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Aragón

ACCIDENTE AÉREO EN PEÑAFLOR

Adiós a la joya del Real Aeroclub de Zaragoza

Un accidente dejó inservible la Bücker Bü 131, el avión al que más se mimaba en el Aeropuerto de Zaragoza. Ocho décadas después de su primer vuelo, este biplano anterior a la Guerra Civil salió malparado de un aterrizaje de emergencia el sábado 9 de julio, en Peñaflor.

Así quedó la Bücker del Real Aeroclub de Zaragoza tras el accidente en Peñaflor
Bücker Bü 131 del Aeroclub de Zaragoza accidentada en Peñaflor
L. S.

«Artesanía en vuelo». Es la sucinta definición que pronuncia José Antonio Cañabate, el último afortunado que pudo pilotar la única Bücker Bü 131 que le quedaba al Real Aeroclub de Zaragoza. Tuvieron dos. «La primera se dañó seriamente en una maniobra de rodaje. Ahora toca plantearse si podemos recuperarla. El problema es que es muy caro. La que se accidentó el pasado sábado 9 de julio será mucho más difícil de reparar, por no decir imposible», confiesa Luis Sánchez, vocal de vuelo del aeroclub zaragozano.

Era el avión mimado del Real Aeroclub de Zaragoza, la joya de la flota. «El avión nos lo cedió directamente el Ejército del Aire a través de Aviación Civil con el compromiso de que continuáramos volándolo. Lo hemos mantenido al día, pese al enorme coste que ello conllevaba. No hay muchos mecánicos cualificados para poder realizar las tareas de mantenimiento a un avión así. Su tecnología es antigua y hay que saber cuidarLA. Al contrario que otros aviones similares, nosotros no le modificamos el motor. Conservaba el antiguo», subraya Sánchez. Sus frases no son más que la mera constatación del cariño que recibía esta Bücker, con matrícula EC-FSH, que hace siete días voló posiblemente por última vez.

«El avión era de 1930, anterior por tanto a la Guerra Civil. El modelo proviene del alemán Bücker, pero con motor español. Era la niña bonita del Aeroclub, una aeronave de madera y tela», explica Sánchez, que recuerda el amplio historial de vuelo del avión siniestrado: «Lo tenemos desde hace más de quince años y nunca había dado problemas. De hecho, tiene a sus espaldas varias vueltas aéreas de las que organizamos. El Aeroclub invirtió mucho dinero en dejarlo niquelado. Estaba bonito, bien pintado. Era uno de los pocos aviones puros que quedan en España». Pero la realidad también golpea. «Creo que será irrecuperable, aunque aún no se han evaluado totalmente los daños», afirma Teodoro Oriz, presidente de la Federación Aragonesa de Deportes Aéreos y directivo del Real Aeroclub de Zaragoza. Fue, pues, el adiós a un avión histórico.Sin dispositivos modernos

«Con la Bücker se vuela a unos 140 kilómetros por hora. El aterrizaje se hace a 100. No hay flaps, ni cualquier otro dispositivo moderno. Quien lo vuela debe portar paracaídas», señala Cañabate, el último piloto que pudo sentir las sensaciones únicas de volar en este histórico aparato. La aviación aragonesa perdió una de sus joyas. El tiempo (y sobre todo el dinero) dirán si hay opción de reparar la otra.

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