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La telecabina Benasque-Cerler estará en obras en otoño y funcionará en el invierno de 2025

El Ayuntamiento aprobará el proyecto la próxima semana tras superar las últimas prescripciones y se acometerá a la vez que la protección contra crecidas del Ésera.

Recreación de la estación motriz de la futura telecabina que uniría Benasque y Cerler.
Recreación de la estación motriz de la futura telecabina que uniría Benasque y Cerler.
Ayuntamiento de Benasque

La construcción de la telecabina prevista para unir el municipio de Benasque con la estación de Cerler saldrá a concurso antes del verano con el objetivo de que las obras comiencen este mismo otoño y los primeros esquiadores puedan estrenarla para la temporada 2025-2026. Esta es la previsión con la que trabaja el equipo de gobierno municipal PP-PAR, que prevé aprobar definitivamente el proyecto la próxima semana tras superar las últimas prescripciones.

El nuevo sistema de transporte por cable se acometerá al mismo tiempo que la nueva defensa contra las crecidas del río Ésera, que suponen una amenaza para la zona baja del casco urbano donde se instalará una de las terminales. Esta actuación la acometerá directamente el Ejecutivo autonómico con fondos propios a través del Instituto Aragonés del Agua.

El Ayuntamiento acaba de cumplir con las salvedades de la Dirección General de Transportes, que tenía la última palabra para autorizar el lanzamiento de esta infraestructura valorada en 16,1 millones de euros. Y sobre esta base, se han hecho las últimas modificaciones con el fin de que el pleno apruebe definitivamente el proyecto.

Las autoridades han requerido tres años para culminar la tramitación administrativa, ya que esta actuación se presentó a la primera edición de las ayudas de recuperación de la UE para la sostenibilidad turística, la de 2021. Desde entonces, contaba con el grueso de la financiación necesaria, 10 de los 16,1 millones, pero hasta ahora no se ha complementado de forma oficial con la reasignación de la subvención de Bruselas prevista para la carretera de acceso al dominio esquiable de Castanesa y una aportación extra de 1,5 millones del Gobierno de Aragón. La financiación cubre el vial de acceso a la terminal inferior, de modo que los usuarios no tendrán que atravesar el casco urbano.

Los plazos de ejecución fijado por las autoridades comunitarias obligan a gastar la mitad del dinero desembolsado por las arcas europeas al finalizar este ejercicio y el resto de la asignación debe justificarse antes del 31 de marzo de 2026.

El alcalde de Benasque, el popular Manuel Mora, garantiza que los fondos de recuperación no corren peligro porque, en el peor de los casos, se podría justificar el gasto requerido de 5 millones con el pago por adelantado de elementos de la telecabina. No obstante, el Ejecutivo central está abierto a flexibilizar la justificación del hito de finales de año y contabilizar el gasto comprometido ante las dificultades de todas las autonomías para llegar a tiempo.

En el caso de la citada telecabina de conexión de Benasque con Cerler, ya contaba con un proyecto básico cuando la Secretaría de Estado de Turismo respaldó finalmente el 21 de diciembre la apuesta por el sector de la nieve del Gobierno de Aragón para asegurar su competitividad. El entonces alcalde del municipio altoaragonés, José Ignacio Abadías, se mostró convencido de hacerla realidad para la temporada de esquí de 2023, aunque el actual regidor ha tenido que acabar la tramitación y solventar la financiación de la mano de la DGA.

Con los plazos habituales de tramitación administrativa, la resolución culminará en el último trimestre si no surgen nuevos contratiempo y la contratista dispondrá de ocho meses para acometer los trabajos. Esto garantizará que esté operativa para comienzos de la temporada de esquí 2025-2026.

La pretensión es que los usuarios de la estación dejen sus vehículos en Benasque y accedan directamente a la estación en la telecabina, que tendrá un trazado de dos kilómetros. La aspiración es acabar con los atascos que de forma recurrente se crean en la sinuosa carretera de subida y, de paso, ahorrar emisiones contaminantes. Además, se podrá utilizar todo el año y ayudar así a desestacionalizar la oferta turística, otro de los pilares para la obtención de los fondos europeos.

El remonte contará con quince pilonas para soportar un cable de 2.011 metros, entre las cotas 1.135 y 1.504. Se ha diseñado para transportar a 2.400 personas cada hora, para lo que contará con 68 cabinas en línea. Los dos kilómetros se recorrerán en 5 minutos y 47 segundos.

Defensas en el Ésera

La estación inferior tendrá un aparcamiento asociado que no está cubierto por la financiación europea y cuyo diseño, construcción y explotación deberá licitarse igualmente. Lo que ya no será un problema es su inundabilidad, dado que el Instituto Aragonés del Agua (IAA) sufragará con 1,6 millones la mejora de las defensas del municipio.

El gerente del IAA, Luis Estaún, confía en licitar las obras antes del verano y acometerlas en un máximo de cinco meses, por lo que podrían estar operativas a principios del año que viene. La pretensión es recrecer hasta 1,5 metros el muro existente en la margen izquierda del Ésera, que será de cristal para evitar el efecto muro y restar visibilidad a lo largo de sus 447 metros de longitud. Además, se va a retranquear la escollera en la margen derecha para que el río disponga de mayor sección, de modo que no entre el agua con avenida con periodos de retorno de diez años, como la que provocó tantos daños en 2013. 

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