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Las familias critican el retraso al contratar especialistas para los colegios con niños con discapacidad

Educación asegura que tiene todo el personal sanitario prácticamente cerrado.

Abrigos en un aula de infantil de un colegio zaragozano, en una imagen de archivo
Abrigos en un aula de infantil de un colegio zaragozano, en una imagen de archivo
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Otro año más, la historia se repite y las familias de varios colegios de Aragón denuncian el retraso en la incorporación de profesional sanitario y también docente para atender a niños con discapacidad. Y, en algunos casos, a esta circunstancia se le une la menor dotación de especialistas, tal y como denunciaron esta misma semana los padres y docentes del colegio Ramón Sainz de Varanda de Zaragoza.

Esta situación preocupa y mucho a las familias, ya que afecta tanto a su tranquilidad como al bienestar de sus hijos. Desde el Departamento de Educación reconocieron la dificultad que supone, en ocasiones, encontrar personal sanitario en las listas del paro, pero recalcaron que de cara al curso que comenzó la semana pasada, ya está "prácticamente cerrado". De hecho, puntualizaron, los Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería están "cubiertos".

Estado de la contratación

Para intentar paliar estos problemas, la Consejería que dirige Felipe Faci trabaja en "nuevas fórmulas" que permitan acelerar la contratación de este personal. No obstante, recalcaron, en "aras de que el alumnado más vulnerable pueda disfrutar de este recurso desde el primer día", tratan de ubicar en los centros de Educación Especial al personal de plantilla estable.

Respecto a los auxiliares de Educación Especial, especificaron, continúan con el llamamiento para cubrir los últimos puestos que quedan pendientes.

Para el actual curso, la Comunidad contará con 30 puestos de plantilla de fisioterapeutas y se contratará a otros 20, lo que supone tres más respecto al curso anterior. Por su parte, habrá 27 enfermeros, de los que 16 son de plantilla y 11 contratados, dos más que en 2021; y 12 auxiliares de enfermería (también dos más). Con todos ellos se pretende atender a los 632 alumnos matriculados en educación especial, de los que 101 acuden a centros ordinarios, mientras que el resto están escolarizados en colegios específicos.

Este curso, como novedad, se ha habilitado la escolarización anticipada con dos años en algunos centros de Educación Especial y, además, el departamento ha puesto en marcha la primera aula de Educación Especial en un colegio ordinario, el Pedro J. Rubio de Huesca

Mercedes Navarro, madre de Álvaro: "La falta de recursos al inicio del curso se repite todos los años"
Mercedes Navarro, junto a su hijo Álvaro.
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"Álvaro tiene epilepsia y debería estar controlado todo el tiempo que está en el colegio, pero la falta de recursos se repite todos los años al inicio del curso", lamenta Mercedes Navarro, que ya lleva seis años viviendo esta situación "una y otra vez". Denuncia que nadie se plantea que en los colegios falten de manera sistemática profesores de Matemáticas, pero sí que es habitual que los niños con necesidades especiales no tengan los apoyos necesarios. En este sentido, asegura que se están "vulnerando los derechos" de los menores porque la DGA no trata de manera individualizada la situación de cada menor. "Se remiten a ratios, pero las situaciones son muy diferentes en función de la gravedad de cada menor", apunta. Critica que aunque la Administración pide a los centros que envíen antes del verano sus necesidades, "nunca están al inicio del curso". "En octubre y tras las quejas de las familias, siempre mandan a alguno más; pero no debería ser así", lamenta. En su colegio, el Reino de Aragón, hay matriculados 9 niños con necesidades educativas especiales y han concedido dos auxiliares, uno de ellos específico para el aula TEA.

Ana Ruz, madre de Miriam: "Mi hija necesita una persona que esté todo el día con ella en clase"
Ana Ruz junto a la silla que utiliza su hija.
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Miriam, de 12 años, necesita a una persona que controle su saturación y "si ve que se empieza a cargar, tiene que aspirarla, tumbarla y ponerle oxígeno". Sin embargo, el colegio de Educación Especial Alborada, donde está matriculada, solo tiene en estos momentos un auxiliar de enfermería, pese a que Educación ha autorizado a tres. "Ante esta falta, el equipo directivo ha contratado a otra", explica Ana Ruz, madre de la menor. El año pasado, Miriam no acudió a clase y contó con el servicio de atención domiciliaria. Sin embargo, según denuncia su madre, hasta febrero no acudió la profesora a casa. "Se entendieron y conectaron muy bien, pero solo podía venir hora y media a la semana. El resto, lo teníamos que seguir telemáticamente y con ella no lo podemos hacer", sostiene. Además de auxiliares de enfermería, faltan enfermeros. Explica que solo hay uno para un niño, mientras que están pendientes de la llegada de otros dos. También falta un fisioterapeuta. Todo ello para atender a 108 menores. "Casi todos los niños llevan medicaciones y hay que supervisar su alimentación. Además, siempre surge algún imprevisto", recuerda.

Mirella García, madre de Lizer: "Estamos tres madres en el aula ya que no hay recursos suficientes"
Mirella García junto a sus hijos y su marido.
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Lizer tiene una encefalopatía epiléptica catastrófica que provoca que tenga que estar atendido por un auxiliar de enfermería durante toda la jornada escolar. Así se recoge en el informe sanitario, pero según critica su madre, Mirella García, Educación solo autoriza uno, que debe de compartir con otra compañera de clase, Miriam. Todo ello, apunta, para "optimizar recursos". Sin embargo, después de una semana desde que comenzaron las clases, todavía no se ha incorporado nadie al puesto y Mirella tiene que estar en clase con su hijo para atenderle si sufre una crisis. El menor come a través de un botón, tiene crisis epilépticas, necesita oxígeno y también cuenta con una movilidad reducida. El caso de Mirella no es aislado. "En el colegio Alborada estamos tres madres en el aula y en otra clase, otra", ejemplifica, al tiempo que recuerda que ya lleva así tres cursos. "El año pasado la auxiliar se incorporó en octubre, y hasta entonces no pude llevarlo a clase", subraya. Para Mirella, estas horas son el único momento en el que no está con su hijo. "Lo quiero muchísimo, pero es una carga emocional, física y psicológica. Él también necesita socializar con otros", puntualiza. Critica, además, las "pésimas" condiciones de las auxiliares: "Las contratan por 30 horas y muchas prefieren otros trabajos".

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