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Escuelas rurales en Aragón: Las de Paúles de Sarsa y Gotor están en el aire y cierran las de Moyuela y Pitarque

El Ayuntamiento de Aínsa hace un llamamiento desesperado y ofrece una vivienda para atraer a vecinos con niños que permitan mantener abierto el colegio de Paúles de Sarsa.

Niños de la escuela de Páules de Sarsa, en una de las actividades el pasado curso.
Niños de la escuela de Páules de Sarsa, en una de las actividades el pasado curso.
Ayuntamiento de Aínsa

Cuando faltan poco más de dos semanas para que los escolares vuelvan a las aulas el próximo 8 de septiembre, el Ayuntamiento de Aínsa (Huesca) ha hecho un llamamiento desesperado para poder mantener abierta el próximo curso la escuela rural de Paúles de Sarsa, cuya continuidad peligra después de casi 35 años por la falta de alumnos. De momento solo tienen confirmada la matrícula de un niño de 3 años y otra de 8 y temen que si no llega al menos un estudiante más, se cierre.

No es un caso único, la continuidad del colegio rural de Gotor (Zaragoza), que acabó las clases el pasado junio con solo una alumna, también está en el aire. Y los peores augurios parece que se van a cumplir en Moyuela (Zaragoza) y Pitarque (Teruel) donde, según confirmaron sus alcaldes, las escuelas no abrirán sus puertas. No obstante, desde el departamento de Educación aseguraron que hasta que no se finalicen todas las matriculaciones no se pueden confirmar estas bajas.

El curso pasado fueron un total de 48 escuelas en Aragón (19 en Zaragoza, 18 en Teruel y 11 en Huesca) las que funcionaron a pesar de tener solo entre tres y seis alumnos. Se trató del número más alto desde que en 2015 se estableció en tres el número de escolares mínimo para que un centro de estas características mantuviera su actividad y luchar así contra la despoblación.

Para atraer a familias, el consistorio de Aínsa ofrece una casa subvencionada en Arcusa (solo tendrían que pagar 225 euros al mes), pueblo situado a solo cinco minutos de Paúles de Sarsa, además de transporte escolar desde Guaso y aula a partir de 2 años con el ciclo completo de primaria. Las familias interesadas tienen que mandar su solicitud a la dirección ayuntamiento@ainsa-sobrarbe.es.

"No es tan fácil porque la familia tiene que tener trabajo ya que nosotros podemos ayudarles a buscar, pero no tenemos nada para ofrecerles. Y también deberían disponer de vehículo ya que Arcusa está a 19 kilómetros de Aínsa, donde están todos los servicios porque aunque tenemos un transporte público, solo va un día a la semana", explicó el alcalde, Enrique Pueyo. Sin embargo, no está dispuesto a tirar la toalla. "Lo ideal es que viniera una familia con dos niños en edad escolar", resumió. A finales de mayo se organizó una jornada de puertas abiertas de la escuela que tuvo una gran respuesta ya que cerca de 80 familias con hijos en edad escolar se interesaron, pero a día de hoy todavía no se ha confirmado ninguna nueva incorporación.

La escuela ha sobrevivido desde 1989 gracias principalmente a la llegada de familias extranjeras de países como Francia, Bélgica o Gran Bretaña que se asentaron en los pueblos de esta zona de la Sierra de Guara, aunque en los últimos años ya no ha habido relevo. Pueyo reconoció que "el cierre sería un drama porque una escuela le da mucha vida a los pueblos y una losa más para el problema de la despoblación".

61 niños en la colonia de verano en Moyuela

El alcalde de Moyuela, José Antonio Crespo, recordó que cuando él era un chaval en el colegio "había cinco aulas con 150 críos" y "si no hay un milagro a mitad de septiembre" el pueblo va a quedarse sin él. "El curso pasado había cuatro que venían también de otros pueblos como Plenas y Loscos, pero la única niña que era de Moyuela ya tiene que irse a hacer secundaria al instituto de Belchite y no hay ningún pequeño más en edad escolar o bebé", señaló.

"En los 11 años que llevo como alcalde desde el Ayuntamiento hemos hecho todo lo posible para que siguiera abierta mientras había una demanda en la localidad y trajimos en diferentes momentos a dos familias", apuntó. Actualmente dependía del CRA L’Albardín formado por cinco localidades (a partir de ahora cuatro) de la comarca Campo de Belchite.

El "gran contraste" es que durante estas vacaciones la escuela de verano ha acogido a 61 niños de entre 3 y 10 años. "En invierno hay 80 habitantes con una media de edad muy elevada y ahora podemos llegar a superar el millar de residentes. Es a lo que nos están condenando el recorte de servicios y el actual modelo económico", lamentó el regidor moyuelano.

