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Los agricultores que abrieron los primeros cortafuegos en el incendio de Moncayo pasaron "miedo" al verse solos

Un grupo de vecinos de El Buste permaneció en el municipio apagando las llamas hasta que aparecieron los efectivos de extinción.

Foto del incendio en las faldas del Moncayo
Foto del incendio en las faldas del Moncayo.
UME

En una situación de peligro, cuando no sabes cómo reaccionar, la mente se tranquiliza y actúa con sangre fría. Eso fue lo que les ocurrió a un grupo de agricultores de El Buste que, cuando se desató el fuego, se quedaron luchando contra las llamas en primera línea, esperando a que llegaran los bomberos y los militares.

"Hemos pasado mucho miedo. Veíamos las llamas muy cerca y estábamos totalmente solos", relata Alberto Sanz. A las 20.00 del sábado, un grupo de 15 agricultores se alió para evitar que el fuego alcanzara el pueblo hasta la llegada de los efectivos de Bomberos y de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Eran fiestas, por lo que muchos estaban en el pueblo. Los vecinos fueron evacuados, pero los agricultores han permanecido allí durante dos días, sin descanso alguno, codo con codo con los efectivos de extinción.

"Entre todos evitamos que el fuego llegara a las casas echando cubos de agua, porque las llamas se encontraban ahí mismo", indicó Sanz. Además, elaboraron cortafuegos. "Labramos por donde pudimos y pasamos con los bulldozer y los tractores para dejar la tierra limpia", añadió. Han sido dos días peleando "sin descanso" contra las llamas, pero estos héroes sin capa regresaron este lunes a sus casas a descansar. "Lo primero que he hecho al llegar ha sido darle un beso a mi mujer", decía el agricultor.

La Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón, UAGA-COAG, resaltó este lunes la labor de los agricultores y ganaderos que se han apoyado entre sí, junto a los bomberos, para intentar frenar el avance de las llamas. También remarcó la gran labor que realiza la ganadería extensiva -ovino y vacuno- en el mantenimiento de los montes y como acción de prevención contra incendios, incluido el sector apícola.

Puesto de mando de Albeta

Los efectivos también han trabajado sin descanso, día y noche, para salvaguardar los municipios y apagar los fuegos. Todo ha sido gestionado a través del puesto de mando establecido en Albeta, el cerebro de todo el operativo antiincendios. Próxima se encuentra la carpa de recepción de medios, donde se reparten las cuadrillas y se les proporciona un mapa para que cada una sepa a dónde ir. Además, se prepara comida y agua para llevarlo hasta los efectivos.

Ahora que el incendio se encuentra estabilizado y lejos quedan las enormes llamas del comienzo, los bomberos tratan de "cercar" las zonas ya abrasadas para que no se produzcan reactivaciones. Lo hacen entre varias cuadrillas y con el apoyo de los medios aéreos. Ayer se retiraron los efectivos del Ministerio y de las comunidades autónomas que brindaron apoyo, además de una sección de la UME.

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