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AGUA

Almudévar asume el nuevo embalse porque "sin pantanos no hay regadíos"

El proyecto para embalsar hasta 341 hectómetros cúbicos es bien recibido en este municipio de la zona regable. El agua inundaría 1.733 hectáreas de buenas tierras de secano, una ermita y algunas parideras

Almudévar no es Biscarrués. La construcción de un embalse de hasta 341 hectómetros cúbicos para regular el río Gállego no despierta contestación social en un municipio que ha basado buena parte de su desarrollo en el regadío. Inmerso en un proceso de concentración parcelaria y modernización de sus riegos, los agricultores saben que "no hay nuevos regadíos sin pantanos".

Esta infraestructura ya se contemplaba en los acuerdos de la Comisión del Agua de 2006 como alternativa al gran Biscarrués de 192 hectómetros. Ahora, la propuesta de la CHE pasa por aumentar la capacidad prevista de 160 hectómetros hasta 341. El vaso se llenaría con aguas del Gállego desde el azud de Anzánigo con una tubería que discurriría por la Sierra Caballera, a través de un túnel. La opción de gran capacidad ha venido a cuestionar la utilidad de la presa de Biscarrués, de 35 hectómetros cúbicos, una obra que sigue levantando protestas.

El primer proyecto de Almudévar inundaba 1.167 hectáreas de secano situadas entre el canal de Monegros y el del Cinca, en las partidas de Forniellos y Valdepozos, ampliables ahora a 1.733. "No creo que haya contestación social, más allá de la que puede haber cuando pasa una autovía o el AVE", explica el presidente de la comunidad de regantes de Almudévar, Joaquín Labarta. Esta comunidad, con 700 agricultores, está embarcada en un plan de modernización que ha hipotecado a los regantes para los próximos 35 o 50 años, según los casos, con un gasto de más de 300 euros por hectárea. "Debemos tener la seguridad de que dispondremos de más agua, y eso se traduce en regulaciones", comenta el presidente de la comunidad.

Labarta es además regante expectante del Canal de la Hoya, un proyecto largamente reivindicado que se vería ahora impulsado. Precisamente las tierras que inunda el pantano esperaban a que se hiciera realidad para transformarse en regadío. "Es una zona llama, de las mejores tierras, prioritaria para el Canal de la Hoya", aclara. Por ello, cree que la administración debe pagar bien los terrenos. "Si perdemos más de mil hectáreas que iban a ser de regadío, que haya compensaciones. Si se paga bien el suelo, el embalse no tendría que ser un problema", dice.

La única duda es concretar algún día todos estos planes. "Siendo Marraco presidente de Aragón ya palpábamos el Canal de la Hoya. Han pasado los años y ahora se vuelve a plantear la tubería por Sierra Caballera", señala Labarta. El miedo de los regantes de Almudévar y de otras comunidades de Riegos del Alto Aragón es que se trate de "una cortina de humo" para parar Biscarrués, "cuando la sociedad aragonesa ha hecho un gran esfuerzo para ponerse de acuerdo en la regulación del Gállego. Hagamos esto, pero no olvidemos lo otro".

Agricultores a tiempo parcial

El nuevo proyecto no ha conseguido alterar la tranquilidad de un municipio atravesado por el canal de Monegros que ya asumía la construcción de una gran balsa en los terrenos que se extienden al sur del canal. En el bar "Mestizo" el tema sale a relucir solo a preguntas de los periodistas. "Cómo vamos a regar sin pantanos, en algún sitio hay que recoger el agua", opina un grupo de tertulianos.

Unas calles más abajo, en la cooperativa Virgen de la Corona, José María Dena, agricultor ya jubilado, incide en la necesidad de compensar bien a los propietarios afectados. La mayoría, dice, no vive en exclusiva de la agricultura. Hay algunas fincas grandes, de varios cientos de hectáreas, muchas rondan las 70 y luego se reparten entre pequeños agricultores que compaginan el trabajo en el campo con la industria, un sector en crecimiento en el pueblo en los últimos años. "El regadío crea puestos de trabajo y en Almudévar lo sabemos. Almudévar no es Biscarrués", dice en alusión a la contestación social existente en el valle de la Galliguera.

En los terrenos que inundará el embalse solo hay algunas parideras y una ermita, la de Santo Domingo, que se reconstruyó con el esfuerzo de los vecinos hace 20 años y donde se habilitó un merendero. Para Dena, lo ideal sería trasladarla a un cerro y salvarla de las aguas, de manera que los vecinos puedan seguir participando en la romería del 1 de mayo.

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