"En invierno en Moyuela hay 80 habitantes con una media de edad muy elevada y en verano podemos llegar a superar el millar de personas"

La misma suerte correrá la escuela de Pitarque, del CRA Alto Maestrazgo,en la que se podía estudiar hasta 2º de la ESO. De sus cuatro alumnos, dos hermanos se han trasladado con su familia a Alcañiz y los dos restantes van a acudir a Villarluengo, a unos 10 kilómetros. El alcalde, David Aguilar, no descarta que en un futuro se reabra pero, de momento, la "realidad es tozuda" y no ve que haya gente "con verdadero interés en echar raíces en el medio rural".

El futuro de la escuela de Gotor, según apuntó su regidor José Ángel Calvo, depende en gran medida de si finalmente se afinca en el municipio una pareja con tres hijos de entre 4 y 9 años. Educación permitió que el curso lo finalizara una única niña cuando otros dos alumnos se fueron al colegio de Illueca, situado a tan solo tres kilómetros. Con estos tres menores el aula podría contar con hasta cinco alumnos, ya que se incorporaría la hermana de la única niña que ya asistía. Aunque el regidor no quiere perder este servicio, también se pone en la piel de los progenitores "que pueden preferir que sus hijos estudien y socialicen con más niños, sobre todo cuando el otro colegio está a cinco minutos y el autobús pasa cada día a recogerlos".

La "incertidumbre" también se cierne sobre las escuelas de El Sabinar y El Bayo, localidades de Ejea de los Caballeros integradas en el CRA Luis Buñuel. "Hay niños que ya están matriculados pero estamos pendientes de que las familias fijen su residencia", señaló el concejal ejeano de Educación, José Antonio  Remón.

La despoblación y la caída de la natalidad siguen poniendo en riesgo la continuidad de estas y otras escuelas, pero los esfuerzos por su supervivencia también acaban dando sus frutos.

Alberto Toro, maestro en Pitarque durante 14 cursos, sentado en uno de los pupitres del colegio en junio de 2021
Alberto Toro, maestro en Pitarque durante 14 cursos, sentado en uno de los pupitres del colegio en junio de 2021
Laura Uranga

"Ser maestro en Pitarque ha sido maravilloso y gratificante"

Al maestro de Pitarque durante los últimos 14 cursos, Alberto Toro, le dijeron adiós el pasado junio con una fiesta en la que participó "todo el pueblo". Para este turolense, que completó su formación docente en el extranjero, su destino en la escuela de Pitarque, perteneciente al Centro Rural Agrupado Alto Maestrazgo, fue "una casualidad" de la que acabó "prendado". "Ser maestro en Pitarque ha sido gratificante y maravilloso", aseguró. 

En su opinión, la diversidad propia de la escuela rural y el contar con pocos alumnos permite "conocer más de cerca las necesidades de cada niño" y llevar a cabo "pedagogías innovadoras" en las que el entorno y las calles se integran en las clases. "Tienes que hacer actividades distintas porque trabajas con alumnos de diferentes edades y el contar con un entorno seguro y conocido también te permite hacer más salidas. Son también formas de compensar las carencias que puede haber en estas pequeñas escuelas", comentó. Para él, todas las escuelas rurales son aulas de innovación "por naturaleza". 

Para este docente Pitarque se ha convertido "en el pueblo que nunca había tenido" y al que asegura que seguirá volviendo. "La cultura de las personas, la tranquilidad, la cercanía y el entorno son extraordinarios. Es un lugar mágico con gente mágica"

Falta de vivienda y empleo, dificultades para asentar familias

Aquellos ayuntamientos que todavía conservan aulas abiertas en sus pequeños pueblos tienen entre sus prioridades que la escuela siga existiendo y para muchos de ellos el principal quebradero de cabeza año tras año es conseguir atraer y asentar nuevas familias con niños en edad escolar para que esto sea así. Es ahí cuando dos factores ganan relevancia y se convierten en un obstáculo: falta de vivienda y carestía de puestos de trabajo.

"El empleo es importante, pero si no hay alojamiento, por pura lógica, es imposible que se queden a vivir en el pueblo", subraya Agustín Caro, alcalde de Villafeliche. En su caso recuerda que la batalla para que el colegio continúe "es la misma desde hace veinte años". "Estamos adecuando una vivienda con fondos de la DGA y queremos que allí venga una familia con niños", remarca. La continuidad del colegio está garantizada el próximo curso. En Mainar, la situación es muy parecida, aunque allí el empleo lo tienen gracias a las granjas de gallinas ponedoras. "Esperamos que haya incorporaciones pronto, pero el problema es que las casas del Ayuntamiento las tenemos alquiladas y no hay muchas disponibles para entrar a vivir", indica su regidora, Lina Hernando. A lo que suma que en el aula "es necesario que se atiendan los apoyos, sobre todo por el idioma". 

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