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Test para el diagnóstico del autismo: "Las niñas tienen más habilidades para camuflar la sintomatología"

Atades Zaragoza detecta una diferencia de género en la evaluación de los trastornos del espectro autista y aboga por que las pruebas la recoja "para definir los mejores apoyos".

Mario practica las sumas con la ayuda de su madre.
Un menor haciendo sumas, en una imagen de archivo.
Heraldo.es

Por cada cuatro varones con autismo hay una mujer diagnosticada. Esta correlación podría cambiar si se confirmara que existe una diferencia de género en la evaluación, tal y como vienen detectando en Atades y en otras asociaciones que trabajan con trastornos del espectro autista (TEA).

Según afirma Paula Rodríguez, coordinadora de a-Autismo y psicopedagoga en Atades Zaragoza, son muchos los estudios que apuntan que esa diferencia de género puede venir porque la detección de la sintomatología es más difícil en las niñas que en los niños. "Ellas aprenden por imitación qué hay que hacer para favorecer la integración social. A veces pueden tener desinhibición social y eso despista mucho más, No hay una diferenciación de género en los test que pasan y hay informes que indican que las niñas pueden camuflar o enmascarar toda la sintomatología", explica.

Por su parte, Alicia Panzano, responsable del Espacio Atemtia (centro de atención temprana y postemprana en Zaragoza para la atención integral de bebés, niños y jóvenes de 0 a 16 años) de Atades, aclara que se refieren a niñas con un nivel de apoyo 1, es decir, sin discapacidad intelectual y con comunicación oral. "Como todo el mundo, quieren ser aceptadas por la sociedad y tienen más habilidades para camuflar esas cosas. En niñas con una sintomatología grave, nadie tiene duda", subraya.

Atades Zaragoza cuenta con 156 usuarios con TEA diagnosticado y rasgos autistas, de los cuales 115 son varones y 41 mujeres. A partir de los 2 años hacen una evaluación a través de dos test (ADOS-2 y ADI-R), validados científicamente e implantados a nivel nacional para el diagnóstico del autismo. Además, estos son complementados con evaluaciones multidisciplinares y multiprofesionales en otros ámbitos. "Estos test requieren de mucha especialización y de una habilitación. Se utilizan por parte de las entidades dedicadas al autismo y que también hacen evaluación. El espectro del autismo es muy amplio, no es lineal; y el diagnóstico tiene que ser médico. A nivel sanitario se diagnostica desde el ámbito clínico", recuerda Paula Rodríguez, que cita cuatro criterios diagnósticos en la prueba ADI-R: alteraciones de la interacción social, de la comunicación y en el desarrollo evidente y patrones de conducta restringidos repetitivos.

En dicha entidad sin ánimo de lucro se trabaja en la evaluación del TEA en edades tempranas con el objetivo prioritario de definir los mejores apoyos. "Desde Atemtia se empieza desde que se detecta o hay sospechas, que pueden venir tanto del lado de la familia, como de un pediatra o un neuropediatra. Se intenta que sea lo más precoz posible porque cuanto más temprano más crecen las posibilidades de mejoría y de alcanzar aprendizajes que le acompañen a lo largo de la vida", sostiene Alicia Panzano.

De ahí que ambas profesionales pongan de manifiesto la necesidad de que los test para el diagnóstico del TEA recojan esa diferencia de género, que ellas han 'descubierto'. "Que se tenga en cuenta esa mayor probabilidad de que exista una imitación o una simulación y pueda favorecer que en la edad adulta y, sobre todo, en la adolescencia comience a aparecer otra comorbilidad, como ansiedad, depresión... Problemas de salud mental por ese disimulo social", advierte la coordinadora de a-Autismo. En la misma línea argumental, la responsable del Espacio Atemtia hace hincapié en el esfuerzo "abismal" que las féminas hacen por enmascarar su realidad. "Es como si permanentemente tuvieran que estar actuando como una persona que no se es. Ese esfuerzo lleva a patologías de depresión, ansiedad...", añade.

"Que se tenga en cuenta esa mayor probabilidad de que exista una imitación o una simulación y pueda favorecer que en la edad adulta y, sobre todo, en la adolescencia comiencen a aparecer problemas de salud mental"

Ahí entrarían en juego institutos de investigación sanitaria y universidades, que son los que parten de un conocimiento "muy profundo" de estas herramientas de diagnóstico. "Por ejemplo, el Instituto Galego de Medicina Xenómica está adaptando un test para la detección de ese camuflaje en las niñas", pone como ejemplo Paula Rodríguez.

Por otro lado, ambas abogan por que hubiera una formación específica para los profesionales sanitarios en la Atención Primaria de cara a detectar esas situaciones. "Y que tengan herramientas que sean eficaces. Ahora se detecta, pero muchas veces en los casos más evidentes. Se están quedando fuera muchas niñas con posible diagnóstico. Una niña que enmascara en 10 minutos te ha camuflado todo. Es imposible detectarlo; entiendo a los médicos. Y es más compleja y más tardía por la diferencia de género", insisten.

En cuanto a la sanidad pública, en las consultas de Pediatría de la Comunidad se trabaja con un test concreto que se realiza si hay sospechas a la hora de la detección temprana del TEA, tal y como señalan desde la Consejería aragonesa de Sanidad. Se trata del M-Chat-R -protocolizado en toda España igual- y consta de 20 preguntas. Según las mismas fuentes, en el Departamento no consta que se hayan advertido diferencias de género en dicha prueba.

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