérico de los Rumanos (Pirum) es la comidilla de una localidad con una fuerte presencia de inmigrantes.

El cabeza de lista, Daniel Ardelean, tiene 36 años y lleva diez en la cabecera comarcal. Trabaja junto a su mujer, española, en un supermercado. Entiende que es el momento de "avanzar en la integración" de los rumanos. Sueña con entrar en la corporación municipal en su debut. "Aspiramos a conseguir dos concejales (en total hay once)", comenta con ambición Ardelean, quien añade que estarán en condiciones de determinar el color político de la alcaldía. De ahí que, dice, algunos partidos les vean como una "amenaza".

El que será líder del Pirum en Cariñena y su número dos, Traian Pop, adelantan que uno de sus objetivos consistirá en fomentar que los niños rumanos, además de las clases habituales, aprendan su lengua madre en el colegio, ya que de lo contrario pueden encontrarse con dificultades cuando viajen al país del Este de Europa (en más de un caso no saben cómo se escribe en ese idioma). Al ser un partido de extranjeros es lógico que sus prioridades vayan encaminadas a satisfacer las necesidades de sus compatriotas, si bien subrayan que trabajarán "para todos", rumanos y españoles.

Por ejemplo, lamentan la mala situación laboral del pueblo, extensible al conjunto del territorio aragonés, y aseguran que procurarán fomentar la creación de empleo. "Hay que encontrar nuevas empresas que se instalen en el polígono", explicó Ardelean. En el plano sanitario, Pop dijo que intentarán que haya un médico más.

Consideran que el Pirum puede contribuir a "cambiar el concepto" que los españoles tienen de los rumanos, acabar con los prejuicios fundados en las acciones de una minoría.

Preguntado por la idoneidad de presentar una candidatura, Ardelean es tajante: "Como cualquier ciudadano, los rumanos tenemos derechos y obligaciones y, por lo tanto, podemos gobernar".

En Cariñena la noticia ha causado enorme sorpresa. Los vecinos consultados creen que el partido puede presentarse perfectamente a los comicios. Distinto es que estén a favor de ese paso. Además, algunos dudan de que la lista del Pirum seduzca a la mayoría de rumanos y hablan de ciertas rencillas entre ellos.

"El problema no es de donde vengan los extranjeros, sino lo que hagan", resalta Tomás Saso para argumentar que no hay ningún inconveniente siempre que vengan aquí para trabajar y no generen conflictos, una idea sostenida por muchos. Eso sí, estima que deberían integrarse más y, por ejemplo, no ve con buenos ojos que se pongan a hablar en rumano en los bares, lo que puede ser interpretado como una falta de educación por el resto.

En general, a los cariñenenses no les termina de convencer que concurran a los comicios. En cualquier caso, unos remarcan que en general los rumanos se han aclimatado muy bien a la realidad local (mencionan que más de uno ha formado familias con españoles y conviven en total armonía). Otros son más duros y exponen que no llevan tantos años en el núcleo y que no lucharán tanto por Cariñena como por sus propias prioridades al no conocer a fondo la idiosincrasia.

El alcalde, el socialista Sergio Ortiz, sostiene que tendría más importancia que los rumanos se adhirieran a partidos ya existentes. Para el primer edil, el Pirum ha elegido un mal momento para sumarse a la carrera electoral. Y aludió a la negativa coyuntura económica, que provoca que haya una mayor sensibilidad social y los vecinos se cuestionen más iniciativas de este tipo.

"Me cuesta mucho pensar que van a defender los intereses generales", explica Ortiz, que más bien piensa que se guían por "intereses muy concretos". Más allá de su opinión sobre el Pirum, recuerda que la convivencia en Cariñena es "buenísima".

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