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La mosca negra, en el punto de mira de los ganaderos aragoneses: "Mis ovejas ni comen, ni viven"

Varios pastores de la ribera del Ebro denuncian la afección de este insecto que se repite cada año y que conlleva, para algunos de ellos, escapar o salir con sus rebaños de noche. 

El ganadero Roberto Lorente, junto a su rebaño de ovejas y sus perros.
El ganadero Roberto Lorente, junto a su rebaño de ovejas en Pinseque.
H. A.

La problemática de la mosca negra es como el cuento de nunca acabar para muchos ganaderos aragoneses. Año tras año temen la llegada de este insecto que se concentra en las zonas próximas a la ribera del río Ebro con el calor y que acribilla sin consideración a sus animales. "Tengo a las ovejas llenas de picaduras y claro, sufren muchísimo, no comen y se tiran al suelo todas juntas para intentar calmar el picor, es una pena tremenda", se lamenta Roberto Lorente, un ganadero de la localidad zaragozana de Pinseque. Su solución pasa por salir de noche -con todas las consecuencias que eso conlleva- para evitar esta plaga que este año ha llegado, según los expertos, con menos fuerza y algo más tarde.

Las temperaturas ambientales y meteorológicas han favorecido la disminución o al menos el retraso en la presencia de la mosca negra. Los centros de salud aragoneses han recibido 4.983 visitas por picaduras de insecto en lo que va de año, un 50% menos que en el mismo periodo de 2023. Pero los agricultores aseguran seguir sufriendo "lo mismo o incluso más" que años anteriores. "Es siempre igual, tengo ahora 650 ovejas y todas están mucho más delgadas porque no comen, por la mañana pasan unas horas malísimas de picor y están ya todo el día molestas", sostiene Roberto Lorente.

La única manera que encuentra este ganadero de esquivar al molesto insecto es saliendo por la noche o en días de cierzo, aunque a veces, como dice el refrán, es peor el remedio que la enfermedad. Lorente  confiesa que sus ovejas están muy asustadas porque por la noche se les pueden acercar otros animales como ciervos o jabalíes que les molestan. A eso añade su preocupación constante: "Te nace un cordero y tienes que estar pendiente de si se lo llevan o no". 

El que ha experimentado un cambio importante este año es Miguel Zoko, otro ganadero de Alfoceaporque tras la invasión de la temporada pasada tuvo que huir. "En 2023 nos fuimos aborrecidos porque la presencia de la mosca negra impedía a mis ovejas llevar una vida normal, entonces este año ya no tenemos casi mosca aquí", explica Zoko, que esta temporada se ubica en María de Huerva, "lejos" de este insecto. Él también es presidente de la Casa de Ganaderos de Zaragoza, pero siente que no puede "hacer nada desde la asociación". "Quienes tendrían que ayudarnos son las administraciones, nosotros podemos hacer poca cosa", confiesa.  

"El año pasado me parieron 8 ovejas cuando esperaba unas 200"

Sergio Coscolla, un ganadero de Grisén, conoce de cerca este problema. Tiene más de 1.000 ovejas y habitualmente iba con ellas por una zona entre Cabañas de Ebro y Figueruelas. "Tengo un montón de comida por esa zona, pero mis ovejas no pueden estar ahí, en que llegamos cerca del río, se van corriendo", asegura este ganadero que ha tenido también que huir a una zona de monte de secano con los consiguientes perjuicios económicos. No obstante, las perdidas van más allá del gasto. "El año pasado me parieron 8 ovejas cuando esperaba unas 200", se lamenta.

El ganadero Roberto Lorente, junto a su rebaño de ovejas en Pinseque.
El ganadero Roberto Lorente, junto a su rebaño de ovejas en Pinseque.
H. A.

El profesor de la Universidad de Zaragoza Javier Lucientes explica que esta disminución en la reproducción de los animales es debido a que los reproductores no están en celo. "No tienen ganas de nada, no comen, no engordan, pierden peso y sufren varias picaduras en los genitales, entonces es imposible que aumente de la misma forma el rebaño de los ganaderos", asegura el profesor.

Además, alerta de que no hay ningún tratamiento plenamente efectivo una vez que la mosca negra se ha metido en sus corrales y ha acribillado de picaduras a los animales. De ello es plenamente consciente el ganadero de Alcalá de Ebro Rolan Velázquez: "No tenemos soluciones, estuve 15 días con un producto para sulfatarlas y no hizo nada de efecto. No sé qué hacer porque la mosca negra ni les deja comer, ni vivir".

Soluciones lejanas

Los ganaderos se sienten olvidados y sin apenas soluciones. "Nos hemos reunido en varias ocasiones con las instituciones y al principio nos prometen que la cosa va a cambiar, pero siempre se repite la misma situación", critican algunos afectados. 

En años anteriores, desde la Universidad de Zaragoza y en colaboración con el Gobierno de Aragón, se estudiaba el comportamiento de la mosca negra en zonas de la ribera del Ebro. Según los resultados de estos estudios y con una recomendación de expertos en la materia, los ayuntamientos de cada localidad eran los encargados de decidir si merecía la pena llevar a cabo un proceso de fumigación. 

"Hace unos años se estudió la situación y se analizó cómo afectaba la mosca negra al río Ebro para que así los ayuntamientos pudieran hacer un tratamiento efectivo"

"Nosotros analizábamos la zona, identificábamos donde se encontraban las larvas de este insecto y aconsejábamos a los ayuntamientos si merecía la pena o no fumigar porque se trata de un proceso muy laborioso y costoso", asegura el veterinario Javier Lucientes. Una manera, asegura, de optimizar recursos y gastos, ya que tenían analizadas las riberas y sabían donde había mayor presencia de mosca negra.

Sin embargo, este acuerdo de vigilancia del Ebro no se ha retomado este año. "El Gobierno de Aragón ha decidido no continuar con el convenio y entonces no tenemos información para saber donde hay mayor presencia", se lamenta Lucientes.

Desde el Gobierno de Aragón dicen ser conscientes de la problemática de la mosca negra y afirman estar "al tanto" de la situación que afecta a los ganaderos. Además, trabajan en adoptar soluciones oportunas para acabar con su afección. "Hace unos años se estudió la situación y se analizó cómo afectaba la mosca negra al río Ebro para que así los ayuntamientos pudieran hacer un tratamiento efectivo. Sin embargo, este año ya no hemos realizado esta colaboración porque consideramos que la zona ya se ha estudiado lo suficiente", asegura el director General de Calidad y Seguridad Alimentaria del Gobierno de Aragón, Fernando Laguna.

No obstante, desde el Departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación tienen pensado realizar en los próximos años otro estudio para actualizar cómo está la situación. Por el momento, los ganaderos esperan molestos y observando el sufrimiento de sus animales una actuación efectiva, que se está haciendo de rogar. 

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