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Tercer Milenio

En colaboración con ITA

Isabel Franco Castillo: "No es necesario sacrificar tu vida para hacer ciencia"

Doctora en bioquímica y biología molecular con una tesis que acaba de ser premiada, defiende que buena investigación y vida personal son compatibles.

La biotecnóloga Isabel Franco ha optado por investigar con un enfoque aplicado, en la empresa.
La biotecnóloga Isabel Franco ha optado por investigar con un enfoque aplicado, en la empresa.
Oliver Duch

Nació en Zaragoza en 1992. Tras doctorarse en el Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón (CSIC-Universidad de Zaragoza), Isabel Franco Castillo sigue desarrollando su carrera investigadora en el equipo de I+D+i de la empresa Magapor. Le gusta la parte manual del trabajo de laboratorio, pero, sobre todo, que investigar exige pensar.

Ha obtenido el premio a la Tesis Doctoral Relevante en el área Global de Sociedad que otorga el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. ¿Qué significa para usted este galardón?
El reconocimiento a los casi cinco años de realización de la tesis doctoral, al trabajo que hay detrás.

"Si hay compañerismo y trabajo en equipo, la gente es más productiva que si todo es competir y sientes un poco el látigo en la espalda"

¿Fue muy duro?
La tesis al final es bastante machacante para la cabeza, sabes que es una etapa que siempre va a ser estresante, pero yo he tenido la suerte de no tener una presión extra por parte de mis directores y poder realizar la tesis a la vez que seguía teniendo vida más allá del laboratorio y continuaba con mis hobbies. El premio ha sido la demostración de que tú puedes hacer una buena investigación y conciliar con tu vida personal. También muestra que, con compañerismo, buenos directores que te apoyen, que confíen en ti y te dejen liderar la investigación, se consiguen buenos resultados. Si hay compañerismo y trabajo en equipo, la gente es más productiva que si todo es competir y sientes un poco el látigo en la espalda.

"El discurso de que la ciencia es una forma de vida hace que mucha gente se quede por el camino porque no está dispuesta a hacer ese sacrificio"

Hablar de vocaciones científicas acaba siendo un arma de doble filo.
Yo tengo vocación científica, pero se puede conciliar con tener otras inquietudes y vida social. A veces, parece que es necesario sacrificar tu vida para conseguir logros en ciencia, pero no es así. El discurso de que la ciencia es una forma de vida hace que mucha gente se quede por el camino porque no está dispuesta a hacer ese sacrificio.

¿Cuáles son esas aficiones que sobrevivieron a una tesis?
He hecho danza del vientre, ‘pole dance’, acrobacias en barra vertical, pero mi hobby principal, por el que todo el mundo me identifica, es hacer ganchillo. Y enseñé a varias compañeras del laboratorio; los lunes hacíamos labores mientras nos tomábamos una cerveza en un bar.

¿Qué le aporta el ganchillo, relaja?
Cuando lo hago, me relaja, porque me cuesta mucho estar quieta en el sofá viendo una serie o escuchando un podcast. Por otro lado, como tengo una parte creativa muy grande, estoy todo el día maquinando, pensando en el siguiente proyecto que voy a hacer, por ejemplo en cómo sacar el patrón de un 'amigurumi', pequeños muñecos tejidos. Lo que no me gusta es hacer dos cosas iguales, sino que sea un reto que me haga pensar.

En el tema de su tesis confluyen ciencia y arte: prevenir el deterioro del patrimonio con nanociencia. ¿Cómo se hace eso?
Fue un proyecto muy multidisciplinar, llevado a cabo en el grupo Bionanosurf (Biofuncionalización de Nanopartículas y Superficies) del Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón. Probamos si unos compuestos tenían actividad antimicrobiana sobre dos tipos de materiales: papeles del siglo XVIII cedidos por el Real Jardín Botánico de Madrid y piedras de construcción de catedrales, en concreto de Notre Dame, pero no la de París sino la de Reims.

Ahora, a lo mejor cuando hace turismo no puede evitar fijarse en los desconchones...
Sí, sí, se me va un poco el ojo. El otro día, tras un congreso en Leipzig, en Alemania, fuimos a conocer el centro de la ciudad. Cuando visitamos una iglesia, lo primero que vi fue el verdín que crecía en la piedra donde daba el sol. Porque los primeros que se instalan en objetos al exterior son los microorganismos autótrofos, capaces de hacer la fotosíntesis, como algas y cianobacterias, que pueden obtener el alimento de los minerales que saquen de la piedra y de la luz solar. Después llegan contaminantes secundarios, microorganismos heterótrofos que se alimentan de las células de los primeros microorganismos.

¿Qué tipo de turista es usted, de monte, de sol y playa, de museos y monumentos, de grandes viajes al extranjero...?
Me gusta el turismo de naturaleza, también el gastronómico, y, si voy a visitar una ciudad, aprovechar y planificar bien todo lo que me gustaría ver.

Dicen que tras leer la tesis se abre ante los doctores y doctoras un valle de incertidumbres. ¿Cómo fue en su caso?
Fue bastante como lo has descrito. Porque, claro, vuelves a estar un poco como cuando acabas la carrera o el máster, dices: y ahora, ¿qué? Quería seguir en investigación, pero un poco más aplicada. Tras buscar un tiempo, entré en el departamento de I+D+i de la empresa Magapor. Antes de la tesis estuve en prácticas en BSH y me decían, ¿pero qué hace una biotecnóloga haciendo lavadoras? Hay muchas empresas que necesitan gente que no sean tan ingenieros en sus departamentos de I+D.

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