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Heraldo del Campo

Cuatro generaciones mirando al cielo para cuidar de las abejas

Eduardo Rubio y sus padres regentan Mil Gotas en El Frago (Zaragoza), un proyecto familiar para seguir produciendo una miel artesanal y tradicional.

Eduardo Rubio (izq.) junto a su madre Mª Pilar (dcha.), parte de Mil Gotas, durante un a jornada de trabajo en El Frago.
Eduardo Rubio (izq.) junto a su madre Mª Pilar (dcha.), parte de Mil Gotas, durante una jornada de trabajo en El Frago.
MIL GOTAS

"Haciendo lo que nos gusta, la vida se ve mejor". Así, cierra su última publicación de Instagram el perfil de Mil Gotas. Y es que, cuando las cosas se hacen con cariño e ilusión, esta se contagia generación tras generación.

Eduardo Rubio es la cuarta generación de apicultores de su familia. Comenzó pronto en el ‘mundillo’. Con tan solo 16 años ya contaba con sus propias colmenas para el autoconsumo.

La idea surge en 2014, aunque no es hasta cuatro años más tarde cuando se formaliza como proyecto familiar, del que forman parte sus padres, Pablo y María Pilar. Mil Gotas nace con "la idea de la comercialización y la evolución tanto de los productos apícolas como personal", explica Rubio.

Bajo esta marca, nacida en la localidad cincovillesa de El Frago, la familia comercializa miel cruda, miel cremosa y polen. Productos caracterizados por su "pureza", cuenta el apicultor. "Tal y como lo sacamos de las colmenas, se procede a su reposo adecuado, su envasado y etiquetado", explica.

En Mil Gotas la familia Rubio Casabona se encarga de todo el proceso. Cada uno tiene una tarea asignada para conseguir una miel artesana y tradicional.

El manejo de las colmenas es tarea de Eduardo y de su padre, Pablo. Después, cuando llega el momento de la extracción, "mi madre, María Pilar, es la que se encarga del desoperculado -quitar del panal la capa fina de cera que se genera- y del centrifugado de la miel", explica Rubio. El siguiente paso es dejar reposar el producto en los maduradores, para pasarlo más tarde al envasado y etiquetado.

Desde hace unos meses incorporan también el polen de abeja, un alimento con numerosas propiedades nutricionales, que ayuda a la digestión y fortalece el sistema inmunológico, entre otros beneficios. "Lo recogemos diariamente durante el tiempo de recolección. Posteriormente, lo limpiamos, deshidratamos y envasamos", explica Rubio.

Actualmente, todos sus productos pueden encontrarse en la panadería de Biel (Zaragoza) y en El Frago.

Algunos de los productos de Mil Gotas.
Algunos de los productos de Mil Gotas.
Mil Gotas

Un 2022 "no muy bueno"

Tras casi cinco años desde su puesta en marcha, la evolución del proyecto es muy positiva. "Empezamos con seis colmenas y ahora estamos rondando el centenar", cuenta el apicultor. Pero, "la apicultura es muy similar a la agricultura y nos pasamos el tiempo mirando al cielo", explica Rubio. Además es constante la lucha contra el ácaro varroa-el mayor enemigo de las abejas- y contra "los benditos abejarucos, que durante el verano mantienen a las abejas demasiado tiempo sin pecorear y no hablemos de las que se comen…", añade.

Sin embargo, este año la climatología no ha acompañado al sector. "Tuvimos un arranque de temporada con muchos altibajos de tiempo, lo cual afectó a la floración del romero y el tomillo. Después, llegaron las olas de calor, en las cuales la abeja deja de trabajar para mantener ventilada la colmena y evitar que se funda la cera. Y por si fuera poco, la falta de lluvias, con lo cual, la floración duró menos tiempo", lamenta el apicultor. Por eso, en esta difícil campaña, pronostican alrededor de un 40% menos de miel respecto a 2021. "No es año demasiado bueno", puntualiza.

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