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TRIBUNALES

"El asesino está donde debe estar porque la verdad solo tiene un camino"

Las hermanas del alcalde de Fago esperan que Mainar cumpla íntegramente la condena.

La familia del fallecido, en el primer banco de la izquierda, detrás del acusado, Santiago Mainar.
"El asesino está donde debe estar porque la verdad solo tiene un camino"
R. GOBANTES

La sentencia del Tribunal Supremo confirmando en su integridad la dictada por la Audiencia de Huesca contra Santiago Mainar por el asesinato del alcalde de Fago, Miguel Grima, supone el "principio de un fin" para la familia del fallecido. No obstante, para sus hermanas falta algo más: "El asesino está donde debe estar y ahora solo nos queda pedir que la Justicia le haga cumplir el mayor tiempo posible, sin beneficios ni redenciones ni nada por el estilo".

A pesar de que el abogado del forestal ha anunciado su decisión de pedir el amparo del Tribunal Constitucional por una supuesta vulneración de los derechos fundamentales de su cliente, el fallo del Supremo, que ratifica la condena de 20 años y nueve meses de prisión, es ya firme. Judicialmente, solo está pendiente que se haga efectiva la responsabilidad civil que la sentencia fijó en 105.000 euros para la viuda de la víctima, así como las costas de la acusación particular.

Pilar Grima, una de las hermanas de Miguel, reconoce que hasta llegar a este punto actual "han pasado cuatro años muy, muy largos". "Y aunque el resultado nos ha sido favorable, como no podía ser de otra manera, el proceso ha sido muy lento", comenta. Durante este tiempo han tenido que bregar con la Justicia -"nunca habíamos tenido un pleito"- y con los medios de comunicación, de los que tienen un muy mal recuerdo.

"Se dijeron barbaridades de mi hermano sin ningún rigor, motivo, ni razón. Contaron cosas que no eran verdad, sin conocerlo de nada. Era un hombre generoso, que se entregaba a la gente porque era lo que había aprendido en su familia", relata Pilar y su otra hermana, María Teresa, asiente.

A pesar de que consideran que la Justicia ha sido lenta, reconocen que a lo largo del proceso se han visto gratamente sorprendidas por personas que -aparte obviamente de su abogado, Enrique Trebolle-, echaron el resto, como el fiscal Felipe Zazurca o el letrado José María Viladés.

"El primero (Zazurca), con su aspecto bondadoso, fue soltando una detrás de otra y logró que a Mainar le traicionara el subconsciente cuando le preguntó: ¿Y usted cómo salió del coche del alcalde? y él contestó: Yo salí...", recuerdan. Respecto a Viladés, destacan el "repaso" que dio a los "expertos" en armas, Gudrun Stenglein y Ángel Ponce de León, y rebatió el informe que prepararon en el juicio.

"Y nuestro abogado, Enrique Trebolle, no tuvo que echar mano de subterfugios, como que si había luna o hacía frío en el Pirineo en enero, como hizo su letrado", afirma Pilar Grima en referencia a Marcos García Montes.

Las hermanas del fallecido no comprenden cómo este último argumentó en su recurso que se había vulnerado "el derecho de defensa" de su cliente, que se estaba haciendo un "juicio paralelo" y que se había encontrado con dos frentes, "el procesal y el mediático".

En primer lugar, recuerdan que Mainar que "no solo no otorgó ningún derecho" a Miguel Grima, sino que "se los quitó todos", ha tenido una defensa "justa y apropiada". Añaden que, si alguien ha sido mediático en este caso es precisamente el propio García Montes, que acudió a un programa de televisión de tres horas en mitad del juicio. También señalan que en ningún momento se opuso a que se emitiera una película sobre el crimen, como sí hizo su abogado y el fiscal. "Lo que dijo fue que primaba la libertad de información, aunque luego se subió al carro de los demás", subraya Pilar Grima.

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