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Los comercios aragoneses, frente al plan de ahorro energético: "Es horrible trabajar así"

Los locales del centro de Zaragoza ya elevan las temperaturas del aire acondicionado, pero con algunas dudas ya que no han recibido instrucciones precisas.

Hugo Gómez, de 'Old School Tattoo', enciende el aire acondicionado a 27ºC.
Hugo Gómez, de 'Old School Tattoo', enciende el aire acondicionado a 27ºC.
Toni Galán

Los negocios aragoneses ya se vuelcan desde este miércoles con las medidas del plan de ahorro energético. Algunos lo acatan con incertidumbre, ya que no han recibido instrucciones claras sobre el uso del aire acondicionado o las puertas y se han enterado de todo lo que deben hacer a través de los medios de comunicación, y otros se lamentan porque consideran que "es horrible" trabajar en estas condiciones. Los comercios ya tratan de seguir las normas establecidas, lo que obliga a algunos a incluso apagar el aire acondicionado, ya que no les sale a cuenta tenerlo con temperaturas superiores a 27 grados.

Un ejemplo de ello es la tienda de ropa infantil Los mundos de Sonia, en el centro de Zaragoza. En su caso, el aire acondicionado se apaga cuando intenta poner la temperatura establecida en el plan de ahorro energético. "Lo que hacemos es dejar la puerta abierta para que haga corriente con una ventana y así se está mejor", asegura Sonia Oliveros, la propietaria del local. Además, la orientación del establecimiento es buena ya que el sol no le da a lo largo de la mañana. "Eso influye mucho porque sino aquí dentro haría mucho calor. La temperatura ambiente está a 27ºC, sino no se apagaría el aire", indica.

"Hay tatuajes que llevan mucho tiempo y tenemos que salir un rato afuera a refrescarnos y a tomar el aire porque sino es inviable"
Horacio Febre se seca la frente de sudor mientras realiza un tatuaje.
Horacio Febre se seca la frente de sudor mientras realiza un tatuaje.
Toni Galán

En una situación diferente se encuentran otro tipo de negocios, como el estudio de tatuajes 'Old School Tattoo', localizado en el centro comercial zaragozano Caracol. Horacio Febre se encuentra tatuando a un cliente en un habitáculo de apenas dos metros cuadrados y con tan solo un ventilador apuntando hacia la camilla. Con el sudor en la frente, se lamenta de que "en estas condiciones es horrible trabajar". El calor se deja notar nada más entrar al local, donde encienden el aire acondicionado a 27 grados pero "a veces es mejor apagarlo porque el aire que sale es caliente y tampoco hace mucho", afirma Hugo Gómez, tatuador. "Si son sesiones de unos minutos no es tan incómodo, pero hay tatuajes que llevan mucho tiempo y tenemos que salir un rato afuera a refrescarnos y a tomar el aire porque sino es inviable", explica Febre. Asimismo, dentro de la habitación hay un foco que irradia calor y los clientes, en ocasiones, tienen que tumbarse durante mucho tiempo y puede llegar a ser "molesto" si no hay buena ventilación.

"Nosotros tenemos la temperatura del aire acondicionado igual que antes. Si tengo que subirlo más, haría demasiado calor aquí"
María Jesús Sánchez, de la tienda Galopa, junto al termostato.
María Jesús Sánchez, de la tienda Galopa, junto al termostato.
Toni Galán

"Nosotros tenemos la temperatura del aire acondicionado igual que antes. Si tengo que subirlo más, haría demasiado calor aquí", detalla María Jesús Sánchez, de la tienda de ropa Galopa. Al tratarse de un centro comercial, deben mantener las puertas abiertas, por lo que el poco aire fresco que puede haber se escapa. "No hemos recibido ninguna instrucción ni nadie ha venido a mirar a qué temperatura está el aire. Hay mucha incertidumbre porque las medidas afectan más o menos en función de las características del negocio", asevera la propietaria. Además, este local también tiene un bar, donde las luces de los expositores emiten calor. "Allí se está todavía peor, el aire acondicionado no hace nada a esa temperatura", dice Sánchez.

El termostato del aire acondicionado de la Rinconada del Queso, a 30 grados.
El termostato del aire acondicionado de la Rinconada del Queso, a 30 grados.
Toni Galán

En la Rinconada del Queso, Isabel Labarta mantiene la temperatura del aire acondicionado entre 29 y 30 grados, pero el local se mantiene en un ambiente agradable para el cliente gracias a sus pequeñas dimensiones. Además, su puerta automática se mantiene cerrada, por lo que la brisa fresca no se escapa. "Siempre he mantenido esas temperaturas, aunque los días de más calor lo bajo un poco. Aún así, se está muy bien porque el aparato de aire es muy potente", indica Labarta.

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