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DEFENSA

Abrazo intercultural en Marjayoun

Un mercadillo popular de artesanía reúne cada quince días a musulmanes, cristianos y drusos en la base militar de los aragoneses desplegados en el Líbano

En las casi tres semanas que llevan en el sur del Líbano, los soldados españoles apenas han tenido tiempo de dedicarse a otra cosa que no tenga que ver con las tareas cotidianas del servicio. Desde las posiciones que ocupan, los vehículos en los que patrullan o los talleres que mantienen, ven pasar en una sucesión de imágenes la vida en la zona de responsabilidad de la brigada española.

Para hacer más llevadera la misión, el equipo de asuntos civiles, CIMIC, promueve cada quince días un mercadillo popular en el pabellón polideportivo de la base Miguel de Cervantes. La actividad congrega a un nutrido grupo de comerciantes de la zona que acercan hasta los soldados los más característicos productos y artesanía popular libanesa.

Los tres grupos sociales principales, musulmanes (chiítas y sunitas), drusos y cristianos, están presentes en la instalación militar cada domingo que se celebra el mercadillo. Para Nada Najim, una joven libanesa ortodoxa de la cercana población de Kleya que acude junto a su madre a la Base española, venir con su mercancía al mercadillo le permite practicar el español y conversar con jóvenes europeos de su edad.

"Me encanta venir los domingos hasta aquí, estoy en el programa Cervantes desde que llegaron los españoles hace dos años y es una oportunidad única de perfeccionar mi español", comenta.

Junto a los comerciantes locales también "montan puesto" los encargados de las tiendas de otros contingentes de la brigada multinacional, como India o Nepal, que convierten la instalación deportiva en un festival de color y muestras tradicionales.

Para la soldado Díaz, de Calatayud, esta es su primera misión y le encanta comprar en el mercadillo. "Comprar aquí es diferente que en España porqué tengo que ingeniármelas con el idioma", cuenta divertida.

El subteniente Ángel Larriba, zaragozano, con cinco misiones a la espalda, tiene apartados varios productos típicos de un vendedor musulmán de Kafer Kela. Se defiende bien en inglés y ahora quiere apuntarse a las clases de árabe que se imparten en la Base.

"He comprado algunas cosas para la familia y las mandaré en un paquete en el próximo vuelo. Me entiendo bien con los vendedores. La mayoría de ellos saben algo de español, también hablan inglés y si no recurro al lenguaje internacional de los gestos", explica.

El encuentro además de ser un importante incentivo para el comercio local, permite la relación entre los soldados y la población civil libanesa. También es un punto de encuentro para los propios componentes del contingente, que debido a sus diferentes destinos no pueden coincidir durante la semana.

El sargento primero Rubio ha pasado quince días en una posición junto a la frontera con Israel y ahora pasará otros quince en la Base. "Hoy aprovecho el mercadillo para reunirme por primera vez con otros compañeros desde que llegué de España."

Si al encuentro se le añade la asistencia de los soldados del resto de los países de la brigada multinacional que lidera España, como son hindús, nepalíes, indonesios, salvadoreños o polacos, convierten a esta cita en una espléndida confluencia de culturas que representa a la perfección el más puro espíritu de una misión de Naciones Unidas.

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