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Aragón

INVESTIGACIÓN

Aragón es radiactivo... y no pasa nada

Científicos de la Universidad de Zaragoza desarrollan un proyecto para medir los niveles de _radiactividad que se dan de forma natural en Aragón. El objetivo a largo plazo es crear una red de seguimiento.

Aragón es radiactivo... y no pasa nada
Aragón es radiactivo... y no pasa nada
LAURA URANGA

Zaragoza es radiactiva, como también lo son Huesca, Teruel, Botorrita, Sesué? pero no pasa nada. A pesar de que se percibe como algo peligroso y dañino, la radioactividad es un fenómeno físico totalmente natural que está presente en cualquier punto del planeta o incluso del universo. Por eso, un equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza se ha propuesto medir los niveles de radiactividad ambiental que se dan habitualmente en Aragón con un doble objetivo: disponer de una referencia que permita detectar cualquier cambio anómalo y sentar las bases de una red de monitorización que en un futuro controle el fenómeno en tiempo real.

"Los primeros que detectaron las consecuencias del accidente de Chernobil fueron los suecos. ¿Por qué? Porque conocían cuáles eran sus niveles de radiactivi- dad en condiciones normales -recuerda Rafael Núñez-Lagos, miembro del grupo de investigación-. Obviamente, se trata de un ejemplo extremo, pero sirve para explicar la utilidad de un trabajo que hasta ahora no se había hecho en Aragón".

El equipo encargado de llevarlo a cabo lo forman 12 científicos que a su vez pertenecen a dos grupos de investigación de la Universidad de Zaragoza: el de Física Nuclear y Astropartículas y el de Optimización y Simulación. En su primera fase, el proyecto ha contado con una financiación de 80.000 euros aportada por la DGA y la Fundación La Caixa, pero esas mismas instituciones les acaban de conceder otros 50.000 euros más para poder seguir adelante con los trabajos.

Ya se mide en 26 puntos

"Ya estamos midiendo la radiactividad ambiental en 26 puntos de la Comunidad, pero queremos llegar al menos a 33, uno por cada comarca -comenta José Angel Villar, director del proyecto-. Una vez establecidos los niveles de referencia, decidiremos en qué zonas convendría realizar medidas complementarias y, posteriormente, en una tercera fase, dónde instalar las estaciones de una futura red de monitorización".

El fenómeno de la radiactividad se debe a que determinados elementos químicos que existen en la naturaleza son inestables y tienden a convertirse en otros distintos emitiendo radiaciones. Esas radiaciones pueden ser tanto electromagnéticas -en forma de rayos X o rayos gamma- como en forma de partículas -núcleos de helio, electrones, positrones, neutrones?-.

El elemento químico radiactivo más conocido es el uranio, pero hay muchos otros que están presentes en la composición de prácticamente todos los cuerpos: el torio, el radio, el carbono, el potasio... Por eso la radiactividad se da, aunque sea de forma mínima, incluso en los humanos. "En una persona de 70 kilos de peso cada segundo se desintegran unos 10.000 átomos, y eso es radiactividad", destaca Alberto Virto, otro investigador del grupo.

La radiactividad ambiental de un determinado lugar proviene de diferentes fuentes de radiación: la que procede del terreno, la que hay en el aire, la que nos llega del cosmos, la de los materiales de edificación... No obstante, los factores que más afectan a los niveles de radiactividad natural son la composición del suelo -los elementos químicos que lo forman-, el nivel de gas radón en el ambiente y la altitud -cuanto más alto se está, mayor es el nivel de radiación-.

En condiciones naturales, este fenómeno físico es inofensivo para la salud humana. "El problema puede venir cuando por algún motivo se aumentan artificialmente esos niveles de forma no controlada", explica Villar.

Aunque todavía son preliminares, los primeros resultados de las mediciones que ya se están efectuando en 26 puntos de Aragón indican que en la Comunidad los niveles de radiactividad natural son normales y se mantienen dentro de lo previsible en función de los factores ya citados. "Para que la radiactividad causara problemas serios de salud, esos niveles tendrían que ser unas mil veces más altos", aclara el director del proyectos.

Esos primeros datos son coherentes con los mapas nacionales de radiactividad que se han elaborado hasta ahora. En España, las provincias con más radiaciones naturales son las del tercio occidental de la Península, ya que sus suelos son graníticos y este material es bastante más radiactivo, por ejemplo, que los yesos del valle del Ebro.

Ayuda de los centros educativos

En la elaboración del mapa de la radiactividad en Aragón están colaborando institutos, colegios y otros centros educativos de los municipios elegidos como referencia. Después de una visita en la que se les explica el alcance del proyecto y el protocolo que se debe seguir, los investigadores les envían por correo los dosímetros utilizados para medir las radiaciones y sus responsables los colocan a la intemperie durante un mes. Después, esas muestras son devueltas a la Universidad para ser analizadas con un equipo específico.

"Aunque este proyecto está financiado por la Consejería de Ciencia, Tecnología y Universidad y por La Caixa, estamos muy agradecidos tanto a los centros educativos como al Departamento de Educación, Cultura y Deporte porque no están poniendo todas las facilidades -subraya Villar-. Así el proyecto tiene una vertiente informativa y de sensibilización que nos ayuda en otro de nuestros objetivos: que la radiactividad natural deje de tener ese estigma negativo y se valore como un factor medioambiental más".

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