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Sector agrario

El coste de replantar cada hectárea de frutal quemada por los incendios llega a superar los 7.500 euros

Los agricultores afectados por los fuegos piden que el arranque no sea obligatorio y poder hacer podas de recuperación con las que salvar los árboles dañados.

Una agricultora muestra los daños en sus frutales una semana después del incendio de Ateca.
Una agricultora muestra los daños en sus frutales una semana después del incendio de Ateca.
José Miguel Marco

El decreto de ayudas para compensar la pérdida de renta de aquellos agricultores afectados por los incendios –de momento únicamente publicado para las explotaciones dañadas por el fuego que se inicio en Ateca– establece una cuantía unitaria de 5.000 euros por hectárea hasta un máximo de 20.000 euros por explotación. Además es obligatorio arrancar los árboles afectados y tener una nueva plantación en los tres meses siguientes. Unas cifras y unos plazos que no convencen a los agricultores, que, aunque valoran la celeridad y rapidez de su puesta en marcha, consideran "insuficientes".

Así lo detalla la carta remitida por UAGA al consejero de Agricultura, Joaquín Olona, que la organización agraria acompaña con un informe en el que se detalla los costes de reposición de los cultivos y la pérdida de ingresos que tendrán los agricultores durante los cinco años que tienen que transcurrir hasta que la plantación llegue a su máxima producción.

El documento detalla que, en función de las especies –manzano, peral, melocotón, ciruelo y cerezo (tanto en secano como en regadío)–, el coste que es necesario desembolsar para arrancar el cultivo y volver a plantar oscila entre los 5.600 euros por hectárea y los 7.500 euros por hectárea. En el caso del almendro en secano se sitúa en algo más de 3.800 y si se trata de viñedo el coste oscila entre los más de 11.500 euros por hectárea de secano y los casi 12.700 euros si el cultivo está en regadío. Estas cuantías de reposición incluyen tanto las labores de arranque y limpieza del terreno, la preparación del mismo y las labores de plantación, así como la compra de las plantas y de los protectores (contra la fauna salvaje) y los tutores (para acompañar su correcto crecimiento).

Pero no es el único coste al que se verán obligados los agricultores que, para acceder a las ayudas, tengan que arrancar sus cultivos. El informe elaborado por los técnicos de UAGA destaca que, dado que hasta pasados cinco años los nuevos árboles no dan fruto, las pérdidas en facturación durante ese tiempo se sitúan entre las 50.000 y los 100.000 euros por hectárea.

Y a todo ello hay que sumar la inversión que supone reparar los daños provocados en los sistemas de riego, ya sea en las bombeo (2.392 euros por hectárea), en el filtrado (1.400 euros), en las conducciones (1.200 euros) o en las balsas (2.487 euros) y las casetas de riego (3.856 euros), además de la reparación de los sistemas antigranizo que puede superar los 26.416 euros.

Con estos cálculos sobre la mesa, el responsable comarcal UAGA-COAG en Calatayud, Óscar Joven, pide en dicha misiva al consejero que la decisión del arranque de plantas debería quedar a criterio del agricultor y que este pueda realizar podas de rejuvenecimiento en aquellas plantas que puedan ser viables. Porque, asegura Joven, ambas medidas suponen una pérdida de renta, pero con esta segunda opción la producción podría recuperarse en dos años.

Por ello la organización agraria solicita que se modifique el decreto de ayudas para que la compensación por hectárea sea "directamente proporcional a la superficie de la parcela afectada e independiente de que posteriormente se tome la decisión de arranque o mantenimiento de la totalidad o parte de las plantas".

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