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Aragón

PLENO EN LAS CORTES

Aragón regulará el derecho a una muerte digna

El Parlamento autonómico aprueba una proposición de IU para elaborar una norma que legisle la toma de decisiones en los decesos, desde las últimas voluntades a los cuidados paliativos y los deberes y derechos del personal sanitario.

Adolfo Barrena en el pleno de las Cortes
Aragón regulará por ley el derecho a una muerte digna
PEDRO ETURA/A PHOTO AGENCY

Aragón regulará por ley los derechos y garantías de la dignidad de la persona en el proceso de muerte, tras aprobar este jueves el pleno de las Cortes la toma en consideración de una proposición de ley presentada por IU, que han apoyado PSOE y CHA y rechazado el PP, mientras que el PAR se ha abstenido.

El diputado de IU, Adolfo Barrena, ha defendido la proposición de ley, que se refiere, ha dicho, a un "derecho fundamental de la ciudadanía", porque "el derecho a la vida no puede confundirse con la obligación de vivir".

La ley tiene como objetivo regular el ejercicio de los derechos de la persona durante el proceso de su muerte, los deberes del personal sanitario que atiende a estos pacientes, así como las garantías que las instituciones sanitarias estarán obligadas a proporcionar con respecto a este proceso.

Y sus fines son proteger la dignidad de la persona y asegurar la autonomía del paciente y el respeto a su voluntad, incluyendo la manifestada de forma anticipada mediante el testamento vital.

Barrena ha insistido en que la persona es la única dueña de su propia vida y, por tanto, de su muerte, y esta ley pretende "resolver un dilema" para no prolongar innecesariamente la vida ante una situación terminal y dolorosa.

Lo que debe de garantizar la medicina, ha añadido, es un ser humano "integral" y no sólo una existencia "vegetativa", porque vivir "es algo más que estar vivo. Es hablar, andar, relacionarse y amar".

En el texto, se garantiza la voluntad de las personas de acuerdo con sus deseos, preferencias, creencias o valores, y también que el rechazo de un tratamiento o su interrupción no supone un menoscabo de una atención sanitaria integral, así como que se reciben cuidados paliativos y contra el dolor, también en el propio domicilio.

Se regula, asimismo, el derecho a la recibir información sobre su patología y la designación de la persona que ha de aceptar recibir la información y tomar las decisiones en substitución del paciente.

En otro apartado se hace referencia a los deberes del personal sanitario, que tendrá obligación de prestar información clínica y de cumplir la voluntad mostrada por el paciente en cuanto a la limitación o interrupción del esfuerzo terapéutico.

El diputado popular Ricardo Canals ha rechazado de pleno esta proposición, que ha considerado "una trampa" de IU al entender que con ella pretende, en definitiva, hablar de eutanasia.

El interés del PP, ha añadido, es garantizar los cuidados paliativos en el momento final de la vida, y eso está plenamente implantado en los hospitales de la Comunidad, además de ampliamente regulado por ley, por lo que la que hoy se ha planteado es "totalmente innecesaria".

A su juicio, de la proposición de ley de IU destila una "desconfianza" en los profesionales sanitarios y se crea una "alarma inexistente", al trasladar la sensación de que hay una "obstinación" en la práctica terapéutica de los enfermos terminales.

El PSOE ha apoyado la toma en consideración y el diputado Eduardo Alonso ha dicho que el texto pretende promover una mayor seguridad jurídica con herramientas y asesoramiento ético, y aunque "pasa de puntillas" sobre la regulación del derecho de los profesionales a la objeción de conciencia, ha reconocido que es positiva, por lo que se ha comprometido a buscar "el máximo consenso" en su tramitación parlamentaria.

Por CHA, Chesús Bernal ha insistido en que el verdadero respeto a la dignidad humana implica el respeto a la voluntad de quien quiere morir porque su vida ya no tiene calidad, y ha manifestado que la iniciativa de IU es "moderada" y "difícilmente rechazable".

El aragonesista Javier Callau ha justificado la abstención de su grupo y ha dicho que no la han votado en contra porque no contempla la regulación de la eutanasia.

La proposición, a su juicio, no tiene otro fin que "armonizar" la legislación ya existente sobre una práctica "habitual": la prestación de cuidados paliativos.

En el texto ha echado en falta que se exija una preparación adecuada de los médicos y un apartado que ponga énfasis en la implicación familiar en los momentos terminales de un paciente.

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