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Un zaragozano, en el avión con heridos por fuertes turbulencias: "Hizo movimientos raros y luego hubo un hostión importante"

Alberto Royo viajaba de Madrid a Buenos Aires en el avión de Aerolíneas Argentinas en el que 12 pasajeros resultaron heridos por bruscos movimientos debido a la meteorología.

El interior del avión en el momento del incidente.
El interior del avión en el momento del incidente.
Heraldo.es

El zaragozano Alberto Royo era uno de los 271 pasajeros del vuelo AR113 de Aerolíneas Argentinas proveniente de Madrid y con destino Buenos Aires que este miércoles sufrió severas turbulencias que causaron una docena de heridos. Este treintañero, que se encuentra bien y se recupera ya del "susto", forma parte de KOI, el equipo de eSports Ibai Llanos que se dedica profesionalmente a disputar competiciones de videojuegos. De hecho, viajaba a la capital porteña junto a otros compañeros para asistir al 'Argentina Game Show 2022', un evento de deportes electrónicos, tecnología y creadores de contenido que tiene lugar del 21 al 23 de octubre. 

Poco se imaginaba Royo que las emociones fuertes llegarían antes de empezar a competir. Según relata a HERALDO, cuando llevaban ya más de seis horas de vuelo y los pasajeros iban ya "cansados", justo cuando entraban al continente americano sobrevolando la costa de Brasil "el avión empezó a hacer movimientos raros. Y luego llegó un hostión importante", reconoce. 

Al parecer, se produjo un acusado y repentino cambio de altitud que provocó que algunos pasajeros que no llevaban puesto el cinturón de seguridad en ese momento se vieran desplazados violentamente y otros fueran golpeados por equipajes de mano y otros elementos en la cabina. Nueve de ellos sufrieron "traumatismos leves", según la aerolínea, y otros tres tuvieron que ser trasladados al hospital al llegar a Buenos Aires para ser valorados, pero ya han sido dados de alta.

"Fueron solo 15 segundos y casi no dio tiempo a reaccionar", subraya Royo, que reconoce que todos los viajeros heridos se encontraban en la zona de atrás del avión. "La peor parte se la llevaron los que estaban situados entre las filas 35 y 40. Yo estaba en la 38 y tuve la suerte de poder ponerme el cinturón a tiempo, solo dos segundos antes". Aún así explica que se llevó "un buen golpe en un dedo", que le tuvieron que vendar. 

Royo destaca el buen trato recibido por la tribulación a bordo, aunque no dice lo mismo de la atención recibida en tierra. "Fue un poco pocha. Me vendaron el dedo y me mandaron para casa. Pero luego tuve que ir al hospital", reconoce. Pese a no querer darle "demasiada importancia" a lo sucedido, califica de "un poco vergonzoso" el comunicado con el que Aerolíneas Argentinas informó del suceso. En él se informaba de que en el momento de las turbulencias "se encontraban encendidos los carteles indicadores de cinturón de seguridad y se había realizado el anuncio correspondiente", algo que el joven zaragozano desmiente.

 "No sé si durante los segundos que duró la turbulencia se encendió alguna luz, pero estoy seguro de que cuando comenzó a moverse el avión no había ninguna señal de alerta", asegura, como ya habían denunciado él mismo y otros pasajeros en redes sociales

A pesar de que las turbulencias ocasionaron numerosos desperfectos dentro de la cabina, a juzgar por las imágenes tomadas por los propios afectados, el avión no sufrió daños estructurales importantes y pudo aterrizar sin problemas en el aeropuerto de Ezeiza a las 4.30 de la madrugada.

Sin querer alimentar la polémica y dejando atrás el susto, Alberto Royo se prepara ya para competir y explica que "tanto Ibai como otra gente del club se han preocupado y se han puesto en contacto con nosotros para ver cómo estábamos y darnos facilidades médicas".

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